Pausa en la mesa de negociaciones de La Habana

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Por: Pedro Santana Rodriguez / Semanario Caja de Herramientas.

Que las FARC hayan decidido una pausa es una forma de protesta que no pone en riesgo la continuidad del proceso.

El Gobierno Nacional de manera unilateral decidió presentar un proyecto de Ley que busca modificar lo establecido sobre mecanismos de participación ciudadana en materia de los requisitos y fechas para la convocatoria a un referendo constitucional. Lo que dice la ley 134 de 1994 es que la fecha de la votación de un mecanismo como el referendo constitucional no puede coincidir con otro certamen electoral. En el pasado, en el año 2003 por ejemplo, el gobierno de Uribe convocó a que los ciudadanos votaran su referendo el día 26 de octubre, un día antes de las elecciones regionales en que se elegirían alcaldes, gobernadores, concejales, diputados y juntas administradoras locales.

El balance que ha hecho el gobierno es que el referendo correría riesgos como ya sucedió en el año 2003 en que el referendo de Uribe naufragó y sólo una pregunta alcanzó el umbral de los votos requeridos. La conclusión del Gobierno es que si las fechas como lo establece actualmente la legislación están separadas se corre el riesgo de no alcanzar el umbral. Hasta aquí uno podría decir que el Gobierno tiene sus argumentos y nos parece que sigue sobreestimando el peso del uribismo que en la práctica junto con el oportunismo de Andrés Pastrana, serían los únicos sectores políticos opuestos al proceso de paz.

Nosotros por el contrario pensamos que un acuerdo firmado movilizaría mayoritariamente al país, pero a condición que el Presidente de la República y en general el gobierno, los alcaldes, los gobernadores, los partidos políticos y la sociedad civil se movilicen para lograr el respaldo mayoritario de la sociedad colombiana. Quienes se oponen a la negociación son una minoría, de eso estamos seguros. En este sentido, creemos que los temores del gobierno Santos son infundados. Inmediatamente se conoció la propuesta Pastrana señaló: “Sentirse más cerca de Uribe que de Santos” y Uribe señaló que: “Está opuesto a la propuesta pues con ello se busca dar legitimidad al terrorismo”.

El problema real que se presentó en la mesa de negociaciones es que el Gobierno de manera unilateral decidió presentar esta propuesta sin acordarla en La Habana. Como se sabe en la mesa de negociaciones hasta ahora, la delegación de las FARC ha mantenido la propuesta que el mecanismo para la refrendación de los acuerdos debe ser la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente y ha rechazado el mecanismo del referendo constitucional para la refrendación de los acuerdos.

Debemos advertir que de acuerdo al artículo 374 de la Constitución Política las reformas a la Constitución pueden ser desarrolladas por el Congreso, por una Asamblea Constituyente o por el pueblo mediante referendo. Para la convocatoria a un referendo, el Congreso debe aprobar el texto del referendo mediante ley que debe ser examinada previamente por la Corte Constitucional. Lo que presentó el gobierno al Congreso es una ley para que reforme la ley 134 que establece como ya se dijo, que la votación del referendo pueda coincidir con las elecciones a Congreso o a Presidente de la República que se celebrarán en marzo o en mayo próximo.

Estas acciones unilaterales del Gobierno, es obvio que tensionan la mesa como la han tensionado la reunión de Santos con el derrotado candidato de la oposición Henrique Capriles, en Venezuela  y también tensionó la mesa el anuncio fallido de Santos de la integración de Colombia a la OTAN, estas salidas en falso han ocasionado dilaciones y tensiones innecesarias a nuestro modo de ver.

Ahora la presentación de este proyecto de ley ocasiona una nueva tensión a nuestro juicio innecesaria pues esto podría haberse consultado con las FARC, pero la verdad es que han entrado las negociaciones en el punto decisivo, el punto de no retorno, este punto es el de las reformas políticas. Como hemos dicho este es junto con el tema agrario el centro de la negociación y se sabe que se ha avanzado ya en acuerdos concretos en  torno a los 10 puntos que plantearon las FARC a la delegación del Gobierno en materia de reformas políticas. Así como las FARC han anunciado  su apoyo al paro nacional agrario que nos perece inoportuno a todas luces para tratar de ganar una mejor correlación de fuerzas así mismo el gobierno pretende ganar tiempo con la aprobación de antemano de un marco jurídico que él considera más favorable para la refrendación de los acuerdos. Es la tensión que ahora se presenta.

Que las FARC hayan decidido una pausa, es decir, manifestar su descontento mediante el aplazamiento de la próxima ronda parece que muestra el compromiso de ellas con la negociación. Es una forma de protesta que no pone en riesgo la continuidad del proceso, pero en el juego de fuerzas el Gobierno debería ser mucho más cuidadoso con las posturas y propuestas que pone en marcha. El pulso está dado y la ronda de negociaciones continuará una vez las FARC decidan que la pausa ha terminado. Eso esperamos.

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