El palacio 25 años en llamas


Por: Jorge Narvaez Ceballos
¿Por qué se llegó a la toma del Palacio de Justicia?

Esta es quizá una de las preguntas que quedarán para la historia y para los imaginarios colectivos.
Este es el interrogante que los colombianos se han hecho a lo largo de su vida y que en contadas ocasiones se preguntan si fue necesaria la muerte de ciento nueve personas.

“Colombianos: las armas os han dado independencia, las leyes os darán libertad”, se leía en la entrada del edificio que fue tomado por una columna de guerrilleros del M-19, el 6 y 7 de noviembre de 1.985, en una acción que se prolongó durante 28 horas.

Pasados los años los dirigentes del país piden a los ex miembros del M-19 (Movimiento 19 de Abril) que le den una respuesta a la historia, que expliquen qué paso y le pidan perdón a todos los familiares y al país por la personas que murieron en el Palacio en esa fatídica fecha.

En la toma estaban involucrados varios protagonistas de ese entonces, las Fuerzas Armadas, el narcotráfico, el M-19, el proceso de paz, el Gobierno y la Justicia colombiana, entre otros.

El detonante que llevó a la toma fue el rompimiento del proceso de paz que existía en ese momento. El acuerdo de paz que se realizó entre el Gobierno y el M-19 en agosto de 1.984, en el municipio de Corinto, en el departamento de Cauca y en el municipio de El Hobo, en el Huila.

Las fuerzas del M-19 habían firmado un acuerdo con el presidente de ese entonces, Belisario Betancur, a través de sus voceros, entre ellos, Bernardo Ramírez y Horacio Serpa Uribe. Estos acuerdos de paz tenían tres objetivos:

– El primero, debería darse una amnistía general a todos los guerrilleros de Colombia, no sólo del M-19. La amnistía era general y sin condiciones.

– Una tregua bilateral entre el M-19 y las Fuerzas Armadas del Gobierno.

– Iniciar un Diálogo Nacional entre todas las fuerzas sociales y políticas de Colombia, para construir en consenso las reformas políticas y sociales que garantizaran la democracia en Colombia y el fin de la guerra.

Después de firmado el acuerdo un hecho en particular fue el detonante que llevó a que los militantes del M-19 decidieran tomarse el Palacio.

El Ejército le había dicho a Belisario Betancur que en 48 horas podía destruir al M-19 y lanzó una ofensiva militar sin pensar en los acuerdos firmados. Como el M-19 estaba en una zona de concentración (o de Distensión, la llamaríamos ahora), era fácil para el ejército iniciar la operación.

Pero esa operación no duró 48 horas sino 17 días consecutivos y en ella se utilizan y arrojan 1.700 granadas de mortero contra 150 hombres armados de fusiles. Sin embargo, el Ejército no logró llegar al campamento del M-19, fue derrotado y se firmó un nuevo acuerdo de paz entre el Gobierno y el M-19.

Este hecho es absolutamente fundamental para entender por qué llegan los del M-19 a la decisión de tomar el Palacio de Justicia. En la batalla de Yarumales el M-19 pierde la confianza en el acuerdo de paz firmado con el presidente Belisario Betancur apenas tres meses antes.

La idea de realizar la toma fue del Comandante Álvaro Fayad y la planificó en agosto. Para ello colocó un equipo de abogados. Algunos no sabían para qué era el estudio e hicieron un análisis jurídico sobre las consecuencias legales del tratado firmado en agosto de 1.984 entre el presidente Betancur y el M-19. Se propuso para la toma tres objetivos:

·Publicar los resultados de la Comisión oficial de Verificación que nombró el propio presidente de la República y que contenía un estudio de las numerosas rupturas de la tregua por parte de las fuerzas del Gobierno y en el texto en que se presenta esta petición para que se publique ese informe, está la siguiente frase: “Así es que la verdad puede ser transformada en pilar fundamental de la paz”.

· Ejercer el derecho de petición, de acuerdo con el artículo 45 de la Constitución de 1.986, para pedirle a la Corte Suprema de Justicia, Sala Constitucional, “que se eleven a canon constitucional los acuerdos firmados por el presidente de la República en agosto del 1.984, en donde se ordenaba una tregua bilateral y un Diálogo Nacional para alcanzar la paz”, cosa que -entre otras- una sentencia reciente de la Corte Constitucional volvió realidad: que cada vez que el presidente o un funcionario coloquen su firma, ese papel y esos compromisos tienen fuerza vinculante y son de carácter institucional. Pero en noviembre del 1.985 era una petición en la toma del Palacio de Justicia.

· Pedir un proceso de juzgamiento al Presidente de la República, por violación de los acuerdos y convocar al país a la constitución de un gobierno de paz.

Los hechos posteriores los conocemos todos, sin embargo la construcción de la verdad debe ser la tarea de todos, la verdad de la justicia, no la del M-19, ni la de la clase en el poder, la verdad que nos lleve a construir las bases de la reconciliación y que nos permita encontrar el camino de una nueva patria para TODOS.

Por todos los 109 muertos y desaparecidos en el Palacio de Justicia el 6 y 7 de Noviembre de 1985, por sus familiares y amigos, por la Verdad y la Justicia, por la verdadera historia de Colombia debemos continuar transitando el camino hacia la Democracia Plena y la justicia social

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