Centro Democrático: oposición, tensiones internas y cálculos políticos.

Talleres Democráticos

Por: Marcela Prieto Botero / Razón Pública.

Bosquejo de las características de Centro Democrático, la nueva agrupación política liderada por Álvaro Uribe que representa la principal oposición al actual Gobierno y una propuesta ideológica de derecha.

El actual panorama partidista

El debate democrático que vivirá Colombia el próximo año con motivo de las elecciones presidenciales y de Congreso está precedido de una significativa reconfiguración del panorama político nacional y del sistema de partidos. Como lo han señalado algunos analistas, el panorama actual se caracteriza por

· Un Partido Liberal que busca resurgir como fuerza electoral protagónica y, eventualmente, mayoritaria.

· Otros partidos como Cambio Radical, el Partido Social de Unidad Nacional, el Partido Verde y el Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA) podrían entrar en un proceso de liquidación más o menos definitivo, producto de sus tensiones internas y de las nuevas condiciones de la competencia electoral. El aumento  del umbral electoral puede significar el fin de algunos de los partidos más pequeños.

· El Partido Conservador oscila entre la dependencia burocrática, la orientación programática y la voluntad de poder

· Dentro de la izquierda existe un abanico de fuerzas que buscan posicionarse: el Polo Democrático, los Progresistas, Marcha Patriótica, la revivida Unión Patriótica y el Centro Independiente (de Angelino Garzón). Estos grupos tienen que lidiar con la creciente competencia y con el escenario que puede resultar de un acuerdo de paz y el consecuente aterrizaje de las FARC en la arena política.

El naciente Centro Democrático

El panorama partidista incluye también al Centro Democrático. Esta nueva agrupación política fue creada en el mes de julio de 2012 por el expresidente Álvaro Uribe para hacer frente a la coalición de Unidad Nacional alrededor del presidente Santos, de quien tomó distancia al considerar que había abandonado sus ideas y programa de gobierno.

Se trata de un nuevo partido con fuerte contenido personalista y al cual el liderazgo del ex presidente le confiere atributos especiales. En su agenda política sobresalen cinco ejes centrales: la seguridad democrática, la confianza inversionista, la cohesión social, el Estado austero y descentralizado, y el diálogo popular.

Aunque por ahora se trata de una agrupación política informal, el Centro Democrático ha hecho explícita su intención de concurrir a las próximas elecciones de Congreso y de Presidente con listas y candidatos propios, con la expectativa de constituir una plataforma de oposición a donde  concurran otros sectores independientes, del conservatismo, del liberalismo, de Cambio Radical, de las bases del Partido de la “U”, e incluso de la izquierda.

Oposición al gobierno

El ingreso del Centro Democrático al escenario político ha sido polémico por las críticas que han formulado algunos de sus integrantes al gobierno Santos y por los métodos utilizados  en su actividad política.

El expresidente Uribe ha sido uno de los críticos más acerbos de la negociación entre el gobierno  y las FARC. Se trata de una crítica radical, que apunta a la negociación como forma de resolver el conflicto armado, más que al contenido de los acuerdos eventuales. Aunque el proceso de paz cuenta con el respaldo de amplios sectores de la sociedad y de la comunidad internacional, el expresidente se ha constituido en su principal contradictor.

En un episodio controvertido,  Uribe reveló a través de Twitter las coordenadas del sitio donde  fue recogido uno de los miembros de esa organización armada ilegal (Pablo Catatumbo) para ser trasladado a La Habana. Además, ha esgrimido posiciones radicales en materias sensibles y transversales al proceso, como las que tienen que ver con el “Marco Jurídico para la Paz” y la justicia transicional.

Pero no sólo Uribe ha sido fuente de polémica.  Personajes de la entraña del Centro Democrático, como Oscar Iván Zuluaga y Francisco Santos, también han fomentado la polarización mediante  vallas o anuncios que buscan  “invitar a la reflexión ciudadana en torno a las negociaciones de La Habana”.  Una estrategia que el expresidente respaldó como medio de denuncia de  “la amenaza a la patria” que para él representa la negociación.

El liderazgo no es transferible

Es evidente que el gran motor del Centro Democrático es el ex presidente Álvaro Uribe, y aunque en el núcleo de fundadores sobresalen figuras como Francisco Santos, Oscar Iván Zuluaga, Carlos Holmes Trujillo, Marta Lucía Ramírez y Juan Carlos Vélez, hay una gran distancia entre el expresidente y los demás integrantes de este núcleo en cuanto a proyección, carisma y popularidad.

Uribe sigue siendo uno de los líderes políticos más reconocidos, mejor valorados y más populares del país, y durante los últimos años se ha consolidado como una de las principales figuras de oposición al gobierno Santos, ejerciendo un protagonismo mediático y social incluso superior al de otros opositores  como el Polo Democrático.

Pero cabe preguntarse si la popularidad y el protagonismo del expresidente Uribe pueden traducirse en réditos electorales para otros líderes del movimiento, incluso en el evento de que el mismo encabezara la lista  al Senado. La alta votación que el expresidente obtuvo en el pasado no es endosable de forma mecánica a quien resulte ungido como candidato a la Presidencia de la República.

Tensiones internas

Además de la gran influencia del expresidente Uribe y de su condición de partido de oposición, esta nueva agrupación no está exenta de tensiones internas:

· Algunos de sus integrantes tienen vínculos con otros partidos, por lo cual su posición puede ser menos autónoma y su protagonismo dentro del grupo más limitado. Este es el caso de Marta Lucía Ramírez respecto del Partido Conservador y del senador Juan Carlos Vélez, del Partido Social de Unidad Nacional.

· Los precandidatos presidenciales más conocidos (Óscar Iván Zuluaga y Francisco Santos) representan vertientes distintas del Uribismo: el primero una línea más tecnocrática y de cuadros, y el otro una vertiente más popular.

· Hay posiciones divergentes respecto de la fórmula para escoger candidato presidencial: mientras Zuluaga insiste en que ésta sea el resultado de una convención abierta de líderes del movimiento, Santos prefiere las encuestas regionales que consulten a las bases del Uribismo.  Este martes 30 de julio sabremos cuál fórmula se adopta.

En todo caso, ninguno de los precandidatos del Centro Democrático tiene suficiente carisma, fuerza electoral o representatividad propia como para aspirar a disputar la Presidencia el año próximo.

Tal vez el expresidente Uribe esté padeciendo su propia encrucijada del alma en ese sentido, sobre todo porque puede tener preferencias no reveladas que apunten a otro líder, por fuera de la catálogo actual del Centro Democrático, pero con quien ha tenido siempre una simpatía evidente y quien, no obstante, despierta muchas resistencias en la propia nomenklatura del Uribismo: Enrique Peñalosa.

Los cálculos políticos

Por ahora sí está claro que el espacio donde podría aspirar a proyectarse el Centro Democrático es el del Congreso.

Las opciones en este sentido dependen estrechamente de la decisión que tome el expresidente Uribe sobre si encabezar o no una lista al Senado.  Su figuración produciría sin duda un “efecto de arrastre” que, aunque no tan masivo como suponen los más optimistas – que especulan sobre la posibilidad de conseguir 30 escaños-, sí podría ser muy significativo: sería ya un gran éxito que llegara a obtener 10 curules, que corresponderían a algo más de un millón de votos.

Las cuentas incluyen la alta votación para el Senado que obtuvo Juan Lozano en las elecciones de 2010 -250 mil votos-, aunque olvidan que se trata de otro contexto, que este aún pertenece al Partido de la “U” y que los votos no se transfieren de forma mecánica.

En cualquier caso, en los cálculos electorales del Centro Democrático se debe tener en cuenta que la participación en las elecciones al Congreso sigue una lógica distinta de la participación en las presidenciales, y que hay inercias muy difíciles de romper e intereses políticos creados, especialmente a nivel local.

Por más que tenga abordo al expresidente más popular y más activo políticamente de la historia reciente, la competencia electoral es compleja y difícil.

Un nuevo actor de derecha

Esta nueva agrupación  está dando sus primeros pasos y aunque cuenta con algunos factores a su favor tiene también obstáculos en la ruta. Uno de sus principales méritos ha sido ofrecer la construcción de un proyecto político sobre la base de una estructura formal alrededor de una agenda y una ideología explícitas, dispuesto a someterse al escrutinio democrático y a ofrecer, desde la derecha declarada del espectro  una alternativa a la Unidad Nacional.

El Centro Democrático puede contribuir a depurar otras organizaciones políticas -lo cual redundaría en su mayor coherencia programática y en su representatividad- y a animar el debate en escenarios institucionalizados como el Congreso. Tendrá que tomar decisiones trascendentales en el contexto de un posible acuerdo de las negociaciones de paz de La Habana y como alternativa a los cuatro años de una Unidad Nacional cuyo balance es todavía muy ambiguo.

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