BRICS: ¿Se polariza el tablero?

Para muchos historiadores, el siglo XX, como período histórico, culminó en 1991 con la desaparición de la URSS, momento en que se enterró también la bipolaridad que por años caracterizó a las relaciones políticas internacionales. Con el fin de la Guerra Fría se abrió un nuevo período en el que la estructura de poder global se sentó en la unipolaridad, resultado de la preeminencia estadounidense. El control progresivo de EE.UU. sobre las instituciones internacionales; la subordinación o aceptación del “liderazgo” estadounidense por otros actores internacionales como la Unión Europea; y las invasiones a Yugoslavia, Irak y Afganistán, fueron algunas de las acciones políticas, económicas, militares y culturales de EE.UU. dirigidas a reforzar y ampliar su hegemonía en un mundo que, después de supuestamente superar la dicotomía socialismo-capitalismo, parecía proclive a aceptar un solo Hegemón.
Por: Omar Rafael García Lazo / Alainet
Con el inicio temporal de la centuria XXI, el mundo continuó transformándose. El capitalismo como sistema presagiaba una nueva crisis, sobre todo después de vivir tormentosos y cíclicos tropiezos financieros, como el de México en 1994 o el de Asia en 1997. En América Latina, los descalabros del neoliberalismo trajeron una ola de cambios políticos sin precedentes, mientras que Asia anunciaba el lugar que ocuparía en el plano económico.
Paralelamente y de forma interconectada, se aceleraron procesos que auguraban transformaciones profundas. China consolidaba su despegue económico; Rusia dejaba atrás la oscura y ruinosa etapa cuando se subastó el país; la nueva Sudáfrica policromática ampliaba su incidencia política y económica en el continente; la India avanzaba ajustada a los nuevos tiempos; y Brasil experimentaba un crecimiento sostenido de su economía en un contexto novedoso en la región.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en EE.UU., tanto por su simbolismo, como por sus consecuencias, sirven de referencia para marcar temporalmente el giro que vivió la política internacional. A partir de entonces el sector más ultraderechista de EE.UU. se lanzó en una carrera desesperada por tratar de frenar lo que sí lograron prever: el debilitamiento de la hegemonía estadounidense a nivel global.
La “guerra contra el terrorismo”, promovió o impuso un inicial consenso de las elites occidentales en torno a EE.UU. No obstante, pronto los procesos en marcha en el resto del mundo, marcados por la crisis sistémica del capitalismo, junto al rechazo cada vez más creciente a la política exterior de Washington, hicieron surgir una débil tendencia hacia la multipolaridad, acompañada por un mayor énfasis en la multilateralidad para el tratamiento de diversos asuntos internacionales.
En estos procesos comenzaron a jugar un papel fundamental los países que integran hoy el BRICS. (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Fue el grupo de inversión Goldman Sachs el primero que advirtió en el 2001 sobre el poder económico y político que iban alcanzando estos países, lo que disparó las alertas sobre el peso que tendrían en el escenario internacional.
La coincidencia de posturas ante diversos problemas globales, las necesidades comunes como potencias emergentes de ampliar sus niveles de incidencia en los organismos internacionales, y el inicio de la crisis económica, fueron algunas de las condicionantes objetivas más importantes que posibilitaron que los líderes de Brasil, Rusia, China y la India se reunieran por primera vez en el 2009. A partir de entonces se han reunido cuatro veces, y en la cita de 2011 se integró Sudáfrica.
Breve radiografía del quinteto
Brasil es el país más grande de Sudamérica, uno de los principales productores de alimentos del mundo y un fuerte inversor. Posee una creciente capacidad exportadora de minerales e hidrocarburos, un pujante sector financiero y de servicios, y su industria militar vive un período de auge.
Su política exterior está dirigida a reforzar su creciente liderazgo en la región sudamericana; y ampliar su rol en el escenario internacional, como uno de los representantes de los intereses de los países en desarrollo, lo que le ha proporcionado prestigio por la materialización de diferentes proyectos sociales y económicos.
Entre los aportes de Brasil al BRICS está su capacidad financiera, uno de los sectores prioritarios del grupo; sus potencialidades energéticas y agrícolas; y el hecho de que representa y aglutina a un conjunto importante de países de nuestra región con recursos naturales y amplias capacidades exportadoras, que vive una coyuntura de creciente consenso político y está en un proceso de integración.
Rusia es el país más extenso del mundo y posee una importante capacidad productiva, un mercado creciente, grandes recursos de gas y petróleo, y un desarrollo tecnológico-militar que la reafirma como la segunda potencia militar y nuclear del orbe. El país ha visto reducido su desarrollo científico-tecnológico y presenta una excesiva concentración de su crecimiento en las exportaciones de hidrocarburos.
Su política exterior busca consolidar su hegemonía en sus históricas zonas de influencia, recuperar progresivamente su posición como potencia global y desarrollar una diplomacia multilateral. Sin embargo, la expansión de la OTAN y la injerencia de EE.UU. en sus fronteras geopolíticas, unido al desarrollo del escudo antimisiles, han obligado a Moscú a establecer una estrategia que combina acciones político-diplomáticas, económicas y energéticas, y eventualmente el uso de la fuerza.
Para Rusia, el BRICS constituye un espacio para ampliar su protagonismo y concertar posturas comunes en los organismos internacionales, tanto en el plano económico como en el político. Le propicia, desde una perspectiva global, la ampliación de las relaciones con China y la India, vértices del triángulo que establecen los tres países en Asia, una zona convertida en el epicentro de las transformaciones mundiales.
India es el segundo país más poblado del mundo y alrededor del 25% de su población está en la pobreza. Es una potencia nuclear y el primer exportador mundial de software y servicios informáticos. Cuenta con grandes reservas de recursos minerales, un potencial turístico, y una fuerza laboral altamente calificada. La biotecnología, y las industrias farmacéutica y espacial poseen grandes potencialidades. Los servicios de tecnología, comunicación, trasporte y bancarios constituyen el motor de la economía.
La India importa cerca del 70% del petróleo que necesita su economía, cifra que tiende a crecer e impactará en la distribución de las fuentes de suministros. A pesar de que su modelo defensivo se concentra en la seguridad fronteriza, ha ampliado sus gastos militares con el fin de reducir su retraso en comparación con China.
Su política exterior se enfoca al reconocimiento como potencia mundial y ha descuidado su papel en la subregión, además de que aspira a un asiento en el Consejo de Seguridad. Su histórica política de no alineamiento a bloques ni alianzas ha condicionado su preferencia por las relaciones bilaterales sobre las multilaterales. Para Washington, la India es uno de los valladares más sólidos en la política de contención a China. Sin embargo, Nueva Delhi ha sorteado hasta el momento los compromisos contra Beijing y ha implementado acciones dirigidas a garantizar sus intereses en un clima de estabilidad regional.
China es la segunda economía del planeta en términos de PIB, el país más poblado del orbe, el segundo consumidor de petróleo y el principal exportador de manufacturas. Posee las mayores reservas de divisas del mundo y la mayor cantidad de bonos del Tesoro de EE.UU. Es miembro del Consejo de Seguridad y potencia nuclear. Su política exterior busca crear un ambiente internacional pacífico y estable para su desarrollo, para ello evita confrontaciones directas con EE.UU. y Occidente.
Diversos autores aseguran que China no tiene interés alguno de modificar un sistema internacional que ha facilitado su desarrollo. Sin embargo, la realidad le ha ido imponiendo la necesidad de actuar con el fin de preservar sus intereses regionales y asumir el consecuente y progresivo aumento de su influencia internacional. China también ha priorizado el desarrollo de sus capacidades militares, especialmente las fuerzas aéreas, navales y las estratégicas nucleares.
Sudáfrica es una de las mayores economías del continente africano, pero la más débil del BRICS, y China es su principal socio comercial. Alrededor del 50% de la población sudafricana vive bajo condiciones de pobreza, por lo que el gobierno sudafricano ve en las capacidades de inversión del BRICS una fuente importante de recursos para implementar sus proyectos de infraestructura y desarrollo económico-social.
La minería, principalmente la extracción de carbón, minerales y metales preciosos como los diamantes, el oro y el platino, constituye un sector vital para la economía del país. Los sectores de transformación de bienes agropecuarios y minerales, y los automovilístico, aeronáutico y energético, tienen también un alto desarrollo.
En términos generales, los cinco países tienen características comunes tanto en el plano interno como en el externo. Sus poblaciones padecen los lastres de las economías subdesarrolladas con evidentes desigualdades en la distribución de la riqueza y acceso a la educación, la salud y otros servicios, con excepción de Rusia que, a pesar de los efectos del retroceso socio-político que vivió el país, los estándares de vida generales están distanciados de los del resto. No obstante, es común en ellos la ejecución de programas con el fin de reducir los indicadores negativos, pues más allá de la voluntad política que existe, la existencia de esos problemas no se corresponde con las demandas de economías en expansión.
En el plano externo, sus proyectos nacionales exigen una mayor participación en las decisiones globales y en las instituciones políticas y económicas internacionales con el fin de garantizar sus intereses en un mundo cada vez más interconectado e interdependiente. Ante este imperativo, condicionado por la existencia de un poderoso polo de poder que aglutina a otras potencias desarrolladas, estas nuevas economías emergentes están obligadas a continuar concertando posiciones para asegurar un espacio influyente en la nueva estructura de poder global que nace…
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Una respuesta a “BRICS: ¿Se polariza el tablero?

  1. a partir de la caida de la union sovietica, muchos se pensaban que el capitalismo queda como la sociedad final, asi alguna vez lo expreso frances fukuyama, pero la realidad es otra y con una union europea que claudico mas ante el mercado americano, por lo tanto salen ciertas expresiones en el mundo como via al desarrollo entre esas el BRICS , si este grupo se llega a fortalecer como polo de desarrollo y despierta las miradas en aquellos paises que decidieron no orientarse con USA y la zona EURO, podemos decir que en menos de lo que canta un gallo se avecina la tercera guerra mundial, que en si no son problemas politicos, ni sociales, sino lo que en verdad atañe es quien ejercera la hegemonia mundial en materia economica, o dicho de otro modo la nueva guerra de mercados

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