Entrevista a Óscar Sánchez, Secretario de Educación Distrital de Bogotá

La educación imperante no responde a las necesidades más sentidas de la comunidad, ni a las necesidades del mundo que emerge. Muchos comparten la necesidad de variar lo existente, pero los acuerdos sobre las formas para hacer que gire no son tan extendidos. Oscar Sánchez, Secretario de Educación del Distrito, aceptó conversar con desdeabajo sobre el escenario educativo que encontró, los retos que se ha propuesto en este campo la nueva administración de Bogotá y los caminos previstos para lograr los propósitos de revolucionar la educación anunciados el 1 de enero de 2012 por el alcalde Gustavo Petro. 

Por: Hector José Arenas / Desde Abajo

Héctor Arenas (HA). ¿Como encontró y que está haciendo en la Secretaría de Educación?
Óscar Sanchéz (ÓS). Bogotá lleva 20 años de mejoras en la educación. Pero son mejoras en las que uno siente que avanzamos en unos campos, pero en otros no. Y eso es complicado porque, finalmente, el aprendizaje de los niños, de la ciudadanía, depende de un conjunto de factores que son sistémicos.

Usted puede mejorar la infraestructura, hacer colegios muy buenos, y con eso tener un 30 por ciento de mejores resultados en la educación. Si usted no mejora la infraestructura, y transforma el compromiso político de una comunidad educativa, y así mismo transforma los conocimientos y las habilidades de los docentes, los resultados que obtiene no dejan de ser precarios, porque el mejoramiento del aprendizaje depende de un conjunto total de factores cuyo todo es superior a la suma de las partes.

HA. ¿Qué avances encontró y qué falta por hacer?
ÓS. No es poco lo hecho en Bogotá en los últimos veinte años. Entre construcción de nuevos colegios, reforzamientos estructurales, rehacer colegios, el mejoramiento de los insumos para la gratuidad –no solamente no cobrarle a los niños–, sino además garantizar alimentación escolar: hoy repartimos 600.000 refrigerios y 130.000 comidas calientes diarias.

Pero si hacemos esto, sin engancharlo en el marco de un proyecto integrado y sistémico, los resultados no serán lo suficientemente buenos. La realidad hoy es que la educación oficial ha mejorado a cierto ritmo en los últimos años, pero el ritmo al cual ha mejorado la educación para las clases medias, altas, y para la elite, es mucho mayor.

Las brechas de oportunidades entre las niñas y niños de esta ciudad, son cada día más grandes. La segregación y la inequidad son una realidad que si no logramos corregir en estos cuatro años, van a determinar una desigualdad muy grande en las oportunidades.

HA. Entonces, los acentos de la gestión van a estar en…
ÓS. Calidad para la equidad

HA. ¿Cómo hablar de manera seria de mejorar la calidad si, para comenzar, en el ámbito decisivo del quehacer docente las relaciones son de un maestro por cincuenta estudiantes en un salón de clase…?

ÓS. Sí, hay casos así. Y eso no puede conducir a resultados satisfactorios. También tenemos casos de quince o veinte estudiantes por maestro. Que es un rango bueno para los parámetros internacionales.

HA. ¿Cuál es el promedio de maestros por estudiantes en el sector público?
ÓS. Cuarenta. Pero hay zonas de la ciudad donde no dan abasto los maestros y la infraestructura. Y hay zonas donde hay una gran cantidad de seres humanos e infraestructura aprovechada de manera insuficiente. Esa reorganización de los recursos es uno de nuestros desafíos.

HA. ¿Qué promedio aspira alcanzar la Secretaria de Educación en estos cuatro años?
ÓS. No hemos fijado aún una meta, pero seguramente va a bajar bastante, hacia los treinta. El simple hecho de fortalecer áreas de educación que exigen niveles de especialización distinta, en artes, en deportes, en participación ciudadana, ya implica una reorganización de la escuela.

Y además, si vamos a tener a los niños más volcados hacia las comunidades, a los parques, a las calles, a los equipamientos culturales, eso también va a implicar una mayor cantidad de maestros y maestras con grupos más pequeños para poder cumplir con su labor pedagógica.

Además, la reorganización que le señalo es indispensable para poder adelantar todas las reformas que estamos proponiendo: ampliación de la educación inicial, extensión de la jornada, y fortalecimiento de la educación: media, preuniversitaria y acceso a la educación superior.

HA. El modelo educativo imperante en lo público y lo privado es instruccional y carente de un sentido de amor hacia la tierra y la comunidad en la que se espigan los espíritus de niños y jóvenes. Se les atiborra con cantidades abrumadoras de información que no guarda relación con la preparación para vidas que discurren en un contexto de mutación tecnológica, cambio climático y crisis económica que exige nuevos oficios, privilegio de la cooperación, y no continuar preparando gente con la lógica del capital , para el desempleo…

ÓS. Hoy en día los niños atienden la escuela, en las instituciones oficiales, máximo, 5 horas diarias, y tienen diez y ocho asignaturas en la semana, con maestros tratando de competir con internet en la transmisión de información, cuando sabemos desde hace más de un siglo que el reto es lograr una aproximación constructivista al conocimiento. En la medida en que los niños sean portadores de preguntas que están relacionadas con su vida cotidiana van a construir experiencias sobre las cuales reflexionar. Esto lo sabemos todos los educadores de este país. Es más, diría que todos los enunciamos como nuestro enfoque pedagógico, pero en la práctica son pocos los que lo llevan a cabo.

La posibilidad de tener maestros facilitadores, generadores de preguntas, instigadores de inquietudes y de incomodidades, de entusiasmo y pasiones, es el camino, esencialmente, para el mejoramiento de la calidad.

HA. En este sentido, ¿en qué consiste la propuesta de extensión de la jornada educativa?
ÓS. Es una propuesta para pasar a ocho horas diarias de educación con énfasis en el entorno y la ciudad. Un acento en la participación ciudadana que permita que los niños y niñas conozcan su entorno ambiental y su comunidad, que puedan llegar a los escenarios de presupuesto participativo, informen las deliberaciones y sean protagonistas a partir de esos procesos de investigación participativa. Faciliten las decisiones de la comunidad y contribuyan al control social.

Queremos niños y niñas que se relacionen con el arte a partir de su encuentro con toda oferta estética, a partir de su encuentro con la gente que en la ciudad hace danza, teatro, fotografía, música, etcétera. Todo esto es lo que va a posibilitar que nos tomemos más en serio el constructivismo. Es una cosa dificilísima. Muchos docentes piensan que esto es solo un capricho o una carga adicional para su trabajo, pero que no constituye de verdad una revolución curricular. Muchos padres de familia le tienen miedo a que sus niños habiten las calles, le tienen miedo a que sus hijos pasen por el arte, ellos quisieran que sus niños tuvieran más matemáticas, encerrados en el aula, y tienen la percepción de que el aprendizaje es una cosa que sucede de manera bancaria.

Tenemos, entonces, que construir el movimiento social y cultural que nos permita generar la base ciudadana, para hacer posible ese nuevo modelo educativo. Y estamos jugados a eso.

HA. ¿Qué estrategias están previstas para ese objetivo de mudar el modelo educativo?
ÓS. Lo primero que hicimos fue identificar las prácticas de educación extraescolar que ocurren hoy en Bogotá. Hicimos ese inventario y nos encontramos cosas maravillosas. Identificamos también cuáles de los 365 colegios públicos que hay en Bogotá podrían ir en unas pruebas piloto, para tener –en el segundo año de gobierno– cien colegios con cuarenta horas semanales, con énfasis en la jornada extendida. Y así para el año tres y el año cuatro, hasta llegar a una meta de cobertura plena.

Hicimos una reunión con los rectores de los colegios y preguntamos a qué ritmo podrían participar en este programa. Conversamos con los que han mostrado interés y tiene experiencias interesante en sus planteles. El día ciento uno de gobierno, el nueve de abril, vamos a comenzar estas nuevas prácticas de jornada extendida con treinta colegios piloto. Y tenemos por lo menos cincuenta colegios interesados en entrar este mismo año, antes que en el 2013 lo estén los cien colegios previstos.

HA. ¿Cómo tienen previsto transformar lo que sucede en el día a día en las instituciones, en los salones de clase?
ÓS. Lo esencial en todo esto es el empoderamiento del docente. Que se den cuenta que tienen el saber y el poder para hacer lo que tenemos que hacer, si está el compromiso y sí se pierde el miedo al error.

Bogotá tiene en esta Secretaría 32.000 profesionales. De ellos hay 3.000 con maestrías. Si uno suma los saberes de este colectivo creo que no hay en Colombia ninguna otra institución con ese acumulado. Pero, además, hay miles de maestros con quince o veinte años de experiencias pedagógicas. Una base extraordinaria para construir una transformación cultural profunda y forjar la sociedad del conocimiento que queremos.

¿Cómo logramos un acuerdo que permita encausar ese saber y esa energía en la transformación de la educación? Miremos lo que hacemos. Hagamos juicios de valor acerca de si lo estamos haciendo bien. ¿Cómo lo podemos hacer mejor? ¿Cuál es el camino para mejorar? ¿Cómo hacemos un acuerdo político por la evaluación de maestros y maestras?

Un desafío grandísimo. Si nos evaluamos, se cree que nos estamos haciendo juicios injustos, que nos queremos hacer daño; cuando de lo que se trata es de construir un acuerdo político para que juntos mejoremos lo que estamos haciendo.

HA. No son excepcionales los casos en los que los colegios funcionan como guarderías, se enseña historia griega mientras se desconoce el sentido de lo que ha acontecido a nuestra nación, se lleva a los niños y jóvenes a los museos mientras los campos en los colegios veredales están sin cultivar y falta la nutrición que fortalezca el desarrollo neuronal, no hay cooperación entre instituciones de una misma localidad, y, al mismo tiempo, hay instituciones y maestros extraordinarios que cumplen labores invaluables en una educación enraizada en el amor infinito, el estudio incesante, la reflexión y la comunicación con el ser singular de cada estudiante, la actitud ejemplar…

ÓS. ¿Como pactamos objetivos para la ciudad, sin que ello signifique destruir la diversidad de iniciativas que existen y que adelantan con sus propias circunstancias y medios? No tratamos de hacer cosas ingenieriles y generalizantes. Fomentamos la diversidad y la acción espontánea de los actores de la educación, pero al mismo tiempo pactamos objetivos y nos comprometemos a lograrlos. Reflexionamos sobre nuestra practica pedagógica. Los cambios actituidinales son muy complejos, pero he percibido buena voluntad. Hay una distancia entre los entusiasmos iníciales y el sostener una actitud de cambio. Estamos aclimatando la confianza para que esa actitud de cambio sea permanente. No solamente el entusiasmo de un fogonazo de una conversación con el Alcalde o con el Secretario de Educación.

Esencialmente el énfasis de nuestro gobierno consiste en que la educación es una prioridad. Nuestro programa es de construcción de equidad. Colombia es uno de los países mas desiguales del mundo. Bogotá tiene una inequidad de las más altas del planeta. Cuando uno mira la ciudad, lo que el Alcalde llama segregación, se expresa en muchos planos: el acceso a suelos, a la producción, pero de manera especial y significativa, se expresa en el plano del acceso a las oportunidades del conocimiento. El Alcalde entiende que la prioridad número uno es la educación.

Estamos dispuestos a invertir muchos recursos nuevos y emprender todos los cambios imprescindibles para que la educación de un salto significativo. Pero esto no depende sólo de nuestra voluntad. También depende de los acuerdos con el Consejo.

Estamos apostando a la calidad, y no tanto a las estrategias tradicionales de ampliación de cobertura o retención de los niños en la escuela. En el último tiempo se generó una cantidad de inversiones más centradas en que los niños vayan a la escuela y se queden allí. Les ofrecemos alimentación, les damos subsidio de transporte, etc. Todo eso hay que hacerlo, pero si la política educativa se reduce solamente a eso, entonces el derecho no es un derecho completo, ni para construir sujetos, sino que solamente es la garantía del acceso. Ahí hay una gran diferencia.

HA. Ya que lo ha mencionado, examinemos lo que acontece en el día a día con la nutrición. El suministro alimentario fue contratado desde el gobierno de Lucho Garzón con firmas poderosas, desechando desde entonces la posibilidad de que los alimentos fuesen ofrecidos por las redes de pequeños agricultores, ojalá orgánicos, que rodean la ciudad, que se potenciara la agricultura urbana, que se elevara la cultura nutricional en los barrios populares superando los imaginarios alimenticios capturados por la publicidad, con condiciones alimentarias que segregan incluso desde antes de nacer, que se fortaleciera la economía popular, en especial con madres cabeza de familia desempleadas que pudiesen cualificarse en la preparación de alimentos para las instituciones, sus cafeterías y sus entornos.

ÓS. Este es un ejemplo perfecto para comprender si la educación es un asunto de poner una información y unos insumos más allá de la información, como la comida, o el transporte, de manera industrial en un colegio, o si lo que queremos es aprender de la vida cotidiana, y somos capaces de reordenar esos insumos y esa información, en función de procesos vitales de la gente.

No es nada fácil. Yo podría decirle que nuestro propósito es transformar la alimentación, en una oportunidad pedagógica. Podría decirle cosas hermosas, pero en la práctica aquí entregamos 600.000 refrigerios al día, y cada refrigerio cuesta 1.800 pesos. Los distribuyen 10 o 15 empresas que participan de macro licitaciones. Esas empresas, a partir de sus fortalezas comparativas logran incrementar el nivel nutricional del refrigerio, al menor costo posible, y con los mayores niveles de seguridad, de higiene y cubrimiento de estándares de calidad de los procesos. Esta gente me dice, que a largo de estos años se ha logrado encontrar, por ejemplo, al buen productor de queso, y así tener una cadena de producción que garantiza la mayor calidad al menor precio.

Yo les digo, mire eso no es lo que yo quiero. Posiblemente necesito incrementar el número de refrigerios si voy a extender la jornada. No debería tener que dar refrigerio en la mañana y en la tarde. Debo encontrar la manera de que en los colegios se cocine. Que los niños pueda llevar sus prácticas alimentarias a la casa, traer comida de la casa. Cualquier cantidad de cosas que podrían pasar desde los sueños de un gobierno de izquierda y de participación ciudadana.

Los técnicos nos dan ene mil razones por las cuales esto es difícil. Mi discusión se da no solamente para la comida, ésta es un ejemplo, también se presenta con el transporte, con la plata que se entrega a los colegios para que ellos compren directamente los materiales pedagógicos, por ejemplo. Que ellos tomen la decisión de qué color, qué crayola, qué cuaderno, usan para su proceso educativo institucional. Una gran cantidad de cosas que se podrían hacer a través de la descentralización y de la participación comunitaria.

HA. ¿Por qué no se comienza a descentralizar y tener en cuenta la participación ciudadana?
ÓS. Creo que la tijera que corta el círculo vicioso, que consiste en que no damos participación comunitaria porque las comunidades no están preparadas, pero las comunidades no están preparadas porque no damos participación comunitaria, la tijera que corta eso, digo, es el elemento de cultura política en la comunidad educativa. Que en el gobierno estudiantil, en el consejo directivo, en la asociación de padres de familia, haya el reflejo de una movilización ciudadana de padres, madres, niños y niñas, maestros y maestras, que están dispuestos a tomar todos los elementos de los aprendizajes de los niños en sus manos.

Que digan, por ejemplo, la comida la damos nosotros porque nosotros somos los más comprometidos con la nutrición de estos muchachitos. Y podemos demostrarlo porque aquí está el testimonio fehaciente de nuestro compromiso, vamos a la escuela porque tenemos control social, porque hacemos trabajo voluntario. En esa medida, si esas redes sociales son vitales, uno puede soltarles la responsabilidad a las instituciones, transferirles esos recursos, y todo esto va a florecer. Pero mientras nosotros tengamos que mantener centralizado el reparto de 600.000 bocados de comida al día, no estamos creyendo en nuestras comunidades. Y el problema no es que nosotros creamos, sino que ellas crean en sí mismas.

Entonces, tenemos aquí un tema clave: la cultura política de la comunidad educativa. Ese es el tema que nos podría cambiar esta realidad. Y si esa cultura política evoluciona hacia una democracia popular genuina, yo soy el primero que voy a entregar el control de todo a esas comunidades.

HA. La política tendiente a conseguir el objetivo distrital de variar radicalmente la calidad de la educación se va a desarrollar en un contexto de potentes movilizaciones estudiantiles dirigidas no solo a transformar la Ley que regula la Educación Superior, sino la Educación Superior en el país.

ÓS. Sabemos que tenemos que armonizar esa política con una gran cantidad de actores. El gobierno nacional, las organizaciones sociales, el empresariado de la ciudad, los sindicatos. Pero nos parece importante mirar el ciclo educativo completo. Desde que se gesta un embarazo, hasta más allá del postgrado. Esto implica una relación con una gran cantidad de actores, que no son los habituales de esta Secretaria. Asumí recientemente la Presidencia del Consejo Superior de la Universidad Distrital –por delegación del Alcalde– y estamos intentando hacer un cambio profundo, estamos trabajando con Integración Social y otros actores en la profundización de la educación inicial, entre cero y cinco años. Un campo que tampoco era prioridad para esta Secretaria. Estamos trabajando con la Secretaria de Cultura, y de Recreación y Deporte, en los temas de extensión de jornada y de acceso a otra formas de conocimientos, con los artistas y deportistas, etcétera–

En el tema Educación Superior, donde no hay una política distrital, vamos a tener una política inter Secretarias de Educación Superior. Y vamos a concertarla, en la medida en que ellos quieran, con la Mane. Nos parece que lo que ellos han hecho, en términos de abrir la discusión sobre la prioridad de la educación de calidad avanzada para todos en este país, es esencial para romper brechas de inequidad. Invitamos a estudiantes, rectores, y los demás actores, para hacer una política nueva en este escenario.

HA. En el escenario de la educación ciudadana, ¿qué está previsto?
ÓS. La idea esencial es que para que podamos aprender ciudadanía, identidad, derechos, deberes, convivencia, lo que tenemos que hacer es vivir ciudadanía. Convivir con personas que han tenido experiencias vitales que enseñan ciudadanía. La ciudadanía no se enseña por discursos, se enseña por interacción. Los valores no se aprenden por discurso, se aprenden por vivencia, por interacción.

HA. Nuestra ciudadanía ha sido sometida a un proceso de amnesia. Un proceso dirigido al olvido y el desconocimiento del pasado que nos constituye, ¿qué se hará con relación a la memoria, sin añadir información a planes de estudio sobre saturados de información?

ÓS. Uno de los campos esenciales es el de la memoria en general, pero en especial de la memoria sobre el conflicto colombiano. Para enseñar derechos humanos una de las cosas que harémos es trabajar con los grupos de memoria histórica que hay en el país. El grupo de memoria histórica que venía de la Comisión Nacional de Reparación y que ahora trabaja en esta nueva institucionalidad de las víctimas, ahí están Gonzalo Sánchez y Patricia Buriticá, que ha aceptado regresar a esta Secretaria a trabajar en la asesoría en esta materia; Ana Teresa Bernal, que trabaja en la unidad de víctimas de la Alcaldía. Nos interesa la memoria del conflicto y el reconocimiento de las víctimas. Esto vale también para el reconocimiento de la ciudad y su patrimonio. ¿Cómo construir conciencia del patrimonio de la ciudad a partir del diálogo con sus protagonistas, con los ancianos?

HA. La cultura audiovisual, y en especial el ingreso a la era internet, ha afectado de diversas maneras los modos de lectura, la capacidad de discernir, de valorar, lo que es valioso. ¿Qué tienen previsto hacer en el escenario de potenciar la lectura como factor crucial de una educación comprendida como detonante de la auto educación?

ÓS. Este tema lo pensamos intersectorialmente con la Secretaria de Cultura. Tenemos claro que la promoción de la lectura pasa mucho por espacios adicionales a la clase de español. Los colegios, tienen bibliotecas, las bibliotecas, un bibliotecario, hoy en día los bibliotecarios son fundamentalmente funcionarios administrativos. Necesitamos convertirlos en facilitadores y promotores del proceso de lectura de los niños.

Por otro lado hay un programa que se llama Bibliored, la Secretaria de Educación tiene la responsabilidad de financiar el funcionamiento del programa de Bibliotecas Públicas de Bogota. Estas bibliotecas, en especial las cuatro mega bibliotecas, no están articuladas con las bibliotecas escolares, ni con las barriales. Hay, además, otros espacios no convencionales de lectura que podrían favorecer la lectura. Los clubes de lectura en las jornadas extendidas van a ser una herramienta para eso. La vinculación de la promoción del proceso de la lectura, con la promoción del proceso de la escritura. Nuestra idea es ir más allá de comprar libros para las bibliotecas, que es lo que hoy, básicamente, se hace. Aunque hay fundaciones privadas que hacen una labor meritoria en favor de la lectura, ellas no llegan a todas las capas de la población para tener un impacto grande en el tema.

Recuadro

HA. Un libro que lo haya marcado
ÓS. “Crónica de una muerte anunciada”. Fue la primera vez que me pasé una noche leyendo un libro. Me metió en el universo de la literatura latinoamericana, me enseñó que tenía que dejar de leer lo que los maestros me pidieran y comenzar a buscar por mi cuenta lo que realmente me apasionaba.

HA. ¿Qué libro está leyendo?

ÓS. El plan decenal de educación de hace cuatro años, y Redentores de Enrique Krause.

HA. ¿Un maestro que recuerde con gratitud y cariño?
ÓS. Fausto Romo.

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Una respuesta a “Entrevista a Óscar Sánchez, Secretario de Educación Distrital de Bogotá

  1. Me deja una muy buena impresión. Creo que Bogotá, con esa mirada integral y profundamente enraizada en la pedagogía como quehacer vivo, en dinámico, dialéctico y permanente ejercicio, tiene un Secretario de Educación para liderar las propuestas del Programa de Gobierno del Alcalde Petro.

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