Mélenchon, el candidato de la izquierda que quiere gobernar Francia

¿Nicolas Sarkozy volverá a sucederse a si mismo en la presidencia de la República Francesa? ¿Lo hará un ambicioso François Hollande para devolverle el poder a los socialistas y recuperar la victoria que dejó hace años François Mitterrand? ¿O será un tercer hombre que puede alcanzar el Palacio del Elíseo por sorpresa y con un discurso de izquierdas y anticapitalista?

Por: David Martínez / La Vanguardia

Un nombre puede convertirse en el revulsivo y en la sorpresa de la campaña electoral por la presidencia de la República Francesa en la primera vuelta de los comicios, que se celebrará el domingo 22 de abril.

Jean-Luc Mélenchon, ex dirigente socialista y ex ministro de Lionel Jospin, está remontando en los sondeos y pretende hacerse un hueco entre los que hasta ahora son los dos favoritos: el actual presidente y candidato conservador, Nicolas Sarkozy y el candidato del Partido Socialista, François Hollande.

Jean-Luc Mélenchon representa al Frente de Izquierda. Se erige como portavoz de las clases trabajadoras y de la clase media que está sufriendo el desempleo y la desilusión en plena crisis económica.

Mélenchon, quien abandonó el Partido Socialista en 2008, está respaldado por el Frente de Izquierda, una coalición de comunistas, su propio Partido de Izquierda y otros que creen que los socialistas han perdido su alma. Nacido en Tánger (antiguo protectorado español en Marruecos) en 1951, es hijo de un empleado de correos y de una profesora francesa de origen español.

En 1962, tras el divorcio de sus padres, abandona Marruecos para irse a vivir junto a su madre a Yvetot (Pays de Caux, una región de Normandía). Mélenchon es licenciado en filosofía y trabajó durante más de veinte años como corrector en una imprenta y en una relojería mientras compaginaba estos trabajos con los estudios de filosofía.

También ha dado clases de francés en un instituto de formación profesional. Más tarde, cuando ya cumplió treinta años decidió trabajar como periodista en el diario socialista La Tribune du Jura y fue entonces cuando fue reclutado por los dirigentes socialistas regionales.

Con su fulgurante ascenso en los sondeos de las presidenciales de 2012, que le sitúan en tercera posición por delante de la candidata de la ultraderecha Marine Le Pen, Mélenchon -ex ministro socialista de Educación profesional entre los años 2000 y 2002- puede incomodar al propio Hollande e incluso convertirse en el candidato que podría dejar fuera de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, que se celebrarán el 6 de mayo y llegar a competir la presidencia con el omnipresente y todopoderoso candidato Sarkozy.

La dispersión de los votos de la izquierda podría volver a dejar fuera de la carrera por la presidencia de Francia a un candidato socialista de la misma forma que en las presidenciales de 2002, el exprimer ministro socialista Lionel Jospin se quedó fuera de la disputa de la presidencia en la segunda vuelta en favor del conservador Jacques Chirac y del ultraderechista Jean-Marie Le Pen.

Si Mélenchon logra agrupar a los votantes de izquierda indecisos, con un discurso claro y claramente anticapitalista, podría arrebatarle al socialista François Hollande gran parte de los sufragios que necesita puesto que los jóvenes, los decontentos, los desempleados y las clases trabajadoras están arropando el mensaje del candidato del Frente de Izquierda.

Según los últimos sondeos publicados por la prensa francesa, Jean-Luc Mélenchon obtiene un 11% de intención de voto y ha basado su campaña en aglutinar a miles de personas en grandes lugares de París que han sido emblemáticos en la historia de Francia, como el mitin que organizó en febrero ante decenas de miles de personas en la plaza de la Bastilla, lugar simbólico de celebración para la izquierda.

“Vamos a hacer de esta elección la insurrección”, dijo Mélenchon durante su discurso, que pronunció en el lugar donde el 14 de julio de 1789 se inició la Revolución Francesa y que sirvió de cierre a una marcha por París de 120.000 personas.

Pero, ¿quién es y qué piensa el candidato de la izquierda? En aquel mitin celebrado en la Bastilla, Mélenchon envió desde la tribuna un “saludo fraternal al pueblo griego, español, portugués, italiano” y “a todos aquellos que tienen sobre su cabeza el yugo de la opresión” y aseguró que “toda Europa espera la erupción del volcán francés”.

“Hago un llamamiento a la revolución y a la insurrección ciudadana para salir de la actual crisis, defender el Estado del bienestar y para que los poderosos paguen las consecuencias de esta crisis financiera y económica”, aseguró el candidato.

Firme opositor a que se imponga la jubilación más allá de los 60 años, como ha reformado Sarkozy en esta legislatura, Mélenchon adopta un discurso propio de los líderes de la izquierda: defiende la presencia del Estado como motor de la economía, promete nacionalizaciones de empresas privatizadas para conservar los puestos de trabajo para los franceses y apoya la ampliación de los derechos sociales para los inmigrantes y la mejora de las condiciones de trabajo (sueldos y tipos de contratos) para los jóvenes preparados.

En opinión de Damon Mayaffre, investigador en el CNRS y profesor del Instituto de Ciencias Políticas de París, Mélenchon “provoca con su discurso directo y claro un cierto descontrol entre los socialistas y entre su candidato François Hollande que quieren contentar a un amplio espectro de la izquierda, pero que no llega a sus verdaderas necesidades. Mélenchon sí que supone una solución creíble para la izquierda clásica y los nuevos indecisos”, afirma el profesor.

Y añade: “Mélenchon vuelve al discurso clásico de la izquierda que los políticos socialistas afectados por su gestión en la crisis han despreciado: el combate de las ideas, un lugar de enfrentamiento político verídico que en Francia desde la Revolución de 1789 es básico a través del combate de las reivindicaciones del pueblo francés”.

Mélenchon, de 60 años y apoyado entre otras formaciones por el Partido Comunista, abogó por el paso a una VI República francesa, parlamentaria, social, laica, participativa y ecológica y en su programa electoral defiende: un salario mínimo mensual de 1.700 euros y un sueldo máximo en las empresas públicas y en los grandes grupos que no supere los 360.000 euros, así como la regularización general de los sin papeles y la naturalización de los extranjeros que quieran adquirir la nacionalidad y lleven más de cinco años residiendo en Francia.

Mélenchon, que propone la nacionalización de grupos energéticos como EDF, Total, Areva o GDF Suez y un referéndum sobre la energía nuclear, así como gravar los ingresos financieros de las empresas, anunció “el fin de los privilegios del capital” y se posicionó a favor del matrimonio homosexual, el aborto libre y la eutanasia.

Eurodiputado y ministro de Educación en el Gobierno socialista de Lionel Jospin entre 2000 y 2002 aboga por la escolarización obligatoria de los 2 a los 18 años y por destinar el 2% del producto interior bruto a vivienda social y por la jubilación a los 60 años.

Mélenchon fue el primero en proponer un gravamen a los “exiliados fiscales”, quienes fijan su residencia en el extranjero para no pagar impuestos en Francia, entre los que incluye al rockero Johny Hallyday, al exciclista Richard Virenque o al expiloto de Fórmula Uno Alain Prost, iniciativa que después recuperó el presidente francés y candidato conservador a la reelección, Nicolas Sarkozy.

Según algunos analistas, como Nathalie Schuck, del diario Le Parisien, Sarkozy ha ido aumentando los guiños en campaña hacia Mélenchon para minar los apoyos por la izquierda del aspirante socialista François Hollande.

Después de que los sondeos del pasado otoño le concedieran una intención de voto de en torno al 5 %, Mélenchon ha logrado remontar en las encuestas hasta superar el simbólico listón del 10 %, único candidato apoyado por los comunistas que lo ha conseguido desde el histórico Georges Marchais en 1981 (15,3 %).

Tercer candidato en los sondeos para la primera vuelta

Jean-Luc Mélenchon, candidato de la coalición del Frente Izquierda para las próximas elecciones francesas, se situaría en tercer lugar en intención de voto, según el último sondeo publicado.

Con un 28,5 por ciento del electorado a su favor, Mélenchon lograría ponerse por delante de la candidata de extrema derecha, Marine Le Pen, quién obtendría un 13,5 por ciento de los votos. En la primera vuelta, que se celebrará el 22 de abril, François Hollande, candidato socialista y el actual presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, continúan como principales contendientes.

Sin embargo, el rápido ascenso de Mélenchon en las encuestas ha complicado la situación de Hollande, al dividir los votos de izquierdas frente a su rival.

Mélenchon ha superado a la candidata de la extrema derecha Marine Le Pen en varias encuestas, quedando como el tercer candidato, pero sigue muy detrás de los 25 a 30 por ciento que Hollande y Sarkozy están obteniendo para la primera ronda.

Tras las elecciones presidenciales francesas, se convocarán por comicios parlamentarios, que los izquierdistas ganaron por última vez en 1997, allanando el camino para cinco años de Gobierno liderado por una coalición encabezada por los socialistas que incluyó a los comunistas y a los verdes ecologistas.

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