Una campaña electoral en medio de tempestades

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Por: Héctor Alonso Moreno / Semanario Caja de Herramientas.

Hay que trabajar por el empoderamiento pacifista, no sólo en materia de relaciones internas entre nuestros dirigentes, sino también, trabajar por la paz y la cooperación entre nuestros estados en materia de las relaciones internacionales con base en el respeto y la autodeterminación de los pueblos; en particular con nuestras naciones vecinas.

Dos elementos jugarán de manera crucial en el próximo debate electoral, ambos con una gran capacidad no solo de crear masa crítica, sino también, de generar un gran arrastre del electorado, y de manera particular, con una gran posibilidad de incidir notablemente en el voto de opinión.

El primer elemento tiene que ver con el hecho de que de nuevo el conflicto político armado, como en el pasado, ocupara el centro del debate político en la campaña a la presidencia de la república. La contienda electoral se polarizara entre los partidarios de la salida negociada al conflicto político armado y los que pretenden persistir en la política de violencia y tierra arrasada. Del ritmo de los avances del proceso de paz en la habana dependerá mucho la tendencia electoral que pueda afectar el tema, entre una candidatura a favor de continuar la política del dialogo con los insurgentes y los partidarios de acabar con la mesa conversaciones de Cuba y persistir en la posibilidad de la derrota militar de las guerrillas.

Si los avances en los diálogos de paz son significativos esto se reflejará en la campaña electoral favoreciendo al presidente Santos en su reelección, pero como los avances sean espurios y tinieblos, los amigos del ex presidente Uribe y de la derecha militarista encontraran allí el camino más expedito para hacer de estos lentos avances de los acuerdos de Cuba, el mejor pretexto para arreciar la campaña en contra de la política de paz del gobierno de Juan Manuel Santos.

Un segundo elemento a tener en cuenta,  que será también centro del debate nacional,  es lo atinente al manejo de nuestras relaciones internacionales en nuestro entorno latinoamericano. El tema de la integración latinoamericana que priorizan nuestros principios constitucionales, en particular el artículo noveno de nuestra carta constitucional, establece la obligatoriedad de trabajar por ella. Esa integración y la cooperación latinoamericana será un elemento de discusión central que hará parte de la agenda política de todos los partidos en la próxima campaña electoral, y que marcará la pauta de nuestras relaciones en un mundo cada vez más globalizado y más interdependiente.

El escenario internacional se ha visto perturbado en días pasados debido a la tronera entre el presidente Maduro de Venezuela y el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, que ha llegado a sindicaciones de lado y lado bastante peligrosas. El tono de agresión y camorreo verbal de nuestro ex presidente Uribe ha sido respondido con sindicaciones temerarias y por demás desobligantes del inmaduro presidente venezolano. La discusión de los distintos liderazgos y los diversos caminos de la democracia en América latina, no pueden ser colocadas en el tono agresivo propio de las viejas épocas de la guerra fría y menos aún de una diplomacia de camioneros; que mucho mal le hizo a las relaciones internacionales y a nuestros pueblos en el reciente pasado. De igual manera, han sido varios los episodios bochornosos que en el pasado ha tenido confrontado al ex presidente Uribe con otros mandatarios de la región debido a su irascible temperamento. Recuérdese los intercambios verbales con los presidentes Daniel Ortega de Nicaragua, Evo Morales de Bolivia y Rafael Correa del Ecuador.

Es la hora de bajarle el tono a la confrontación entre nuestros dirigentes y los gobernantes de varios países del continente, como quiera que no estamos solos en América Latina. Hay que comprender que algunos de nuestros vecinos son gobiernos quienes desde sus diversas concepciones políticas, rubricadas mayoritariamente en las urnas, orientan a sus pueblos hacia otras formas de democracias, seguramente más incluyentes y participativas. Hay evitar que estas discusiones y enfrentamientos verbales impregnen de forma negativa los corazones y las mentes de falso amor patriotero a los ciudadanos latinoamericanos, y que estas agresiones; de ninguna manera se inmiscuyan  en los asuntos de las relaciones económicas entre ambos gobierno. Pues el mas afectado si la mutua agresión colombo-venezolana abarca las relaciones económicas, seria nuestro departamento del Valle del Cauca que aún mantiene un buen nivel de comercio bilateral con Venezuela, y que representa hoy día un comercio cercano a los dos mil millones de dólares anuales.

De todas maneras, parece que estos serán parte de los ejes de la discusión que se presentaran en la próxima etapa de la campaña electoral a la presidencia del país. De cómo se plantee el debate, y de los futuros e inciertos resultados electorales, dependerá no solo nuestra política interna en materia del manejo del conflicto armado, sino también, de allí dependerá gran parte de nuestra política exterior con los diferentes gobiernos en el continente latinoamericano.

Hay que trabajar por el empoderamiento pacifista, no sólo en materia de relaciones internas entre nuestros dirigentes, sino también, trabajar por la paz y la cooperación entre nuestros estados en materia de las relaciones internacionales con base en el respeto y la autodeterminación de los pueblos; en particular con nuestras naciones vecinas.

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