Juan Manuel Santos: Los efectos de la bomba social.

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Por: Felipe Pineda / Democracia en la Red.

La semana que recién termina nos ha dejado una frase que se convirtió en una constante, en un lapidario ultimátum: “El gobierno no va a ceder”, sentencia replicada en múltiples ocasiones por miembros del Gobierno colombiano y por el propio presidente Santos en clara referencia a los manifestantes campesinos en el Catatumbo. Las declaraciones estuvieron acompañadas por las ya tradicionales campañas de desprestigio mediáticas contra los opositores, en este caso labriegos, habitantes de la región, al punto de insinuar que las protestas fueron en su momento infiltradas por grupos armados ilegales, específicamente por la guerrilla, en momentos definitivos para el cese del conflicto armado en Colombia.

Una vez más se confirma que la retórica Santista para solucionar el conflicto social sigue buscando sin lograrlo un efecto mediático paliativo, con efectos discretos en la opinión pública sin lograr desactivar esa bomba social que se mantiene a la vuelta de la esquina, en estado de latencia aguardando por un cercano estallido mientras el concertacionismo que en todo sentido el presidente dice predicar genera entusiasmos que probablemente los resultados y los acontecimientos venideros terminen por  extinguir.

La diplomacia del micrófono y las percepciones siguen siendo los objetivos comunicativos del gobierno nacional con el fin de seguir confundiendo a los cada vez más maleables, volubles habitantes de las grandes capitales colombianas, tratando de intercambiar imagen por gestión sin percatarse como en todo el territorio nacional siguen sin sanar las heridas del inconformismo: A las ya nombradas protestas campesinas en el Catatumbo se suman los Paros mineros en diferentes regiones, Manifestaciones cafeteras reactivadas gracias al incumplimiento de los acuerdos recién firmados, malestares crecientes entre cultivadores de Trigo, Papa, Cacao y Arroz -En estos dos últimos casos resultado de la destrucción de la producción nacional debido a la importación masiva y descontrolada de este par de productos-.

Los tiempos siguen acortándose, la estrategia de juego de ganar con cara o con sello en todos los casos parece surtir menos efecto favorable a Santos quien a medida que se aproximan cada vez más las elecciones presidenciales empieza a evidenciar como se le cierran los caminos para su juego ambigüo: Paz en la mesa de negociaciones, guerra en los medios de comunicación en contra de las FARC; Llamado a la no violencia y a la concordia desde el mass media, represión y uso excesivo de la fuerza en el campo donde se desarrollan las manifestaciones.

El desespero en las huestes presidenciales nunca antes se había hecho tan evidente. La desconfianza de los actores sociales y armados con respecto al primer mandatario ha llegado a su momento más álgido, las negociaciones en todos los campos con el oficialismo ya no tienen que ver con pactos firmados sino con apuestas, cartas jugadas y escondidas que los sectores afectados por sus políticas deben sortear. El papel con Santos parece no aguantarlo todo.

El pánico presidencial con respecto a la bomba social que se cierne sobre su gobierno ha terminado por hacerse más notorio con  los recientes ataques y acusaciones que la primera plana del oficialismo en cabeza de su jefe han lanzado contra el senador Jorge Enrique Robledo, relacionados con las marchas mineras y cafeteras en donde una vez más el ex-ministro uribista ha acudido a su ladina manera de encarar las situaciones, en esta ocasión no mencionando directamente al sindicado sino encaminando dicho menester a su nuevo escudero, el ministro del interior Fernando Carrillo quien en un tono temerario no ha dudado en sindicar a Robledo de estar directamente implicado con los desmanes, bloqueos de vías y actos de violencia presentados en estas manifestaciones. El desespero en el cuartel reeleccionista nunca fue tan evidente.

Las acusaciones de Santos contra el parlamentario más destacado del país no solo no han logrado su objetivo sino que en un giro esperado se han convertido en la plataforma de lanzamiento de la campaña de la figura más prominente de la oposición Colombiana. La campaña por el segundo mandato lanzada de manera prematura ha partido con más palos en la rueda de los esperados por la avanzada de la Unidad Nacional. La locomotora oficialista y su maquinista han partido a tope, sin contar con la inestabilidad y desgaste de los rieles por los cuales transita.

felipepinedaruiz@gmail.com

Twitter: @pineda0ruiz

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