Pulso entre la Guerra y la Paz.

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Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.

La 26ª Semana por la Paz está diseñada para contribuir a fortalecer el músculo de la paz. El país lo sentirá el viernes 13 de septiembre a las 12 del día con la algarabía que dirá sí a la paz, sí a la vida digna, sí a los acuerdos, sí a la terminación del conflicto.

La realización de Semana por la Paz (8-15 septiembre) encuentra una compleja situación en la que se mezclan los diálogos de paz con un movimiento insurgente (las Farc), la búsqueda de condiciones para iniciar diálogos con el otro movimiento (el ELN), el comienzo de la campaña política para Congreso y Presidente de la República (marzo – mayo/junio 2014), la ocurrencia de sobresaltos en la Mesa de diálogo y fuera de ella por anuncios o decisiones unilaterales de las partes, el impacto negativo de las acciones de guerra en la opinión y, sobre todo, la explosión de un sinnúmero de protestas sociales originadas especialmente en el mundo rural.

Realmente el país es escenario de un cerrado pulso entre guerra y paz. La orilla de la guerra es diversa y la orilla de la paz también lo es. La definición del pulso estará ligada a la mayor iniciativa, la mayor cohesión, la mayor convergencia que una de las dos orillas logre obtener en los sucesivos momentos de la vida política en el año político que se inició este siete de agosto.

Se supondría que en las diferentes ramas del Estado, o  al menos del gobierno, existe unidad en relación con el propósito de alcanzar la paz mediante el diálogo con movimientos armados a los que se reconoce el carácter de insurgentes políticos. La suposición se soporta en el hecho de que hay una mayoría política, una coalición de gobierno donde existe un amplio bloque de partidos que rodea al Presidente de la República.

Es claro que hay ramas del poder y altos funcionarios que no comparten el objetivo y el camino de paz que representa el Presidente. Una es la posición de éste y de las mayorías parlamentarias y otra la del Procurador General de la Nación. Parecería que el Fiscal General está más cerca del Presidente que del Procurador y lo propio puede decirse de las Altas Cortes según sus fallos y declaraciones. El Ministro de Defensa y los generales declaran sujeción al poder civil, pero sus palabras y sus acciones son de confrontación y belicismo dentro del esquema que el propio Presidente ha querido y definido de conversaciones en medio del conflicto.

Es claro que en la sociedad, en su inmensa pluralidad y diversidad, existen también los partidarios de la paz dialogada y los partidarios de la paz militar.  Lo más simple que puede decirse es que la sociedad refleja o reproduce las posiciones que se expresan en el Estado y en el gobierno, pero más allá de ello en su seno existe un factor, una presencia, una dinámica diferente que no se refleja en los espacios estatales y gubernamentales nacionales.

Esa presencia es la de un movimiento social de paz, no partidista, que tiene una riqueza extraordinaria, acumulada en las tres últimas décadas, y que al presente se expresa en sorprendente movilización por objetivos sociales (educación, salud, justicia, tierras, territorio, reparación, trabajo, pensiones, modelo…).

Esa sociedad civil y política que apoya la paz negativa (terminación del conflicto armado), pero que ante todo quiere y sabe de paz positiva (derechos, democracia, convivencia, justicia social, dignidad…) es la que se hará visible en miles de acciones en todo el país durante la Semana por la Paz. La 26ª Semana por la Paz está diseñada para contribuir a fortalecer el músculo de la paz. El país lo sentirá el viernes 13 de septiembre a las 12 del día con la algarabía que dirá sí a la paz, sí a la vida digna, sí a los acuerdos, sí a la terminación del conflicto.

lucho_sando@yahoo.es 

¿QUÉ ES LA SEMANA POR LA PAZ?

La Semana por la Paz es un escenario que busca hacer visible los esfuerzos de miles de personas que trabajan por el logro de la paz y por la construcción de iniciativas para dignificar la vida. Es importante recordar que Semana por la Paz se empieza a celebrar en los años 80s, cuando se dan en Colombia una serie de jornadas en rechazo a la muerte y en defensa de la vida. En 1986 se origina el Movimiento por la Vida, que se consolida por medio de la Compañía de Jesús, cuando los sacerdotes jesuitas, encabezados por los sacerdotes Francisco De Roux y Horacio Arango, desarrollan una reflexión sobre la situación de violencia en el país y concluyen que es necesario apoyar iniciativas de la sociedad, encaminadas a la búsqueda de la paz. Después de reunir recursos, vendiendo al Banco de la República, “La Lechuga”, una custodia joya de incalculable valor de la época de la Colonia y de propiedad de la Compañía de Jesús, y de otros ofrecidos por cooperación internacional, dan inicio al Programa por la Paz y, a finales del mes de septiembre de 1988 se realiza la Primera Semana por la Paz

Posteriormente, se dieron en el país una serie de hechos que mostraron el anhelo de paz. Las expectativas de democratización desembocaron en la Constitución de 1991. En 1992, cuando era Presidente de Colombia, César Gaviria Trujillo, decretó la guerra integral y, como respuesta y alternativa para buscar caminos de participación ciudadana en la construcción de la paz surge en Bogotá, la Iniciativa Ciudadana por la Paz ICPAZ. Desde ese momento, se convocó a las diferentes expresiones ciudadanas de las regiones del país y a los sectores sociales a un encuentro de articulación y propuestas (19 al 21 de noviembre de 1993), naciendo allí la Red Nacional de Iniciativas Ciudadanas contra la Guerra y por la Paz – REDEPAZ. En ese encuentro, el Programa por la Paz entrega a la Red, la Semana por la Paz y es desde 1994, cuando la Red de Iniciativas Ciudadanas realiza, ininterrumpidamente esta jornada, en la cual participan, de manera activa, diferentes sectores eclesiales, sociales, organizacionales, no gubernamentales, de derechos humanos y demás instituciones. (Comunicado de la Alta Consejería de Victimas de Bogotá)

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Una respuesta a “Pulso entre la Guerra y la Paz.

  1. QUIEN NO QUIERA VER LA LUZ QUE SE VISLUMBRA AL FINAL DE ESE LARGO TUNEL, PUES QUE SE QUEDE ATRAS. LA INMENSA MAYORIA QUEREMOS VER ESA LUZ.

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