Los bandazos del Gobierno de Santos

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Por: Pedro Santana Rodríguez / Semanario Caja de Herramientas.

La desesperación no es buena consejera dice el adagio popular. El problema no es de comunicación como lo ha señalado e insisten los asesores de la Casa de Nariño. Hay un evidente problema de políticas y de lentitud del Gobierno que atentan contra cualquier posibilidad que las encuestas mejoren en el corto plazo.

En las deliberaciones del Congreso Nacional de la Federación Colombiana de Municipios, en un ambiente caldeado, ocasionado principalmente por dos factores que enfrenta a los burgomaestres locales con el gobierno nacional, que se refieren a la recentralización de las decisiones en la aprobación de los proyectos regionales que se financiarán con cargo a las regalías y al centralismo con el que el ministro Vargas Lleras ha manejado el programa de las cien mil viviendas gratis, el presidente de la República Juan Manuel Santos, realizó de manera ligera y sin ningún estudio previo la propuesta de extender el mandato presidencial por dos años más con la prohibición de la reelección, esa prórroga también cobijaría a los alcaldes y gobernadores.

La propuesta fue inmediatamente apoyada por Roy Barreras quien además se atribuyó la paternidad de la criatura señalando en entrevista al diario El Tiempo que se radicaría la enmienda constitucional en la semana que recién termina para extender el período del presidente Santos por dos años y también el de los actuales gobernadores y alcaldes amen de una prórroga del actual Congreso de la República. Esta propuesta abiertamente inconstitucional pues el constituyente derivado, que es el Congreso de la República, no podría bajo ninguna circunstancia violentar la decisión soberana del pueblo que les confirió mandato a estos funcionarios públicos por cuatro años. La propuesta nació  muerta. Una vez lanzada el Gobierno se dio cuenta que no tenía ningún asidero en la jurisprudencia constitucional y menos por supuesto en la teoría y en las prácticas democráticas. Ahora como premio de consolación Barreras ha dicho que presentará una propuesta para reformar la constitución hacia el futuro. Da un poco de risa ver a estos funcionarios manoseando la Constitución anunciando reformas a la carta según sus necesidades como ya lo hizo el ex presidente Álvaro Uribe Vélez con la comprada y manchada reelección presidencial de la que él mismo fue su hasta ahora único beneficiario y al mismo tiempo descalificando al régimen político venezolano por constituir una República bananera. Ver para creer. Desde la Constitución de 1991 se han hecho 36 reformas a la Carta Política, es decir, casi dos reformas al año. Esto no es realmente serio.

El Gobierno sigue dando bandazos en la medida en que las encuestas no lo favorecen. La desesperación lleva a que se hagan planes y propuestas de corto plazo buscando con ello revertir las tendencias que muestran por ejemplo, en la última encuesta de Napoleón Franco, hecha para la Revista Semana, que el 63% de los encuestados están en contra de la reelección de Santos que un 48% rajen al Gobierno en su desempeño y apenas un 47% lo aprueben y que cerca del 70% desaprueben el manejo que Santos le ha dado a la crisis de la salud. Las negociaciones son apoyadas por un 60% de los encuestados.

La desesperación no es buena consejera dice el adagio popular. El problema no es de comunicación como lo ha señalado e insisten los asesores de la Casa de Nariño. Hay un evidente problema de políticas y de lentitud del Gobierno que atentan contra cualquier posibilidad que las encuestas mejoren en el corto plazo. Los efectos de la aplicación de políticas económicas neoliberales que golpean a la clase media como la Reforma Tributaria, la política cafetera equivocada apenas remendada con los acuerdos que se lograron con el paro cafetero y cacaotero así como la forma indiscriminada y sin ton ni son de acuerdos de libre comercio mientras que no mejora la infraestructura de transportes, el desempleo que no sede, la informalidad o el rebusque que constituye la única alternativa para la inmensa masa laboral así como el deterioro evidente del medio ambiente, todo ello, es un problema de política y no simplemente de comunicaciones como pretenden sus asesores e insiste el propio Presidente de la República.

Estas políticas son contrarias al proceso de Paz y negociación que se desarrolla en La Habana. El deterioro de la imagen del Gobierno tiene que ver, como hemos insistido,  en los contenidos de una buena parte de la Agenda de este gobierno que es impopular como la política de salud, la política educativa, la política de empleo o la anunciada reforma pensional, hay un gran descontento social y por ello son amplios los márgenes de desaprobación al Gobierno, pero además es un gobierno muy lento en la ejecución de los recursos. El propio proceso de Paz se ve afectado pues esas mismas encuestas tampoco muestran mayorías aplastantes a favor de la negociación. Hay que reconocer que una mayoría respalda al proceso, pero, dadas las frustraciones anteriores en las negociaciones con las FARC, hay apenas una mayoría que las aprueba. Hay prudencia y escepticismo.

Insistimos, todo ello requiere de un cambio de fondo en las políticas y en sus contenidos. Por ejemplo, en materia de negociaciones ha habido algunos cambios importantes pero no suficientes. Se requiere, como ya lo indicamos en estas mismas páginas, la construcción de una Política de Estado para la Paz con todos aquellos que estén de acuerdo, se requiere superar el secretismo de las negociaciones brindando información oportuna y eficaz sobre los acuerdos y sobre las dificultades principales, se requiere convocar a un gran acuerdo por la Paz y la negociación del conflicto a partidos de la oposición que están de acuerdo con las negociaciones, a los sindicatos, a las ONG, a los alcaldes y gobernadores, a las organizaciones afros e indígenas, a las iglesias, en fin, se requiere la organización de un gran movimiento por la paz para aislar a los sectores guerreristas que quieren condenarnos a una guerra permanente. Hay que aceptar el reto político de Uribe, pero ese reto no se podrá resolver sin una convocatoria ciudadana y una movilización que busque la creación de un gran movimiento hacia la construcción de una política de Estado para la paz y la negociación del conflicto armado.

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Una respuesta a “Los bandazos del Gobierno de Santos

  1. El problema no es de falta de comunicación como lo establece Pedro, es político queva unido a la poblemática de la salud, el desempleo, la inseguridad, que apesar de la aceptación de la mayoría porla solución política del conflicto armado. Todavía hace falta coeccionar las arandelas de un marco general para lapaz, que contempla la justicia transicional, ente otros.

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