¿Cuestión de estadísticas?

victimas-del-conflicto-1

Por: Mauricio D´Achiardi / Democracia en la Red.

El debate sobre el modelo de justicia transicional que deberá aplicarse a los miembros de las FARC-EP es paralelo al de los militares que han infringido la Ley o violado Derechos Humanos en el marco del conflicto

Consciente de que han ocurrido crímenes el alto mando militar exige que haya, por lo menos, una especie de atenuación de los castigos o la condonación de las penas que en defensa del país y de su democracia merecen soldados de la patria. También algunos de sus policiales.

El senador Juan Lozano, dice que en estos momentos hay una peligrosa situación causada porque el presidente Santos ofreció equiparar los castigos a los militares con los de los guerrilleros y que tal gravedad está dada en la afectación de la ‘dignidad’ militar. Afirma también que hoy tenemos más militares que guerrilleros presos y que eso es motivo de desconfianza entre la población que ‘no desea insurgentes’en el Congreso.

Me temo que el senador ignora o peor aún desdeña el peso que supone portar un uniforme oficial o tener la categoría de miembro de un cuerpo oficial especializado, sea inteligencia o administración pública, y cometer un crimen para intentar subsanar otro hecho similar. No es indigno envilecerse para combatir el mal?

Hoy, cuando recién se divulga en noticieros nacionales que agentes del DAS y del Ejército participaron institucional y activamente cooperando con paramilitares en la masacre de la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en la que fueron cruelmente torturados hasta la muerte tres niños y cinco adultos con el visto bueno del Alto Mando, las aseveraciones de Lozano o quienquiera que pretenda equiparar los crímenes oficiales a los de los guerrilleros resultan carentes de toda validez.

Que los alzados en armas han cometido delitos de lesa humanidad es claro. Que han atacado con armas no convencionales a los combatientes no necesita confirmación; muchos civiles han sido ejecutados por considerarles aliados con sus enemigos oficiales y miles han caído víctimas de minas antipersonal y en las tomas de pueblos con bombas artesanales. Indiscutible. Menores de edad fueron reclutados aún contra su voluntad o la de sus familias, otro crimen extremo. Deben ser juzgados y condenados por tales actos.

Pero es que un soldado o policial, entrenado en cuarteles del gobierno, no puede hacer uso de las armas cuando hay alguna duda sobre la presencia de población protegida en el entorno del combate. Aún cuando las condiciones del terreno sean tan difíciles que impidan la verificación de tal situación. En ese momento no es legal ni legítimo disparar a discreción sobre una casa que presumiblemente albergue guerrilleros o contra una embarcación que se desplace en la noche por un caño o río.

El uso desmedido de la fuerza es también un crimen. Las muertes de Raúl Reyes, el Mono Jojoy y Alfonso Cano, fueron causadas con información precisa de inteligencia militar, mediante armas altamente sofisticadas y de inmenso poder. El apoyo satelital, la telemetría, los dispositivos infiltrados, etc., todos elementos que permitirían el seguimiento y la captura para llevarles ante los jueces, fueron utilizados para asesinarlos. Idéntico comportamiento tuvieron las tropas gringas que quitaron la vida a Bin Laden. Además queda la duda si aquellos que sobrevivieron a los terribles bombardeos no fueron rematados en estado de indefensión. Tal es la barbarie que la guerra genera. Y en mi opinión, allí no hay honor posible.

Se argumenta que el proceso de paz con el M-19 adoleció de inequidad o injusticia, particularmente en el caso de la retoma del Palacio, porque décadas después hay militares condenados mientras guerrilleros participan en política. Los que lograron sobrevivir al posterior exterminio. En ese caso la fuerza del Estado era, también, muy superior a la del comando que perpetró el secuestro y el uso de aquel poder insuperable determinó el fallecimiento de magistrados, abogados, oficinistas, empleados y visitantes presentes en el edificio ese trágico día que el presidente Betancur enmudeció. Hasta desaparecieron combatientes y civiles sobrevivientes. Y los expedientes y pruebas incinerados? Que la dignidad militar prefirió la cárcel a la amnistía no fue, creo yo, exigencia o condición de la guerrilla.

Las palabras de María Ofelia Navarrete viceministra de Gobernación de El Salvador y excombatiente de las Fuerzas Populares de Liberación               (tomado de http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/ndetalle/article/experiencias-internacionales-demuestran-que-la-paz-si-es-posible.html ) en el Foro de Participación Política, que plenas de vigor conciliador retrotrayendo vivencias del proceso salvadoreño arrojan luces guía en este sendero por el que transitamos en medio de desdenes y antagonismos, nos aconsejan abrir oídos y cooperar en la búsqueda de mecanismos y condiciones para alcanzar la unión de todos o por lo menos la mayor cantidad de sectores del pueblo, de nuestros hermanos por los que hemos plantado pié en partidos políticos, marchas, manifestaciones e inclusive, algunos más radicales en organizaciones armadas. Otros oradores hablaron en distintas formas de los métodos usados para desarmar el léxico, apaciguar los espíritus y encontrar conciliación con los antagonistas en la búsqueda de la solución en sus países.

Entonces, la aceptación de los delitos cometidos es requisito para propiciar el saneamiento de las heridas. El acto de contrición exigido a las guerrillas debe obligar al Estado en pleno a hacer lo propio. Y la reparación también.

Establecer términos de acuerdo sensatos para la cesación de las hostilidades mediante el diálogo amistoso es necesario. Las propuestas y exigencias razonables y realizables delas partes facilitarán la toma de decisiones y su ratificación en el Congreso,tanto como la aceptación de la sociedad civil que espera los resultados de esos diálogos para estudiar su pertinencia.

No se nos olvide que en Colombia la desigualdad y la inequidad tienen altísimos indicadores que deben ser tenidos en cuenta para superar las diferencias, que además causan que millones desplazados huyeran buscando seguridad.

maudnav@hotmail.com

Twitter: @mauriciod

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s