¿Escaparse del Polo o transformarlo?

En reacción a la entrevista de Petro por Razón Pública, el analista político, cofundador y afiliado del PDA, explica por qué se debe mantener y profundizar este proyecto político.

Por: Luis Sandoval

Al llegar a los cinco años de su constitución formal y a doce de esfuerzos (desde 1998) por articular la pluralidad de izquierda y democrática, el Polo Democrático sufre de tres grandes dolencias: (a) el grupismo impositivo y fraccionalista, (b) los indicios graves de clientelismo en la administración de Bogotá y (c) el personalismo excesivo de algunos de sus líderes y liderezas. Estos tres problemas tienen empantanado el proyecto cuando es preciso disponerse a afrontar el reto electoral de 2011.

Aparte de ello el partido exhibe una capacidad desconcertante para demoler sus propias realizaciones. Como ha ocurrido en el pasado, en la actual etapa el Polo está a punto de  dilapidar los importantes logros de la etapa anterior: el posicionamiento de un programa y de un nombre que dejaron una huella positiva en la opinión y abierta una posibilidad de futuro. Gustavo Petro fue reconocido como el candidato más consistente de todos los contendientes por la presidencia en el 2010. Inmenso orgullo y satisfacción sentimos muchos y muchas con su desempeño en los debates televisivos de abril y mayo.    

Ante circunstancias inocultables de maltrato y desconocimiento de avances reales, algunos llegan a la conclusión de que hay que escaparse o abandonar el escenario del Polo explorando  posibilidades al proyecto político en otros espacios y buscando afinidades con otros actores. Opción equivocada en su primer elemento, abandonar el Polo, plenamente válida en el segundo, buscar afinidades. Pienso que los partidos no hay que fracturarlos sino madurarlos, necesitamos mejores partidos para una mejor sociedad. La crisis del Polo no se supera con el escapismo y la deserción, en cambio es preciso atacarla a fondo tomando plenamente en cuenta el reestructurado paisaje político colombiano.

En Colombia existen al presente partidos y proyectos políticos de derecha, de centro y de izquierda, con sus obvios matices intermedios. Esta mayor definición es un avance notable del juego político, pero no se ve que las transformaciones democráticas sustantivas que el país requiere puedan abocarse seriamente desde los proyectos de derecha ni tampoco desde los de centro. Colombia necesita el proyecto de izquierda democrática que movilice un conjunto mayoritario en pos de las transformaciones consideradas inaplazables.

De la victoria de ese proyecto de civilismo radical democrático se espera la realización de viejas aspiraciones de la Colombia profunda: pasos grandes en materia de dignidad nacional, justicia social, democracia integral, política sin corrupción y sin violencia, todo ello, como materialización de un diseño de país incluyente que puede significar la paz.

La construcción de mayorías alrededor de este propósito de transformación democrática (PDA-Ideario de Unidad, primer párrafo), no revolucionaria ni socialista aún, requiere la concurrencia de la voluntad política de las izquierdas, de las diversas expresiones de centro y de las derechas institucionalistas ajenas al paramilitarismo, no mezcladas en el negocio de la droga y afectas a la plataforma de derechos y al republicanismo de la Constitución Política de 1991.

Tales mayorías deben configurar un bloque histórico capaz de fungir como mediación estructural entre el establecimiento y la insurgencia política. Mediación entre los extremos para integrarlos a un proyecto compartido de país al tiempo que los rebasa y vence políticamente por medios de lucha civil. El Proyecto de ciertas élites reaccionarias contradice las aspiraciones de la Colombia profunda y el de los insurgentes las torna inasequibles por cuanto es un proyecto desvirtuado e inviable así parezca justificado por la persistencia escandalosa de enormes desigualdades. El tejido asociativo ciudadano, los movimientos sociales, las autonomías regionales, la diversidad étnica y cultural, el pensamiento crítico y creativo, están llamados a formar parte del bloque histórico y a dinamizarlo. 

El proyecto del bloque histórico alternativo se basa en lo que podría llamarse un acuerdo sobre lo fundamental. De ahí deriva su capacidad de convocatoria, articulación de la pluralidad y formación de una voluntad política arrolladora. El proyecto se estructura en la izquierda democrática, se articula con el centro, atrae a la derecha institucionalista y se nutre de una amplia opinión sensible a los cambios y dispuesta a votar por opciones independientes que sepan cautivarla. El Polo con capacidad de generar este nuevo rumbo político para el país, solo puede ser un Polo de pluralidad amplia al interior y de alianzas amplias al exterior.

El Presidente Juan Manuel Santos no cambia los objetivos de gobernar al servicio del gran capital heredados del gobierno de Uribe, pero a diferencia del anterior, el actual gobierno le apuesta a una democracia de mínimos en un marco de respeto a la institucionalidad republicana rompiendo la connivencia con las mafias y con los poderes locales usurpadores de la tierra y generadores del terror entre la población. Esta diferencia merece una consideración positiva y proactiva por parte de la oposición para llevar los cambios, sin abandonar el ejercicio riguroso de la crítica, al máximo de profundización posible.   

Pero si el Polo está aquejado por los graves problemas referidos al comienzo ¿cómo moldearlo para que adquiera el perfil, la fortaleza y la decisión de un moderno príncipe (el partido según Gramsci) que conduce una nación a un estadio avanzado de desarrollo humano, político y social?

Para que este moderno príncipe se consolide es preciso mirar y moverse en cuatro direcciones de manera simultánea: (1) Rehacer las reglas de juego a partir de la constatación de que el Polo Democrático es un partido-coalición, (2) Adoptar por amplia deliberación y consenso una plataforma política como partido que transita de hacer oposición a ser alternativa, (3) Ofrecer una opción renovada y refrescante con candidatos y candidatas transparentes que enarbolen  proyectos serios de cambio para las elecciones de 2011, (4) Desatar una ofensiva cultural comunicativa que conduzca a la apropiación del proyecto político por los integrantes del partido y a su comprensión y simpatía por la ciudadanía en general. Para superar dificultades emergentes y establecer nuevos acuerdos se requiere hacer uso del sentido común como fue el caso del Partido de los Trabajadores-PT de Brasil en 1987 y el Frente Amplio-FA del Uruguay en 1998.

El Polo necesita y puede rehacer los acuerdos fundantes. También de este trance o inminencia de colapso el Polo Democrático puede salir bien librado, pero no abandonando el escenario sino redefiniendo el libreto y el papel de los actores. El proyecto político del Polo Democrático tiene plena vigencia y validez. Está maltrecho pero no agotado. Colombia lo necesita.

Las iniciativas de reorganización que con diligencia adelanta Clara López, Presidenta del partido, van en esta dirección. Las iniciativas sobre temas de agenda pública que con brillantez adelanta Gustavo Petro, excandidato presidencial del partido, es reconocido que van también en esta dirección. Entonces ¿por qué no buscar formas de avenimiento en lugar de profundizar las diferencias? No puede ser asunto de orgullo sino de responsabilidad.

No se cambia de partido como se cambia uno de camisa todos los días. No construye un partido sus figuras públicas de la noche a la mañana, ellas son fruto de arduos procesos de acumulación. Los liderazgos con futuro no son los individuales sino los que se constituyen en expresión de una voluntad orgánica colectiva. Quizá estas líneas conduzcan a la reflexión de Clara López y de Gustavo Petro y a que tomen la palabra y ejerzan su poder los afiliados y afiliadas del partido que son los llamados a determinar el rumbo.  Bogotá, 19.09.10.   // <![CDATA[
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* Autor del Libro “Polo Democrático Alternativo: ¿Hacia Dónde? ¿Con Quiénes?”, Ediciones Ántropos, Democracia Hoy, Bogotá febrero de 2009.

Tomado de: Razon Publica

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