Las Dos Derechas

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La paz sigue sin dolientes. El actual mandatario ha terminado por defender tardíamente su proceso de paz, enviando señales equívocas a la Colombia común y corriente, la Colombia de a pié que sin quererlo ha terminado hasta el momento por concluir a priori: Santos recula, Uribe arremete.

Por: Felipe Pineda

 Dice un refrán de data antigua que dos personas pueden compartir la misma cama pero no el mismo sueño, situación que encaja como anillo al dedo en la relación Uribe-Santos. Corrían los días posteriores a las elecciones presidenciales de 2010, con relativa calma Álvaro Uribe se disponía a dar las primeras indicaciones precisas a su sucesor, sin embargo las semanas siguientes a la posesión del nuevo presidente prendieron las alarmas del ex presidente, la “traición” al legado Uribista había sido llevada a cabo.

A partir de ese momento sucedió lo que nadie imaginaba, el nuevo binomio gobierno oposición sería conformado por la “Derecha derechista” encarnada por Uribe y la “Derecha Centrista” representada por Juan Manuel Santos. Aunque no deja de ser una pugna cosmética, de forma, de toma y retoma por el poder, de “Compadres” como la denomina el senador Robledo, a ciencia cierta es que en términos numéricos hay una derecha en el poder y otra en oposición.

Dos derechas hermanadas en el pasado, rivales en el presente con dos estilos diferentes hasta para ejercer sus posiciones: Mientras Santos defiende a medias su proyecto político, la legión uribista acecha inflexiblemente hacia la retoma del poder. Las dos derechas han dejado en claro que cuentan con bandos disímiles: El actual mandatario cuenta a su lado con una camarilla de comensales lánguidos atraídos por el poder –Muchos de ellos otrora uribistas, otrora pastranistas- mientras su antiguo jefe político mantiene la lealtad de un séquito de Kamikazes que desde sus diferentes trincheras –Medios de comunicación, espacios políticos, sectores financieros, grupos al margen de la ley- están dispuestos a morir en el intento.

Al margen de esta etérea pero pugna de primera plana al fin y al cabo se encuentra la izquierda, la cuál transita entre quienes siempre han deseado lograr poder de manera inmediata y a cualquier precio –Muerte política, cooptación-, la cuál deambula entre tensiones históricas, infantilismo, sectarismo y divisiones.

Por los lados de la derecha independiente hay una notoria división entre quienes defienden a Santos y su Unidad Nacional y entre otros tantos que sueñan con revivir la ola verde. Enrique Peñalosa simplemente aguarda, al igual que Fajardo.

La idea de una tercera vía, de una convergencia de sectores democráticos, de una opción verdaderamente pluricultural que ofrezca una alternativa de fondo y tangencialmente diferente en lo económico, social y educativo a la parodia de gobierno (Santos) y oposición (Uribe) parece por ahora una simple, una delirante quimera.

La ciudadanía conserva vestigios del anterior discurso alienante, los sondeos de opinión marcan el pulso y la preferencia de los colombianos por la seguridad por encima de otros campos (Salud, educación, empleo, vivienda, economía). La paz sigue sin dolientes. El actual mandatario ha terminado por defender tardíamente su proceso de paz, enviando señales equívocas a la Colombia común y corriente, la Colombia de a pié que sin quererlo ha terminado hasta el momento por concluir a priori: Santos recula, Uribe arremete.

Santos (A diferencia de su nuevo contendor) sondea las propuestas que lanza a la opinión pública sin defenderlas férreamente, Uribe se mantiene fiel a su credo ortodoxo sin un punto ni una coma más, repite incesantemente lo que el país político y el país de a pié conoce de el sin desviarse, sin titubear un solo instante “Seguridad Democrática y Confianza Inversionista” arengando sin cesar.

Uribe confía que su siguiente fantoche de turno seguirá, en caso de ser elegido presidente al pié de la letra el libreto convenido tratando de reencauchar su antigua imagen por una más cercana al Centro (Puro Centro Democrático) mutando sin desdibujarse para lograr atraer a eventuales futuros electores en torno a temas inexplorados en su agenda hasta ahora: Derechos de los desvalidos, Defensa de la producción nacional e industrial. El modelo Uribe 2013 es social, oportunista, descarado, sin intención distinta que lograr aprovechar la turbulencia a su favor. Cada duda de Santos sigue siendo un terreno allanado por Uribe.

Uribe lanza a un puñado de candidatos bendecidos por su “Agua Bendita” de popularidad. Santos responde con el guiño a German Vargas Lleras para contrarrestarlos. En el fondo el presidente sabe que Uribe podría ser su rival directo en la batalla por la reelección, para ello se prepara, jugando al póker….pero sin cartas.

 

 

 

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