El parto de los montes

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Por: Amylkar Acosta / Semanario Caja de Herramientas

Sin embargo, como lo acota el director de Portafolio Ricardo Ávila, “un Gobierno que es más rápido en los anuncios que en las ejecutorias…es altamente improbable que se consiga la meta oficial de crecimiento del 4.8% en el 2013”.

A pesar de que el Gobierno se declaró satisfecho con el 4% de crecimiento de la economía en 2012 que reportó el DANE, el Banco de la República optó por bajar la tasa de intervención e incrementar sus compras de dólares en el mercado cambiario, para de esta manera tratar de frenar la desaceleración de la economía. Por su parte los industriales agremiados en la ANDI le plantearon al Gobierno a través de su vocero Luis Carlos Villegas la necesidad de implementar una Agenda para el Salto en Competitividad, a manera de salvavidas a la industria que viene de capa caída. La misma consta de nueve puntos básicos, los cuales le fueron formulados al Gobierno a la espera que este los acogiera. Entre otras medidas, se demandaba del Gobierno decisiones más contundentes para contener la apreciación del peso frente al dólar, cuya tasa seguía por debajo del nivel del año 2000, acelerar la ejecución de las obras de infraestructura, moderar las altas tarifas de la energía, una política de compras estatales que favorezca la producción nacional, entre otras.

Y no es para menos, habida cuenta que la industria particularmente sigue sin poder levantar cabeza y lo mismo se puede predicar del sector agrícola; entre tanto, el sector minero – energético, que era el que venía jalonando el crecimiento, ha bajado sensiblemente el ritmo de su crecimiento. En el primer bimestre de este año la producción manufacturera cayó 3.1%, en contraste con uncrecimiento para el mismo periodo del año anterior de 3.48%, un bache de casi 6.5 puntos porcentuales. La caída de la producción industrial en febrero, que fue de 4.5 frente al mismo mes del año pasado, es la mayor desde julio de 2009 y de los cuatro meses consecutivos a la baja,acumulando ocho meses en rojo de los doce del último año. Destaca el DANE que 30 de los 48 ramos individualmente consideradas mostraron cifras negativas. Ello, lógicamente repercutió en lareducción de un 2.5% del empleo fabril, también por cuarto mes consecutivo. La ANDI, después de conocer los mediocres resultados de su Encuesta de Opinión Industrial Conjunta, llegó a la conclusión de que el panorama para la industria es muy sombrío y lo resume de la siguiente manera: caída de la producción, bajo crecimiento de las ventas, menor uso de la capacidad instalada y un clima de negocios en deterioro. Razón tuvo el FMI para revisar su previsión de crecimiento para este año del 4.3% a 4.1%, advirtiendo además que “la tasa de desempleo seguirá siendo la más alta de Suramérica”

El Gobierno no podía seguir ignorando esta realidad y terminó por entender la necesidad de actuar, por ello el propio Presidente de la República Juan Manuel Santos anunció un Plan de choque tendiente a reactivar la economía. Como dijo el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, “vimos la necesidad de darles un tratamiento especial a la industria y al agro después de conocer los resultados del 2012”2. Lo curioso es que después sale el Presidente Santos que el paquete de medidas que iba a anunciar no era un Plan de choque, como él mismo lo había anunciado, dizque porque “no hay ningún tipo de crisis ni de emergencia, todo lo contrario, la economía tiene muchos de sus fundamentales en buen sitio” e insiste en que “son indicadores positivos” los que caracterizan su desempeño. Se trata, entonces, según él, no de un Plan de choque sino de un “impulso” a la economía en procura de lograr estabilizar el crecimiento, dado que, como vamos, vamos bien. Por ello se rebuscaron un nombre bien sugestivo al paquete de medidas que finalmente se le expuso al país, Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo (PIPE). Resultaba políticamente incorrecto usar la expresión Plan de choque, porque supuestamente “tiene una connotación (de) que hay algún tipo de crisis o emergencia, y ese no es el caso.

El Gobierno terminó amarrando perro con longaniza, porque al final se empaquetaron en un solo conjunto de medidas algunas nuevas al lado de otras que ya se habían tomado como el desmonte de la sobretasa en la factura de la energía y del gas o la desgravación arancelaria para insumos importados que data desde finales del 2010. Entre las primeras se destacan: el ahorro en el extranjero de recursos del FONPET provenientes de las regalías, “inducir” a los fondos de pensiones para que en vez de tener invertido en el exterior el 6% de los ahorros de sus afiliados dicha exposición suba hasta el 11%. Con estas dos medidas se aumentaría la demanda por divisas en US $5.000 millones, lo cual supuestamente tendría que traducirse en una apreciación del dólar, que es de lo que se trata. A este respecto coincido con el analista Mauricio Cabrera cuando afirma que si bien “el diagnóstico es correcto, las medidas son  equivocadas”3. Como él lo señala, en el 2012 entraron al país por concepto de inversiones de portafolio US $6.157 millones, así es que si en el 2013 sigue llegando a ese mismo ritmo, ahora incentivadas por la reforma tributaria, las mismas anularían por sí solas el efecto que se espera con las medidas anteriores. A ello añádale la deuda en dólares de las empresas, que el último año ascendió a cerca de US $2.500 millones. Nadie se explica por qué el Gobierno se obstina en no ponerle cortapisas ni a la afluencia de los capitales golondrinas ni al endeudamiento externo, que contribuirían mucho a que ceda la presión sobre la tasa cambiaria.

En los días subsiguientes la tasa de cambio se ha revertido y la revaluación del peso empezó a ceder, pero no propiamente por las medidas anunciadas pues es demasiado pronto para hacer sentir sus efectos. Más bien se trata de la confluencia de varios hechos que han impactado la cotización del dólar, no sólo en Colombia sino en otras latitudes. Como lo señala la analista de Helm Bank Marisol Torres, “el contexto internacional claramente está ayudando a que la tasa de cambio esté en los niveles actuales. La caída del petróleo y de más de 1% en las bolsas en Estados Unidos y Europa, está teniendo efecto tanto en el peso colombiano como también en todas las monedas de América Latina”4. Y es un hecho, como lo hemos venido recalcando que el boom minero – energético está en su cuarto menguante, merced a la contracción del mercado de los commodities y la destorcida de los precios internacionales de los mismos, lo cual a su vez ha repercutido en la caída del 8% de la inversión extranjera directa (IED) en el primer trimestre de este año, que en su mayor proporción se ha venido orientando hacia este sector. De hecho, en las primeras de cambio, la balanza comercial del país se ha tornado deficitaria. Así las cosas, no es de extrañar que dada la actual coyuntura se pueda alcanzar en el corto plazo la llamada tasa “Cárdenas” de los $1.900 por dólar, sin que ello se le deba al tal PIPE.

Se anunció también una medida que viene a potenciar el programa bandera del Gobierno de las 100 mil casas gratis, en el cual viene empeñado con relativo éxito el Ministro Germán Vargas. Se trata de un programa que comprende la financiación de créditos para la adquisición de 32.000 viviendas con un costo unitario entre $70 millones y $200 millones con tasas subsidiada del 7%, llama la atención el hecho de que este beneficie se extienda a una segunda vivienda. El otro componente de este programa está focalizado a quienes tienen ingresos entre 1 y 2 salarios mínimos legales mensuales vigentes (SMMLV), dicho segmento de la población recibiría un subsidio de 25 SMMLV, al tiempo que se subsidia 5 puntos de interés de dicho crédito. Si bien este programa es muy loable, dado que en Colombia sólo el 54% de los hogares (6.9 millones) poseen vivienda propia y el 35.6% de dichos hogares presenta algún tipo de déficit habitacional, se asume el riesgo, como lo sostiene Dinero, que “los subsidios a los intereses sobre la vivienda se conviertan en el largo plazo en un estímulo a las alzas de precios de los inmuebles, que generan una transferencia de los compradores a los constructores y banqueros”5.

El Gobierno cuantificó en $5.037 billones, casi un punto del PIB el monto de los recursos que se le inyectaría a la economía con este Plan, pero allí incluye, por ejemplo, los $1.2 billones que dejará de recaudar el Estado por concepto de la extensión de la liberación arancelaria decretada hace ya casi dos años a la importación de materias primas no producidas en el país. Entre los sectores favorecidos está la vivienda con aproximadamente $2.1 billones, el agro con $545 millardos, que no se aclara si se trata de recursos adicionales o los ya presupuestado para el programa Agro Ingreso Seguro (AIS) y sorprende que a infraestructura sólo se le asignaran $711 millardos, será por aquello de que este sector no adolece tanto de recursos como de capacidad de ejecución de los mismos por parte del Gobierno.

Según el ministro Cárdenas, a la economía “se le añaden 300.000 empleos adicionales por cuenta del PIPE, los cuales, a propósito, son un cálculo de la ANDI, no nuestro…La meta es que, por todo esto, el crecimiento de la economía sea del 4.8% en el 2013. Es nuestra aspiración”6. Sin embargo, como lo acota el director de Portafolio Ricardo Ávila, “un Gobierno que es más rápido en los anuncios que en las ejecutorias…es altamente improbable que se consiga la meta oficial de crecimiento del 4.8% en el 2013”7 y vemos aún más remota la posibilidad de generar 300.000 empleos, “por más PIPE que haya”8. De pronto la mejora de la calificación de la deuda colombiana por parte de la calificadora de riesgo Standard & Poor al pasarla de BBB- a BBB, pueda darle una mano al Gobierno y ayudarle en su propósito de reanimar la economía. Ojalá.

http://www.amylkaracosta.net

1 La República. Abril, 17 de 2013

2 El Tiempo. Abril, 21 de 2013

3 Ola política. Abril, 21 de 2013

4 El Espectador. Abril, 18 de 2013

5 Dinero. Editorial. Abril, 19 de 2013

6 El Tiempo. Abril, 21 de 2013

7 Portafolio. Carta del Director. Abril, 16 de 2013

8 Idem

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