La coyuntura política 2

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Por: Pedro Santana Rodriguez

Es probable que la opinión pública hastiada de la guerra finalmente decida respaldar masivamente el proceso con lo cual el puro centro democrático tendrá que asimilar este golpe.

Como lo afirmamos en la pasada entrega de este Semanario, las negociaciones de Paz constituyen el punto de diferenciación política más claro y contundente en la actual coyuntura nacional. En efecto, en el espectro político actual la derecha extrema que sigue teniendo nexos muy cercanos con los grupos paramilitares eufemísticamente rebautizados como Bandas Criminales, BACRIM, se oponen el proceso y hoy en día constituyen el espacio político que se agrupa alrededor de la propuesta política lanzada por el expresidente de la República Álvaro Uribe Vélez. Esta fracción del espectro político se opone al proceso de Paz y esgrime de manera mendaz y oportunista la tesis que el actual Gobierno abandonó la ofensiva militar que llevaría a la destrucción y derrota total a las guerrillas de las FARC y del ELN.

Decimos que mendaz por cuanto y como es de público conocimiento los contactos para una eventual negociación con las FARC se iniciaron bajo el Gobierno de Uribe, siendo el interlocutor el entonces consejero Frank Pearl González. Estos contactos se malograron por la filtración de una comunicación entre las guerrillas y el Gobierno. El hecho contundente es que durante los ocho años de Uribe se hizo una mesa de negociaciones que funcionó en Cuba con el ELN que finalmente no se concretó y se intentaron negociaciones con las FARC. Finalmente ninguno de los escenarios funcionó y el Gobierno de Uribe soportó desde el año 2008 un recrudecimiento de las acciones militares de la guerrilla y sobre todo de las FARC. Con lo cual también resulta alejada de los hechos la eventual derrota militar de la guerrilla.

La extrema derecha tiene claro que el proceso puede culminar con una negociación política y con la firma de un acuerdo que llevará al establecimiento tradicional a la realización de una serie de reformas en el terreno agrario, en la erradicación de los cultivos de uso ilícito, en el desarrollo de un plan de infraestructura de comunicaciones y en la dejación de armas y la habilitación de espacios para que las FARC y eventualmente el  ELN transiten de las armas a la política legal. A este proyecto es al que se oponen y por ello han acogido en su seno a una fracción de los ganaderos que ven en el proceso de reforma agraria un peligro para sus intereses. José Félix Lafaurie representa en el Puro Centro Democrático a estos sectores opuestos al proceso de Paz y a las negociaciones que se desarrollan en La Habana. Su estrategia política consiste en lanzar una lista a las elecciones al Congreso de la República para hacerse fuertes allí pues saben que una parte sustancial de los acuerdos deberá presentarse al Congreso que se elija en el mes de marzo del año 2014. Como lo hemos dicho el Congreso electo en marzo de 2014 será un Congreso con funciones constituyentes muy importantes pues deberá convertir en actos legislativos y en leyes los acuerdos que se logren en la mesa de negociaciones. Hasta ahora, han anunciado que el propio ex presidente Álvaro Uribe estará en la lista para tratar de consolidar la importante corriente de opinión que aún lo respalda. No es muy seguro que finalmente Uribe decida formar parte de esta lista aunque hasta último momento mantendrán esta carta.

Es probable que la opinión pública hastiada de la guerra finalmente decida respaldar masivamente el proceso con lo cual el puro centro democrático tendrá que asimilar este golpe. Este escenario es muy probable si el Gobierno se empeña a fondo en aislarlos y si hace de las elecciones al Congreso en el año 2014 un plebiscito nacional de respaldo a los eventuales acuerdos a los que se llegue en la mesa de negociaciones. También el Puro Centro Democrático ha planteado el lanzamiento de un candidato presidencial pero hasta ahora los precandidatos no despegan.

Una segunda alternativa es la representada por el presidente Juan Manuel Santos Calderón. Allí se agrupa, la centro derecha, alrededor de la llamada Mesa de la Unidad Nacional. Cada vez es más claro que el presidente Santos quiere la reelección y que en este empeño todos los partidos de la Mesa de Unidad Nacional lo respaldaría,  quizás con la excepción del Partido Verde que discute su retiro de este proyecto.  Esta alternativa es muy fuerte pues tiene todo el poder del Estado en sus manos y un eventual acuerdo de Paz con las FARC y con el ELN catapultará las aspiraciones releccionistas del presidente Juan Manuel Santos pues muchos sectores pensarán que para consolidar el proceso hay que reelegir a quien fue el artífice del mismo. Quizás el principal problema que enfrentan es su programa de Gobierno de corte antipopular y abiertamente neoliberal. El fracaso de la reforma  a la justicia, la reforma tributaria regresiva que gravó a la clase media para transferirle nuevos recursos a los grandes capitalistas metiendo la mano al bolsillo de la clase media que es la que mayoritariamente vota en el país. Esto podría verse agravado por el proyecto de la reforma pensional que busca recortar las mesadas pensionales de la clase media para transferir un ridículo subsidio de 45 mil pesos mensuales a los adultos mayores de 65 años que no tienen pensión. También depende del proyecto de reforma a la salud que no apunta a resolver los agudos problemas de la crisis del sistema. No hay que olvidar que el 63% de los encuestas manifiesta su desacuerdo con el manejo que el Gobierno le ha dado a esta crisis. El problema para decirlo claramente es que las políticas puestas en marcha por el Gobierno van a contrapelo de una política de paz. Esta es la principal dificultad que enfrenta el Gobierno para hacerse reelegir.

Finalmente está la atomizada centro izquierda. Sus intenciones de voto no son pocas. En casi todas las encuestas este espectro político muestra una intención del 28% de los encuestados. Aquí el problema es de estrategia política. La propuesta de Pedimos la Palabra, busca acuerdo de listas para el Congreso de manera unitaria y la realización de una consulta para tener un candidato presidencial único. El problema es si logrará que la propuesta cuaje antes de julio del presente año. En este espectro político se manifiesta un apoyo total al proceso de negociaciones y el mensaje que lanza es que se requiere un Gobierno incluyente que ponga en el centro de la política la inversión social, la protección del medio ambiente frente a la locomotora minera y la reforma agraria con una real redistribución de los ingresos que no se logrará sino con una reforma estructural de los impuestos públicos.

Así están las cosas hoy en la coyuntura política. Sólo el desarrollo de los acontecimientos irá definiendo con mayor nitidez los tres bloques que podrían conformarse de cara no sólo al proceso de paz sino de cara a las elecciones para Congreso y para Presidente de la República.

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