Cumbre de las Américas: los hechos y los ecos

Más allá de la foto: ¿Qué nos queda de la reunión diplomática más importante celebrada en Colombia durante este siglo? Precisamente la creciente distancia entre América Latina y Estados Unidos fue una de las tendencias más visibles de esta semana de cumbre de Cartagena. Sandra Borda, analista de asuntos internacionales, afirma que notó al presidente de Estados Unidos más incómodo que nunca en una reunión de este tipo. El aterrizaje en una región donde cada vez “las distancias se están profundizando más” y dónde ya no tira línea omnímodamente, lo obligó a “limitarse a ver los toros desde la barrera” y a reiterar aquí las posiciones “que no lo afectan en la disputa política interna por la presidencia”.

Por: Rodrigo Hurtado / Razón Pública

Plataforma irrepetible

Esta era la plataforma de relaciones públicas más importante para Juan Manuel Santos durante su presidencia – o al menos durante su primer período-. Por eso dispuso de todos los recursos para lograr un golpe de opinión que lo “posicionara” como líder regional y a Colombia como una potencia emergente. Probablemente, hemos presenciado la operación diplomática más ambiciosa en la historia de la Cancillería colombiana.

Y ese propósito coincidió con un escenario complejo: la radicalización de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, en su oposición a las políticas de Estados Unidos, un inminente fracaso de la política antidrogas en todo el continente, la enfermedad mortal de Hugo Chávez, la presión a favor de la presencia de Cuba en los debates regionales, una crisis económica que se manifiesta en una menor influencia de Estados Unidos en la región y la reedición, 30 años después, de una vieja disputa entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas/ Falkland.

De la discusión sobre las drogas y del asunto cubano en el marco de la VI Cumbre de las Américas, se ocupan en esta misma edición John Walsh y Roberto González Arana, respectivamente.

Pero, al final de esta apuesta ¿cómo le fue a Santos? ¿Qué tanto valió la pena para Colombia ser anfitrión de esta espectacular reunión de presidentes? Los analistas de Razón Pública están divididos al respecto.

¿Lo esencial será lo aparente?

Hernando Gómez Buendía, director de esta publicación, señala que en la agenda de la Cumbre asomaban varios temas insolubles en el marco de esta cita hemisférica. El pacto histórico entre Estados Unidos y el Reino Unido, por ejemplo, conspiraba contra cualquier paso de Obama a favor de la posición de Argentina. Los vínculos culturales, políticos, militares y económicos entre las dos naciones impedían que Obama, e incluso el primer ministro canadiense, Stephen Harper, hicieran la más mínima concesión frente a esta disputa territorial con un aliado histórico. Con menos en juego, ni siquiera el propio Santos fue capaz de abordar el espinoso tema en su discurso inaugural. Según él mismo relató a la prensa, Cristina Fernández, le reclamó haber “olvidado” el asunto antes de su inusual partida de la ciudad heroica, sin esperar siquiera a la clausura oficial de la cita.

Esta controversia fue uno de los escollos para lograr una declaración final. Pero no el único, y visto en contexto, afirma Gómez Buendía, no es tan grave: “ya son tres las Cumbres que terminan sin un documento de consenso suscrito por todos los presidentes”. Por el contrario, en medio de un entorno tan adverso, el gobernante colombiano logró sacar el mayor provecho de su posición como anfitrión, la cual, en su concepto, en ningún caso garantizaba que la fiesta saliera bien, especialmente si los invitados eran parientes tan distanciados.

Crecen las distancias

Precisamente la creciente distancia entre América Latina y Estados Unidos fue una de las tendencias más visibles de esta semana de cumbre de Cartagena. Sandra Borda, analista de asuntos internacionales, afirma que notó al presidente de Estados Unidos más incómodo que nunca en una reunión de este tipo. El aterrizaje en una región donde cada vez “las distancias se están profundizando más” y dónde ya no tira línea omnímodamente, lo obligó a “limitarse a ver los toros desde la barrera” y a reiterar aquí las posiciones “que no lo afectan en la disputa política interna por la presidencia”.

Para Borda las expectativas que crearon el gobierno y los medios de comunicación en torno al éxito de la gestión diplomática del país no se compadecen con el resultado. Aunque Santos aseguró en la rueda de prensa de clausura que la discusión en sí de temas como la política antidrogas, la ausencia de Cuba o las Malvinas era un logro o al menos una novedad, Borda desestima ese enfoque: “casi todos esos temas ya se habían discutido en otros escenarios con el mismo desenlace”: Nada pasa.

Habilidad y pragmatismo

El jurista José Fernando Flórez no comparte una calificación tan negativa del papel de Santos ni del balance de la Cumbre. En su concepto, se cumplió el papel de bisagra al cual aspiraba el mandatario en una región cada vez más dividida. “Como anfitrión manejó con maestría los múltiples inconvenientes que se presentaron a lo largo del proceso: el reto de Correa, las explicaciones a Castro, garantizar la presencia de algunos presidentes, lidiar con los temas controversiales… Y con pragmatismo logró proyectar una nueva imagen del país”, puntualiza. De hecho, vaticina, es posible que este primer lance sobre el tema antidrogas facilite una discusión más profunda en la VII Cumbre, en Panamá, en 2015, con Obama ya reelecto.

¿Será la última Cumbre?

Para la columnista Laura Gil esto no será posible. Y, a su vez, sentencia: “Yo creo que esta fue la última cumbre. En 1994 se planteó que las Cumbres eran el escenario propicio para el diálogo entre Estados Unidos y América Latina. Pero no hay diálogo, no hay consenso, no hay avances en ninguno de los temas clave”. Gil asegura que la cumbre es un fracaso para la concepción de Santos de que el pragmatismo pueda estar por encima de las ideologías. Por eso “la cumbre se le salió de las manos” sentencia.

Algunas voces han destacado que en medio de la polarización, la figura de Santos sí se proyectó como la de un líder regional. Lograr una extensión para las visas de los colombianos y el apoyo a la candidatura de Angelino Garzón a la OIT también son resultados concretos para el presidente colombiano. Como se espera de toda puesta en escena, el presidente y el país lograron buena prensa, como la portada de la revista Time y algún cubrimiento favorable en The Guardian.

Detalles folklóricos

Pero para el grueso de la prensa internacional, especialmente en Estados Unidos, la cumbre fue un tema marginal, llamativa porescándalos como el de unos agentes del Servicio Secreto involucrados en tratas con prostitutas, la expulsión del centro histórico de la ciudad de basuras y habitantes de la calle; o francamente faranduleros, como la interpretación del himno nacional por parte de Shakira, los partidos de fútbol de Evo Morales o la inédita pretensión del pueblo de Turbaco de regalarle un burro al presidente Obama. Puro folklore criollo que captó la atención de los medios antes y durante la cumbre. Los problemas reales se quedaron detrás del escenario. “Los que nunca va a solucionar una cumbre” como señala Gómez Buendía.

La otra Cumbre

Mario Valencia, quien participó en la paralela Cumbre de los Pueblos, destaca el descontento social con este escenario, donde no se abordan los temas que afectan a los ciudadanos. “En nuestradeclaración hay preocupaciones reales como la militarización del continente y la vigencia del modelo económico derivado del Consenso de Washington”. Decenas de miles de activistas, sindicatos, indígenas y movimientos sociales suscribieron el documento.

¿Histórica o irrelevante?

Solo el tiempo dirá si esta Cumbre en Cartagena de Indias será recordada como el punto de partida de una nueva dinámica en la relación entre Estados Unidos, Canadá y América Latina y el Caribe; o del debate sobre la política antidrogas o del lanzamiento del rol como líder mundial de Juan Manuel Santos… o sí simplemente será otra foto postal carente de todo significado práctico.

* Periodista y profesor universitario

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2 Respuestas a “Cumbre de las Américas: los hechos y los ecos

  1. Bien, afortunamente los indígenas, desde la IV CLIA – Cumbre de Líderes Indígenas de las Amèricas, en el marco de los foros sociales cuyo planificador fue la ONIC – organización Nacional Indígena de Colombia (www.onic.org.co), no “fuimos a bailarle a Obama, porque no somos ní seremos más el Folklor de la democracia!!!!

    Este miercoles, de 2 a 5 p.m. se evaluarán los foros sociales, en la sede de la ONIC, convoca la Cancillería de Colombia: Socorro Ramirez , coordinadora de estos en la VI Cumbre …. descumbrada.

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