(Emilio Sardi) ¡380.000 empleos!

El martes entró en vigor el TLC con Estados Unidos en medio de una densa nube de palabrería inane, recomendaciones vagas y apreciaciones sin sustento alguno en los efectos de lo estipulado en él. Fue un acto de grave irresponsabilidad que el tratado se firmara sin estudios serios que establecieran los beneficios que debían buscarse ni previeran los daños que causaría.

Por: Emilio Sardi* / El Pais de Cali

Es aún más grave que después de su firma, conociendo lo que nos habían impuesto, en seis años no se haya hecho estudio objetivo alguno sobre su impacto, sobre cómo aprovechar sus teóricos y escasos beneficios o mitigar sus graves daños.

La verdad es que las expectativas actuales no nacen de estudios serios, exhaustivos y actualizados. La mayoría de los documentos sobre el impacto del TLC, publicados en sitios oficiales electrónicos, corresponde a los endebles estudios hechos de 2003 a 2006, y muchas de las cifras que se presentan como un hecho se toman indistintamente de ellos, con supuestos que no se dieron ni en los resultados de la ‘negociación’ del TLC ni en la evolución de la economía en estos años.

La mayor deficiencia de Colombia ante el TLC no es en infraestructura física, sino en infraestructura mental. Aquí nadie sabe qué va a pasar ni qué debe hacerse.

Las más recientes versiones oficiales sobre los beneficios que se esperan del TLC hablan, sin base en estudios concretos, de US$ 1.700 millones adicionales de exportaciones anuales, que dicen deben generar 380.000 empleos nuevos.

Lo admirable de estas cifras es la estolidez con la que la opinión pública y los ‘expertos’ las han aceptado.

La simple división de datos implicaría que por cada US$4.470 de exportación se crearía un puesto de trabajo, cuando ese monto no supera ni un salario mínimo anual. ¡Y hasta al Presidente lo ponen a repetir tamaño dislate!

En EE. UU., donde sí han estudiado seriamente este tratado y los demás que han firmado, los datos son muy distintos.

El Representante Comercial de EE. UU. ha insistido en una verdad indiscutible: el TLC les será más beneficioso porque, mientras la mayoría de nuestros productos ya entraban libres de arancel a ese mercado, Colombia tenía aranceles y/o protecciones en varios sectores que con se abren a su competencia. A partir de esa realidad, la Comisión de Comercio Internacional de EE. UU. ha previsto que, con el acuerdo, sus exportaciones aumentarán en unos US$1.100 millones anuales, mientras que las nuestras crecerán US$ 487 millones. A lo que sumarán los beneficios que consiguieron en aspectos que no son estrictamente comerciales.

En cuanto a generación de empleo, EE. UU. estima que por cada US$ 1.000 millones de exportaciones adicionales de bienes se crean 6.000 empleos, o 4.000, si estas son de servicios.

A ese paso, se requerirían más de US$ 60.000 millones de exportaciones adicionales para generar los famosos 380.000 empleos que están prometiendo las declaraciones oficiales.

Por esto, es urgente dejar de lado las ilusiones emocionales que están predicando tantos ‘técnicos’ y ‘expertos’, y que el Gobierno lidere un diagnóstico completo, objetivo y, sobre todo, actualizado, acerca del impacto integral del TLC.

No podemos seguir expuestos a la competencia que se avecina sin conocer todas sus amenazas y retos.

* Emilio Sardi, Empresario, vicepresidente de Tecnoquímicas

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