Proceso de paz, nueva constituyente y constitución de sujeto político

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Por: Luis I. Sandoval / Semanario Caja de Herramientas.

Es preciso poner el máximo de atención, interés y empeño práctico en la construcción de movimientos, partidos y el desarrollo de cultura política transformadora. Ello se cifra hoy en el nuevo sujeto plural que surge como resultado de las múltiples resistencias al capitalismo neoliberal depredador de la nación, de lo social y de la naturaleza. Necesitamos la unión y convergencia para que triunfe la paz.

Ponencia de REDEPAZ para la Jornada Conmemorativa: Constitución del 91 y Proceso de Paz.

La Presidencia Colegiada de REDEPAZ (Luis E. Sanabria, Jesús Vargas, Gladys Macías, Luis I. Sandoval) celebra este encuentro en el aniversario de la Constitución del 91 y plantea a consideración de los y las participantes los siguientes puntos:

La sociedad está participando crecientemente en el proceso de paz, se aprecia una dinámica en auge de movilización, deliberación y mandato. Esta dinámica es definitiva para el proceso de paz. Es preciso sostenerla y cualificarla para derrotar la indiferencia.

Las iniciativas de paz surgidas en los últimos 20 años están reactivando sus acumulados, en particular las capacidades locales para la paz. Redepaz realizó Coordinación Nacional el 13 de abril con la participación de 18 Departamentos y constató presencia en cerca de 400 municipios. En Antioquia se está adelantando un interesante y extendido proceso de activación de las iniciativas constituyentes locales.

Existe una especie de shock o conmoción política en el país a raíz de los diálogos de paz que están moviendo (poniendo a correr) a todos los actores de la vida social y política del país. El anuncio del encuentro de los Comandantes de las FARC y ELN para buscar entendimientos relacionados con la paz es otro motivo que reduce la incertidumbre sin dejarnos aún en el terreno de las certezas plenas. El proceso no es aún irreversible, de ahí la importancia de la intervención de la sociedad que lo ponga en el camino del no retorno.

Vamos a las preguntas y temas propuestos  para este encuentro: ¿Cuál valor tiene aún la C91 para la democracia y la paz? ¿Se necesita una constituyente para el pacto final de paz con las FARC y el ELN? ¿Cuáles reformas constitucionales son indispensables para la democracia y la paz?

La C91 tiene el valor de haber abierto, desde el dolor y la muerte, el largo proceso de transición de un orden semidemocrático poblado de violencias a un orden crecientemente democrático sin violencia. Actores, derechos, democracia.

En concepto de Redepaz se necesita una nueva Constituyente para cerrar el largo ciclo de transición y poner los fundamentos de la paz estable y duradera. Ello sin perder las conquistas del 91. Así se recoge el rico proceso de civilismo radical democrático actual.

Los acuerdos de paz con los movimientos insurgentes pueden contemplar la realización de la nueva Asamblea Nacional Constituyente en un plazo no inmediato pero sí cercano, digamos en el lapso de los próximos tres años. No parece necesario ni conveniente ligar la refrendación de los acuerdos a la realización de la Constituyente, pero el referendo aprobatorio de los acuerdos puede contener el mandato de realizar en un tiempo definido la nueva asamblea nacional constituyente. La sociedad necesita este paso.

El país apoyaría mayoritariamente – con el concurso del gobierno y los partidos de gobierno, de la iniciativa y proyección política de los insurgentes, con el activo y entusiasta acompañamiento del movimiento social de paz, con el apoyo de la comunidad internacional – la ratificación de los acuerdos mediante referendo, otra forma de ratificación, en particular la Constituyente, no contaría con el mismo respaldo y pondría en riesgo conquistas vigentes y los propios acuerdos de paz.

La nueva Constituyente supone y requiere una recomposición de fuerzas políticas de tal manera que se asegure que una mayoría decidida por los cambios consagre en la carta el nuevo pacto fundante, con inclusión plena de actores determinantes de la vida del país, y ponga las bases para las reformas necesarias en función de la paz, la democracia, la integración regional, los derechos de la naturaleza y los desarrollos culturales y tecnológicos propios del siglo 21.

Las reformas se referirán a asuntos que quedaron pendientes en el 91, a restaurar elementos que se han perdido por reformas regresivas, y a nuevos temas que el país requiere afrontar en los nuevos tiempos y las nuevas circunstancias.

Entre los temas que tuvieron o siguen teniendo interés y que han aparecido o que seguramente aparecerán con fuerza en los diálogos de paz están los siguientes:

1. El ordenamiento territorial que cree un nuevo equilibrio entre las regiones.

2. Profundizar los cambios en el mundo rural sobre tenencia y uso de la tierra.

3. La transformación de la justicia para asegurar la batalla frontal a la impunidad.

4. La explotación sostenible y nacionalista de nuestros recursos naturales.

5. La acción institucional para preservar al país de los efectos del cambio climático.

6. El papel del Estado en la generación de riqueza y en su distribución equitativa.

7. El papel recreador y democratizador de la educación, la cultura y la comunicación.

8. La estructura del poder y las reglas de juego político: democracia para todos.

9. La autodeterminación de la nación y su integración regional y mundial.

10. La forma de asegurar el monopolio de la fuerza en el Estado democrático y social de derecho.

Los principios constitucionales que se adopten sobre estas materias han de dar lugar a los desarrollos normativos e institucionales de lo cual se puede ocupar la propia Constituyente haciendo las veces de Asamblea Legislativa.

En los últimos años se ha producido una renovación de la teoría constitucional que será preciso tomar en cuenta. Tal renovación se deriva del ejercicio constitucional para hacer frente a nuevas realidades nacionales en el contexto de la globalización (Venezuela, Bolivia, Ecuador), pero también a los requerimientos constitucionales a nivel subnacional (Colombia, México, Argentina) o supranacional (Unión Europea).

América Latina, de la mano de la primavera democrática que ha experimentado el continente, es quizá el espacio geográfico y político donde mayores innovaciones se han producido. Es aquí donde se ha involucrado el concepto de Estado Plurinacional ya no solo pluriétnico y pluricultural. Y es también en este continente donde ante la necesidad de enfrentar el deterioro social y ambiental que produce el capitalismo neoliberal ha surgido la idea de un Estado con capacidad de hacer efectivos los derechos sociales y los derechos de la naturaleza. Aproximación a la idea del Buen Vivir, Vida Digna, y también al concepto de nueva independencia, República Social…

Los problemas derivados de la crisis de la representación están revalorizando conceptual y prácticamente la democracia directa, la democracia participativa y la democracia deliberativa. Toda una constelación de nuevos conceptos, nuevos desarrollos constitucionales, nuevas formas de gobierno y nuevas prácticas administrativas que suponen el empoderamiento real y eficaz de la ciudadanía, el ejercicio cotidiano de soberanía, el resurgimiento de las comunidades raizales. Se trata ahora de un constitucionalismo para la recreación de la política apuntando a una verdadera reforma intelectual y moral.

REDEPAZ distingue entre la constitución como asamblea para un pacto social y político fundante y constitución como el ejercicio de constituirse en ciudadanos y ciudadanas en un espacio territorial determinado mediante activa y sostenida participación.

No hay que entusiasmarse demasiado con que el cambio normativo, así sea constitucional, cambia la realidad. La experiencia muestra que no es así. El cambio constitucional quizá sea una condición útil pero en manera alguna suficiente.

Es preciso poner el máximo de atención, interés y empeño práctico en la construcción de movimientos, partidos y el desarrollo de cultura política transformadora. Ello se cifra hoy en el nuevo sujeto plural que surge como resultado de las múltiples resistencias al capitalismo neoliberal depredador de la nación, de lo social y de la naturaleza. Es preciso trabajar para que se produzca el tránsito del sujeto plural fragmentado al sujeto plural articulado, en la búsqueda de nuevas mayorías movilizadas con sentido de estratégico hacia una alternativa de poder y de gobierno. Necesitamos la unión y convergencia para que triunfe la paz.

Todo el nuevo proceso político para la democracia y la paz es preciso forjarlo desde las regiones, la paz es nacional en su contenido pero regional en su construcción. La Semana por la Paz 2013, 8 al 15 de septiembre, se orientará con el lema paz es vida, pactemos paz, construyamos convivencia, cada día estará dedicado a una región y el último día esperamos concertar una acción de impacto nacional.

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