El desafío de la Alianza Verde: madurar.

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Por: Hernán Suárez / Semanario Caja de Herramientas.

El camino que conduce a la conformación de una tercería política que saque al país de la polarización entre Santos y Uribe, protagonizada y promovida por las fuerzas de centro derecha, no está exento de riesgos, dificultades y yerros. La conformación de la Alianza Verde así lo confirma.

El camino que conduce a la conformación de una tercería política que saque al país de la polarización entre Santos y Uribe, protagonizada y promovida por las fuerzas de  centro derecha, no está exento de riesgos, dificultades y yerros. La conformación de la Alianza Verde así lo confirma.

Su presentación en sociedad no ha sido la más afortunada. Antes que confianza y esperanza ha transmitido desconcierto y confusión entre la opinión pública. Demasiado énfasis en lo que los separa, poca valoración de lo que los une. Exceso de preocupación por las cuestiones de mecánica política y poca por los aspectos programáticos. Un débil mensaje a la ciudadanía que reclame una tercería renovadora. Una falta de tino político. Una Alianza Verde que debe madurar como partido y como alternativa de gobierno.

Tanto las deliberaciones del Congreso que dio origen al nuevo partido, como las declaraciones posteriores de sus más importantes figuras políticas, Enrique Peñaloza y Antonio Navarro, ponen en evidencia  que aún subsisten diferencias notorias. De manera inoportuna y poco hábil políticamente han colocado mayor énfasis en las diferencias que en las coincidencias. Los temas de procedimiento y mecánica política para escoger el candidato presidencial, así como el apoyo o no a la Alcaldía de Petro, han predominado sobre aspectos esenciales como su programa de gobierno o el contenido programático de la tercería.http://goo.gl/zUEg9a

Los promotores del nuevo partido no han construido la confianza mutua, esencial y necesaria para actuar juntos, tienen poca consideración y respeto por el otro, antes que crecer mutuamente se recelan y compiten entre sí. Sin proponérselo, han puesto en bandeja de sus opositores y malquerientes la sensación de que son una simple alianza electoral con fisuras visibles. http://goo.gl/14K3aK

Más que una unidad de voluntades para triunfar, la presentación del nuevo partido dejó la sensación de ser un remedo de los matrimonios árabes tradicionales, en los cuales los dos contrayentes no se conocen sino en el momento de celebrar  la unión marital, la cual es acordada por los padres (en este caso los compromisarios de los dos movimientos). Los gritos y reclamos mutuos de los futuros conyugues y de las deliberaciones fueron escuchados por los vecinos, para los cuales resulta un tanto incomprensible tal proceder y consideran que no es la mejor manera  de encontrar la felicidad y mucho menos el éxito electoral.

Acosados por los tiempos y la realización del Congreso de los Verdes, el nuevo partido no maduró suficientemente su perfil político, su estrategia electoral, no construyó confianzas, ni limó las asperezas y discrepancias propias de dos fuerzas que hasta hace unos meses tenían diferencias notables en torno de la gestión de Gustavo Petro como alcalde, para solo citar un hecho.

El gran desafío para el nuevo partido Alianza Verde es madurar su proyecto político y su estrategia electoral y ello pasa por deshacer los entuertos y mensajes equívocos que produjo su acelerada unida; la manera pública como hasta ahora han ventilado sus diferencias.

Lo primero es demostrar que su proyecto va más allá de una mera y simple alianza electoral o un matrimonio por conveniencia para superar el umbral electoral. Que se trata de una opción de gobierno y un proyecto político de largo plazo.

La carta enviada a la Alianza Verde por la investigadora Claudia López y otros ciudadanos, señala un camino para superar la simple alianza electoral de corto vuelo: “La baja popularidad del Presidente, la disputa política entre otrora primos y alegres compadres, el vaivén de las encuestas hace que crezcan aquellos que responden con insistencia que la gran oportunidad que tenemos consiste en armar una tercería para ganar las elecciones de 2014. Tenemos otra visión. La circunstancia crítica y fundamental que puede cambiar el panorama político colombiano sustancialmente, no es una tercería para las próximas elecciones, sino unas mayorías ciudadanas para construir la paz en los próximos 10 años. Nuestra gran oportunidad es que podemos quitarnos al fin el yugo de la violencia y el dominio inmerecido de todos sus protagonistas. Nuestra gran oportunidad es que podemos quitarnos de encima a la guerra y sus protagonistas como la excusa que acalla y aplasta las legítimas demandas ciudadanas y regionales de inclusión, equidad, dignidad y desarrollo para las mayorías. Nuestra gran oportunidad es que podemos transformar las mayorías ciudadanas que protestan en mayorías políticas que transforman”. http://goo.gl/VbZVOd

Es verdad que en el país existe espacio político e interés ciudadano en una opción distinta al ya tradicional predominio de los gobiernos de centro derecha. Las encuestas y las afujías que padecen las campañas de Santos y Uribe son indicativas. El país reclama una opción política que supere el modelo de seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social y de su variable santista: prosperidad democrática, locomotoras del progreso y prosperidad para todos, que ha dominado durante los últimos 12 años. El país está hastiado de tres cuatrienios de mermelada, el viejo clientelismo, que se reparte a manotadas y se la untan sin rubor los parlamentarios de la coalición de gobierno, a tal punto que ya parecen una convención de payasos.

Pero, el espacio político por sí sólo no es garantía de éxito. Se requiere que las fuerzas que pretenden coparlo tengan  una estrategia coherente, clara, un programa que enrumbe el país por el camino de la equidad social y un modelo económico sostenible, respetuoso del medio ambiente y del interés nacional, que enfrente la inequidad y la pobreza, con mayor presencia del Estado. Los acuerdos programáticos alcanzados por la Alianza Verde resultan demasiado generales para el desafío que significa pretender ser gobierno. Asunto esenciales como el combate a la corrupción, la reforma política, el problema agrario, la reforma a la justicia, el modelo de desarrollo minero depredador, sigue siendo temas pendientes por desarrollar en la agenda programática del nuevo partido.

El segundo gran reto del nuevo partido es ofrecer una estrategia que garantice la continuidad del proceso iniciado por Santos y las Farc. La paz será, una vez más, el gran asunto político de la próxima campaña electoral. La tozudez del presidente Santos de ligar el proceso de paz a sus aspiraciones reeleccionista y de condicionar las conversaciones a los tiempos electorales ha hecho crisis. Los anuncios y consultas que se promueve desde el Palacio de Nariño sobre una eventual suspensión de las negociaciones así lo confirman. De allí la importancia de que la tercería construya su estrategia de paz a partir de un principio elemental: construir sobre lo construido, lo cual significa culminar el proceso de paz sobre lo avanzado por las Farc y Santos en La Habana. La suspensión de las negociaciones durante el proceso electoral, la firma de un acuerdo parcial y el compromiso de retomarlo, resulta hoy conveniente, pragmático  y necesario para salvar el proceso de negociaciones. Un cese bilateral del fuego aportaría un invaluable clima de confianza para la continuidad de las negociaciones con el nuevo gobierno que se elija el próximo año. http://goo.gl/rRqaWW

El tercer gran asunto a resolver por la Alianza Verde es sumar nuevas fuerzas de centro y de izquierda a su proyecto político. Una tercería dividida en dos es inviable política y electoralmente. Es una derrota anunciada. Como lo señala Claudia López, “Qué bueno que el Partido Verde haya abierto sus puertas a ser espacio de construcción de convergencia. Qué bueno que Progresistas haya aceptado esa invitación y sea parte de  esa construcción. Pero, el país que aspiramos a representar necesita mucho más que dos. Necesita miles, ciento de miles de compromisos ciudadanos, de expresiones regionales y de voluntades individuales. Qué bueno que ya somos más de dos, sólo hace falta el resto del país”.

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