En lo social no escampa

-004Disidencia 

Por: Andrés Hernando Bodensiek / Democracia en la Red –

 Sobre este particular debe decirse que en nuestro país, en materia de conservación, el agua es el renglón que concentra los más sospechosos intereses.

Como es habitual el IDEAM, entidad pública del orden nacional que se encarga de pronosticar el estado del tiempo, este año tampoco tuvo ni idea a la hora de hacer sus predicciones, casi siempre lo han hecho mal. En medio de la que se supone iba a ser una época muy seca no ha parado de llover, y las noticias sobre poblaciones con líos y damnificados por cuenta de las avalanchas e inundaciones crece a medida que el agua sigue cayendo sobre el territorio nacional. La mediocre labor del IDEAM es esta materia es otro reflejo de lo atrasado que se encuentra el país en lo concerniente a la prevención y la protección ambiental.

Con referencia a este tema, el ambiente, en su último discurso sobre el estado de la Unión, Barack Obama, presidente de EE.UU, dedicó una parte importante de su intervención al asunto y recordó que, desde el momento en el que se hace seguimiento al estado del clima, los 12 periodos más calurosos registrados han ocurrido en los últimos 50 años.

El hecho de que el presidente del país que consume la mayor cantidad de energía del mundo, se refiera a la amenaza que supone el cambio climático para la economía mundial, aumenta la relevancia que ha venido teniendo desde hace varias décadas la necesaria conservación de los recursos naturales. Sobre este particular debe decirse que en Colombia, en lo referente a la conservación de los recursos no renovables, el agua es el renglón que concentra los más sospechosos intereses.

En una entrevista reciente con Yamit Amat, el embajador de los Estados Unidos en este país, ante la pregunta ¿Colombia es básicamente carbón, petróleo y ferroníquel?’ respondió: No. Colombia no es solamente un surtidor de hidrocarburos. Su agroindustria crece y, en términos de recursos, está entre los siete primeros países del mundo en agua. (…) O sea, Colombia va en camino a ser una potencia en exportación energética’ (‘Colombia está en el mejor momento’: Michael McKinley . 16 de Feb. de 2013).  

Aunque nuestros “amigos” del norte están siempre en sintonía con los intereses de su país, nosotros no logramos darnos cuenta de la riqueza que albergamos. La falta de voluntad política para aprobar el referendo del agua con el fin consagrar el acceso a ésta como derecho fundamental, durante el comienzo del gobierno Santos, sumado a las escandalosas concesiones mineras, que además de abarcar más del 40% del territorio nacional  (‘Minería en Colombia, ¿a qué precio?, PBI Colombia, Noviembre 2011) usan nuestra agua en demasía, son prueba de  las intenciones mercantilistas que se tienen con nuestros recursos. Santos pretende profundizar esta situación en la vía ya definida por los TLC que sigue firmando maniáticamente, sin tener consideración sobre los malos efectos que tiene el libre comercio no sólo en lo ambiental sino también en lo social, como la quiebra del sector cafetero, de los floricultores, de los lecheros, y últimamente de los industriales de autopartes metalmecánica y plásticos, además de los textileros, por cuenta de los TLC con Corea  y Turquía.

La vergonzosa situación que  está sucediendo con el código minero, es otro ejemplo del caos ambiental en el que estamos sumidos. Los intereses de la actual administración no son el buen uso de los recursos naturales para beneficio de progreso de Colombia, sino más bien, la satisfacción de las necesidades de las transnacionales mineras que quedarán muy contentas cuando quede vigente el pasado código que data del año 2001. Como tituló Noticias Uno al respecto, con este escenario habremos retrocedido 10 años en materia de protección ambiental.

Frente a este panorama resta decir que en Colombia, si en lo climático llueve, en lo social no escampa. Estos dos temas están íntimamente ligados. Ambos son igual de desastrosos para millones de colombianos. En el país por ejemplo, existe más 11 millones de compatriotas que carecen de acceso a agua potable. Considerando esa cifra debería decirse entonces, que los damnificados por el agua,  bien sea por su exceso o ausencia,  sumando los 2 millones de afectados en la pasada ola invernal –a los cuales el Gobierno Santos no les ha resuelto  nada– son 13 millones; las catástrofes son ambientales sí, pero también sociales y en mayores proporciones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s