El Proyecto Sudarsky

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Por: Felipe Pineda.

Una corporación tan desprestigiada como el Congreso de la República requiere aprobar propuestas como la del Senador Sudarsky para enviar un mensaje incluyente a una cada vez más polarizada sociedad.

Desde hace dos años, tiempo que lleva legislando el congreso actual, el senador por el Partido Verde John Sudarsky ha insistido en una novedosa propuesta de reforma electoral que pretende cambiar la elección de congresistas a nivel nacional en Senado y a nivel departamental en Cámara por un sistema de representación electoral mixta que introduce una novedosa figura de Distritos electorales con circunscripciones proporcionales, es decir la distribución del territorio nacional en micro áreas lo que en teoría permitiría una mayor conexión entre electores y elegidos traducido en rendiciones de cuentas más efectivas y una mayor representatividad de las regiones (Ahora no comprendidas como departamentos sino como lugares más homogéneos a nivel socio-geográfico) para el 60% de los elegidos en ambas cámaras. El 40% restante seguiría manteniendo el sistema actual (Que mantendría vigente el voto de opinión y llevaría el debate político a niveles relevantes).

El sistema que plantea el Senador cercano a Antanas Mockus es el mismo que utilizan desde hace décadas países como Estados Unidos y Dinamarca. En el caso Norteamericano un congresista es elegido por cada 625.000 habitantes en Cámara Baja, lo que ha permitido una acertada eficacia en cuanto a representatividad pero una nula efectividad para lograr un recambio efectivo de los elegidos (Existiendo, en el caso del país del Tío Sam regiones, especialmente en los estados más despoblados donde hay congresistas con más de 5 periodos).

Aplicando el proyecto de Sudarsky al caso de Bogotá (Donde se eligen 18 representantes a la cámara) la ciudad se dividiría en 18 distritos en donde cada Partido lanzaría un candidato único por zona obteniendo la curul el postulado del partido que más votos obtenga en cada uno de los sectores.

La iniciativa permitiría detener parcialmente el macro gamonalismo de las listas nacionales a senado y las listas departamentales de Cámara frenando aquellos fortines electorales solventados por aceitadas pero a la vez clientelistas maquinarias.

En teoría esto sería lo ideal pero probablemente también emergerían Micro gamonalismos férreos expresados en fuerzas electorales concentradas en pequeños territorios, lo que abriría la posibilidad para que ediles de grandes localidades de urbes principales se conviertan en senadores o representantes, algo de ninguna manera deleznable pero si lesivo para el alcance, idoneidad y calidad de los debates políticos llevados a cabo en ambas cámaras.

Sin embargo, el proyecto de ley presentado por el senador Sudarsky trazaría un nuevo escenario para los “Caciques” tradicionales y replantearía las relaciones entre electores y elegidos al empoderar a los primeros contra las malas practicas de los segundos (Siguiendo al pié de la letra los postulados del capital social, tan arraigados en el ADN académico del autor del proyecto), sin embargo, sin un proceso previo de cultura política los clanes políticos tradicionales serían reemplazados por clanes regionales emergentes con los mismos vicios o en el peor de los casos obligaría a reformular las estrategias electorales de los “Grandes pulpos” para mantener o aumentar su control sobre el congreso de la república.

El proyecto de ley se presenta como una esperanzadora propuesta que oxigenaría la política nacional en su principal escenario, el legislativo, pero probablemente “reencaucharía” viejas practicas en nuevos actores: Compra de votos, Intercambio de favores por sufragios, lucro, ventaja en base a las vulnerabilidad de comunidades enteras como estrategias habituales para este “nuevo” diccionario electoral.

Lo novedoso no siempre significa mejor, pero para la salud del congreso de la república, corporación totalmente desprestigiada y hermética en su composición, un articulado de nuevas fuerzas, voces de regiones (En el caso de los departamentos) y localidades (En el caso de las grandes ciudades) permitiría la expresión de un verdadero país nacional, esta vez con “Micrófono” y representantes propios emergiendo de lugares visitados por políticos profesionales únicamente en épocas de campaña, los mismos que ahora tienen en sus manos el acta de nacimiento o defunción de la propuesta del senador Sudarsky.

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