Los ganaderos serán grandes “sacrificados” con el TLC: Fedegán

Este martes 15 de mayo, a las 3:00 de la tarde, habrá un acto protocolario del envío del primer contenedor sin arancel a Estados Unidos, como inicio del tratado de libre comercio con ese país. Esto será en la Sociedad Portuaria de Cartagena. Sin embargo, a partir de ese día también entrarán al país miles de toneladas de arroz, maíz, carne de res, cerdo, lácteos, lactosueros, cuartos traseros de pollo, fríjol y otros productos que podrían dar al traste con el campo colombiano.

Fuente: Diario del Huila

Uno de los sectores que por ahora no podrá llevar ni un solo kilo de su producción a Norteamérica será el ganadero. La razón es que los protocolos de sanidad que tiene el país no se han implementado completamente y a pesar de no tener aftosa, el territorio nacional no ha sido certificado internacionalmente.

Así que los colombianos que gustan de la alta cocina en materia de carnes podrán encontrar la más costosa, que se trae de Estados Unidos: High Quality Beef,  prime y choice, refrigerada y congelada. Mientras eso sucede, los ganaderos nacionales todavía consideran la posibilidad de asociarse, de ser más competitivos, de entrar formalmente en la cadena cárnica y láctea y el Gobierno Nacional abre las licitaciones de dobles calzadas para los productos importados, pero no mejora las vías terciarias para sacar la leche o los animales faenados hacia los centros de consumo.

José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), reveló a DIARIO DEL HUILA que ya dialogó con el director del Departamento para la Prosperidad Social, Bruce Mac Master, para que estructuren un programa de apoyo a los ganaderos que quedarán en la quiebra como consecuencia del TLC.

¿Cuál es el panorama de la ganadería colombiana a partir de este 15 de mayo?

Este martes 15 de mayo es una fecha clave, un punto de inflexión, para la ganadería colombiana. El sector, a partir de esta fecha, sufrirá una serie de transformaciones como consecuencia del impacto de los productos que se importarán de los Estados Unidos, una economía que en carne y leche es, sin lugar a dudas, la más grande en materia ganadera del mundo y eso significará ceder una porción del mercado interno a los intereses americanos.

¿Se afectará la formalidad ganadera?

No solo son porciones de mercado interno. Es justamente la porción de nuestro mercado que llega con productos transformados, formales y en consecuencia sectores como el cárnico que tiene un alto nivel de informalidad, al ceder un pedazo de su mercado formal va a tener un impacto en el encadenamiento productivo muy profundo.

Le doy solo un ejemplo, el mercado cárnico de Bogotá es de $2,3 billones y el 77% es atendido desde la informalidad. Imagínese que perderemos una parte del 27% que nos queda del mercado formal.

Colombia tiene unas ventajas comparativas importantes ante Estados Unidos, pero ¿cómo estamos en las competitivas?

Cuando uno trata de comparar las economías, tiene que hacerlo en función de sus ventajas comparativas o competitivas. Es evidente que las ventajas competitivas americanas frente a las nuestras son abismales. Desde el punto de vista productivo: los norteamericanos tienen 9’100.000 vacas en ordeño a través de un sistema de lechería especializada mientras que nosotros tenemos un sistema mixto de lechería doble propósito pero con 7’400.000 vacas; ellos producen 14 veces más leche, es decir 88.000 millones de litros frente a 6.400 millones de litros nuestros.

¿Cómo afecta esta situación a los lecheros colombianos?

Eso se traduce en que una vaca americana produce 35 litros y las nuestras solo cuatro. En consecuencia, la leche americana, que además se produce a partir de maíz subsidiado, tiene un precio más bajo que el de la colombiana con lo cual todo lo que se negoció, todos los productos que se negociaron, ingresarán a partir del primer día sin que nosotros podamos poner los nuestros allá.

Pero los industriales agremiados a Asoleche han afirmado que hay buenas posibilidades para el país, ¿cuál es su opinión?

No comparto la opinión de un jugador importante en Colombia como es Colanta que dice que ahora va a tener indudables oportunidades porque tendrá un tratado que le permitirá industrializar el mercado. Eso no es cierto. Durante prácticamente 20 años, a través de las preferencias arancelarias del Aptdea, el 67 por ciento de las subpartidas arancelarias del sector lácteo estaban desgravadas con 0%, como también lo estaban para la carne. Algo se puso de leche, nada se puso en carne por los temas de admisibilidad.

Eso era con el Atpdea, pero ¿cómo será con el TLC?

A partir del martes, esas ventajas que eran unilaterales ahora serán a doble vía. Dicho de otra manera, nosotros podremos tener una oportunidad en el mercado americano, pero ellos también las van a tener, con una diferencia: ellos producen más barato que nosotros porque las vacas de ellos son más productivas, pero aparte de eso tienen buenas carreteras y otra serie de elementos que apoyan la competitividad, como mayor capacitación del recurso humano, más tecnologías, más condiciones para que esa ganadería sea más eficiente que la nuestra.

Al sector ganadero se puede aplicar el dicho de “no llorar sobre la leche derramada”, ¿qué han pensado hacer para fortalecer al sector?

Nosotros llevamos ya ocho años tratando al menos de decir al productor, “mire lo que pasa en otras partes”. De ahí las giras técnicas, tanto nacionales como fuera del país. Cuando uno ve ganaderos élites que han sido capaces de elevar su productividad y los otros ganaderos tienen la oportunidad de aproximarse a lo que ellos hacen, al menos les siembra una serie de inquietudes para que ellos traten de extrapolar esas experiencias y aplicarlas a su propio terruño.
Los esfuerzos que hemos hecho con el Sena para capacitar, los cursos de mayordomía, todo lo que se está haciendo en materia de círculo de la excelencia, en el fondo lo que le están diciendo al ganadero es “usted tiene que hacer un gran esfuerzo de reconversión productiva”.

¿Cuál es su apreciación sobre las grandes inversiones en dobles calzadas y los pocos recursos que hay para las vías terciarias?

Ese esfuerzo no puede ser solo, porque hay algunos asuntos que van más de la mano del Gobierno, del Estado que del mismo productor. Algunos de ellos parecería que fueran de una política exógena y no lo es. Por ejemplo, el transporte, ¿cuánto le implica a un productor del Huila sacar la leche para que pueda ser transformada? Unas vías terciarias a lomo de mula, carros o tractores que entran con dificultades para sacarla a los centros de transformación. Eso cuesta dinero y es un recurso mayor al del ganadero que tiene su lechería puesta al frente de una doble calzada. Ahí es donde hay que decirle al Gobierno que tiene que hacer la tarea.

Usted ha tenido una posición fuerte contra las políticas del ICA, ¿le parece que deberían enfocarse en otras enfermedades diferentes a las de control oficial?

Yo creo que el enfoque del ICA de manera exclusiva a las enfermedades de control oficial es terriblemente insuficiente porque lo que está matando a la ganadería colombiana son las vacas que paren cada dos años (en Nueva Zelanda lo hacen cada año), que tienen problemas con los terneros porque nacen en condiciones de deformación, incluso ciegos por enfermedades que podrían ser controladas.

Si Colombia no hace un inmenso esfuerzo, como lo han hecho todos los países del mundo, invirtiendo grandes sumas de dineros públicos para atender los aspectos sanitarios del hato, muy seguramente el país no podrá avanzar en una senda de la competitividad.

¿Qué habló usted con el director del Departamento para la Prosperidad Social, Bruce Mac Master?

Le dije que el Gobierno debe tener una cantidad de programas de carácter social para evitar que el menor nivel de bienestar, o dicho de una manera más cruda, la mayor pobreza y la mayor marginalidad, no se conviertan en elementos que afectarán la seguridad, incluso, la posibilidad que se mantenga una paz rural en muchas regiones colombianas.

¿Cuál es el consejo para los ganaderos del Huila?

Lo más importante es encadenarse. Yo creo que el ganadero tiene que dejar de pensar tanto en el litro de leche y en el novillo gordo y considerar que lo que ellos tienen que satisfacer son las necesidades de consumo: cómo quiere la carne el colombiano, cómo quieren la carne aquellos mercados de exportación, qué tipo de productos eventualmente son capaces de encadenarse productívamente en sus regiones a través de cooperativas o de asociaciones de productores, para poder brindarle derivados, en este caso lácteos o cárnicos, que sean del agrado y la demanda del productor final.

¿Ahí está el negocio?

Ahí es donde se gana la plata porque no obstante una carne que usted compre en el mercado, lo que tiene es un novillo gordo que se sacrifica y que se desposta, donde el mayor componente es el novillo y el menor componente es el proceso de transformación. Sin embargo, cuando usted distribuye el valor que paga el consumidor final, más del 50% va al transformador y al comercializador; al ganadero, que estuvo durante tres años haciendo inmensos sacrificios para poder producir un animal gordo, le toca la menor parte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s