No Puede Ser.

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Por: Luis I. Sandoval / Democracia en la Red.

Estas palabras las dirijo a mis amigos y amigas los de abajo, los alternativos, a los y las que luchan por cambiar el mundo, a quienes se movilizan, a quienes asumen la tarea de soñar, vivir, conflictuar, gobernar de otra manera..

A ellos y ellas me dirijo con estas líneas como una canción desesperada… porque a todos y todas los quiero infinitamente, pero con lo que está ocurriendo, con lo que estamos haciendo, no aproximamos el amanecer de un nuevo día como lo queremos y anhelamos…
No puede ser que las ciudades sigan de espaldas a los campesinos…
No puede ser que una insurgencia deje sola a la otra en los diálogos de paz…
No puede ser que cada quien le juegue a la figuración y no a la articulación…
No puede ser que sigamos en el fuego cruzado en lugar de pasar al diálogo cruzado…
No puede ser que nos convoquemos al diálogo y solo uno/una tome la palabra…
No puede ser que todos deben venir a mi casa, pero yo no voy a la casa de nadie…
No puede ser que se vuelva imposible conciliar la paz y la justicia…
No puede ser que la riqueza crece mientras la equidad decrece…
No puede ser que el pulso entre guerra y paz lo gane la guerra porque la paz no converge…
No puede ser que las justas protestas se desatiendan por sospecha de manipulación…
No puede ser que perdamos la oportunidad de hoy que es de todos y todas, solo porque a mí me parece que debo esperar una oportunidad mejor, la mía, la que me deja todo mí y nada a los demás…
En canción desesperada, con Neruda quiero lanzar mi grito “Sobre mi corazón llueven frías corolas. Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos”.
Quizá alguno/alguna sienta como propio este desolado lamento de Germán Pardo García:
“Yo soy ese hombre vendedor de frutas
Que en las ciudades a las puertas llama
Con su pequeño carro y su burrito
Y un pregón musical para que le abran.
Oídme lo que digo gentes duras
Escuchad mi pregón y mis parábolas:
…..
Pero nadie me escucha y estoy solo.
¿Qué se hicieron los niños que compraban
mis pájaros azules, mis ramitos de arrayanes y todas mis castañas?
Me siento solo en la ciudad oscura.
Cambiaré mi pregón: vendo esperanza!”
Pablo Neruda: “Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada”.
Germán Pardo García: “El Vendedor de Frutas y Pájaros”.
Bogotá, 26 de julio de 2013.
 
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