Colombia: Constitución, Apertura y Reformas Políticas.

Ley-de-Participación-Ciudadana

Por: Felipe Pineda / Democracia en la Red.

Después de la Constitución del 91 se demostró que apertura sin reformas políticas no se tradujo en la consolidación de nuevos y mejores partidos.

22 años han trascurrido desde que se llevó a cabo la Asamblea nacional Constituyente, la que muchos creyeron en su momento nos llevaría a traducir la utopía democrática en realidad. Aunque con muchos errores y limitados alcances en ciertos aspectos, la constitución de 1991 fue el eje que expandió el horizonte democrático, hizo posible el estado laico, acabó con el bipartidismo, cerró las heridas dejadas por el Frente Nacional pero sobre todo el garante para que el aventurerismo armado que reclamaba  espacios y reglas de juego en condición de igualdad para elecciones a cargos de corporación pública desde la civilidad pudiera hacerlo. La Séptima Papeleta y la  entrega de armas del M-19 allanaron el camino para la posibilitar este gran acuerdo nacional.

Sin embargo, uno de los nuevos alcances de la carta magna, los nuevos mecanismos de participación ciudadana, posibilitaron la creación y liquidación de decenas de agrupamientos comicio tras comicio, muchos de estos escisiones de los dos partidos tradicionales. Dicho auge democrático sin una ley estatutaria que lograra darle largo aliento a nuevas colectividades alinderadas en torno a programas, ideologías, representatividad e identidad creo un vacío legal perfecto para la irrupción de candidaturas caudillistas, populistas, algunas veces quijotescas que obedecían y siguen obedeciendo a caprichos y egos personales.

Eran los comienzos de los años 90 y la proliferación de “No-Políticos” que aún sobreviven en el horizonte y todavía se siguen declarando como tal a pesar de llevar viviendo más de 20 años de la política fueron el más claro ejemplo de como apertura sin institucionalidad partidista eximió de cualquier responsabilidad política a los elegidos con respecto a sus electores ¿Ante que colectividad tienen que exigir respuesta aquellos sufragantes que votan por agrupamientos “Golondrina”?

Posteriormente, en el seno del bipartidismo quienes fueron derrotados en su interior a principios del 2000 supieron aprovechar el travestismo partidista que significó el ascenso de Uribe para reencaucharse y crear agrupaciones constituidas a la medida de sus apetitos burocráticos y de poder (Como el Movimiento Primero Colombia y Cambio Radical, entre otros).

Al comienzo del milenio la ausencia de leyes estatutarias partidistas permitieron el auge y declive de decenas de movimientos regionales y nacionales que fueron usados como fachada para que el paramilitarismo pudiese hacer política ya no en cuerpo ajeno (Mediado por gamonales  tradicionales) sino a través de candidaturas salidas de la cantera de las propias AUC. La cooptación del Congreso por parte de este ejército criminal se convirtió en una dolorosa y macabra realidad, las palabras de Mancuso al respecto dieron cuenta de los tentáculos de las nuevas mafias. Para el año 2002 el número de partidos había llegado a 72 y el número de listas había alcanzado la alarmante cifra de 323 inscritas para el Senado.

Las dos últimas reformas electorales (La del 2003 y 2009) lograron frenar parcialmente aquella exorbitante cantidad de partidos, detener parcialmente el aventurerismo, el trasfuguismo, el robo de curules de los recién electos a sus colectividades para darle a los Partidos un papel predominante por encima de ciertos intereses personales de miembros reacios a  someterse a decisiones concertadas. Se cambió cantidad por calidad  gracias al umbral electoral. Ambos actos legislativos fueron el primer paso para la institucionalización de nuevas agrupaciones virtuosas (Como el MIRA) y de una oposición en proceso de consolidación seria (Como el Polo).

Además de las reformas vigentes, en el camino aparecen retos al interior de las existentes y futuras colectividades como la selección adecuada de candidatos, el fortalecimiento de la disciplina partidista, la preponderancia de listas cerradas por encima de listas abiertas (Que podría ser objeto de una futura reforma política) como las más relevantes.

Finalmente invitando a reflexionar en plural a futuro sobre el tema, con el fin  de consolidar Partidos de largo plazo y alinderamientos ideológicos exitosos sería provechoso para la democracia nacional la creación de un Observatorio de Partidos Políticos ya sea impulsado por el sector público o por iniciativa privada que evalúe aspectos como Democracia Interna (Si los partidos realizan congresos y  consultas para elegir a sus delegados), Think Tanks (Si cuentan con Centros de Estudios y Pensamiento), Gestión en los cargos que ocupan (Proyectos Presentados, Debates de control político realizados, Labor en el poder regional), Número de Investigaciones penales de sus elegidos y miembros de sus listas entre otros elementos que servirán para calificar y cualificar el desempeño de los mismos en aras de devolverle a la ciudadanía la confianza en la política y en los entes que canalizan su accionar.

pinedaruiz@hotmail.com

Twitter: pineda0ruiz

https://democraciaenlared.wordpress.com

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