¿Acaso quieren más Enfermedad Holandesa?



Por:
Aurelio Suárez Montoya

La incubación paulatina de la Enfermedad Holandesa en la economía es un gravísimo problema nacional. No es hipótesis ni corazonada, los datos del DANE para el segundo trimestre de 2010 ratifican que en Colombia se va arraigando este mal y que está superando la fase inicial derivada de la simple revaluación del peso.

La nota técnica del respectivo reporte registra que entre el segundo trimestre de 2009 y el de 2010, el Producto Interno Bruto, PIB, en pesos reales de 2005, creció 4,44 billones. Ese crecimiento obedeció a un incremento del consumo total de 3,11 billones; de un alza de la inversión, en formación bruta de capital fijo, de 0,83 billones; y de las exportaciones de apenas 0,25. Por su parte las importaciones crecieron 3,88 billones y los inventarios aumentaron 4,5. Lo anterior quiere decir que, desde la demanda, es bajo el aporte de las exportaciones al crecimiento del PIB, que el mayor es el consumo total, y, en él, el de los bienes importados. ¿Cómo no, si su abaratamiento con dólares a la baja es -de hecho- el libre comercio?

Estas cifras van acompañadas de la desaceleración de la industria manufacturera, que en un horizonte de 12 meses creció al 8,4% pero en los últimos seis sólo lo hizo al 6,5%, con lo que el ritmo decae en cuanto 2010 va corriendo. La agricultura, está decreciendo, tiene un balance negativo del 0,1%, y con ello configura un grave problema para el sector real en el primer semestre. Por su parte, como sucede en las economías especializadas en explotar recursos naturales, el sector de hidrocarburos, minas y canteras, alzó, entre enero y junio de 2010, el 14,3% y para el año completo, el 14,9%, a ritmo ascendente sostenido.

El ministro Echeverry, quien sustenta la tesis de que los “choques externos” sólo se corrigen con política fiscal, y a sabiendas de que esto es el comienzo, avala la tímida intervención de compras diarias de 20 millones de dólares del Banco de la República y le achaca el bajonazo a la construcción. Otros, como Mauricio Cárdenas, deploran el liderazgo colombiano en la revaluación y califican como “falacia decir que el fortalecimiento del peso es reflejo de nuestro propio éxito económico”.

Los gremios empresariales están en otro paseo. Mientras los agropecuarios piden no rebajar los aranceles, los comerciantes quieren más importaciones; pero ambos, en agenda colectiva, están preocupados es por obtener ventajas en el impuesto de renta, por bajar las tarifas de energía y suprimir el régimen pensional de prima media, por eliminar topes a las tasas de interés o decretar la desregulación de fletes ¿Qué pensarán sus afiliados, quieren acaso más Enfermedad Holandesa?

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