Entrevista con Valter Pomar, secretario ejecutivo del Foro de Sao Paulo sobre la coyuntura política de Brasil.

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Por: Carmelo Ruiz Marrero / Alai.

Ahora la región tiene varios gobiernos progresistas, que si bien no han llevado sus respectivos países al socialismo, al menos han parado en seco el tren del neoliberalismo e implantado políticas domésticas y extranjeras que preocupan grandemente a Washington. En el centro de esta historia está el espectacular crecimiento de Brasil, nación que ahora figura como la sexta economía del mundo.

En medio de estos cambios regionales está la figura del político, historiador y militante de izquierda Valter Pomar. El brasileño Pomar, activista socialista de toda la vida, milita en el Partido de los Trabajadores (PT de Brasil) desde la década de los 1980 y es actualmente miembro del Directorio Nacional del partido. Tiene además un importante perfil internacional como secretario ejecutivo del Foro de Sao Paulo, organización que agrupa la mayor parte de la izquierda latinoamericana. Algunos de los partidos miembros del Foro han pasado de ser oposición a ser partidos gobernantes, como el MAS en Bolivia, los Sandinistas en Nicaragua, el FMLN en El Salvador, el Frente Amplio en Uruguay, y el propio PT en Brasil; además cuenta con la presencia del PSUV de Venezuela y Alianza PAIS de Ecuador; y de otros partidos relacionados al gobierno en Argentina y Dominicana. Así, los congresos del Foro de Sao Paulo son mitines políticos del más alto nivel que cuentan con la participación de cancilleres y jefes de estado.

En el mes de noviembre el PT tendrá elecciones internas en las que Pomar aspira a la presidencia del partido como representante de una tendencia llamada Articulación de Izquierda. No es poca cosa lo que está en juego. El PT ha ganado tres elecciones presidenciales consecutivas, y como partido de gobierno ha llevado a Brasil a ser una de las cinco economías emergentes conocidas colectivamente como BRICS (Brasil- Rusia- India- China- Suráfrica), que se pronostica superarán el crecimiento económico del G7 en los próximos 20 años. Brasil además pasó de ser deudor a ser acreedor del Fondo Monetario Internacional, su banco nacional de desarrollo BNDES es el banco de desarrollo del sector público más grande del mundo -es más grande que el Banco Mundial-, y el estado brasileño es accionista mayoritario de Petrobrás, una de las mayores compañías de energía del mundo. Brasil figura entre los líderes mundiales en renglones económicos como construcción, manufactura, minería, agricultura, biocombustibles y represas hidroeléctricas, y bajo el gobierno del PT el país tiene protagonismo en el escenario internacional en lo político y lo económico.

Dado que atañen a la orientación ideológica del partido, los resultados de las elecciones internas del PT pueden potencialmente impactar grandemente sobre la sociedad y economía brasileñas y hasta hacerse sentir a nivel internacional, especialmente en la región latinoamericana. Por eso, recientemente entrevistamos a Pomar acerca de su trayectoria política, su trabajo en el PT y el Foro de Sao Paulo, el panorama político al interior de su partido, y el lugar del PT en la historia brasileña, entre varios otros temas.


-CRM: Tras haber ganado tres elecciones presidenciales, ¿Cómo ve usted que el PT ha cambiado la historia política brasileña?

-VP: La historia política brasileña está signada por tres grandes características: la dependencia externa, la desigualdad social y la democracia restringida. En los 513 años de historia de Brasil, tuvimos más o menos 322 de imperio, 388 de esclavitud y 389 de monarquía. En los hasta ahora 124 años de República, tuvimos cerca de 42 años de gobiernos oligárquicos (1889-1930), cerca de 36 años de dictadura asumida (1930-1945 y 1964-1985), 18 de gobiernos “democráticos” (1946-1964) que prohibían la libre organización partidaria de izquierda, más algunos años de autodenominada transición democrática (1985-1989) que preservaron buena parte de la memoria dictatorial. Sobran algo como 23 años de democracia electoral, tan “libre” cuanto puede ser la libertad bajo el capitalismo. Fue exactamente en este último período cuando ya tuvimos 10 años de gobiernos petistas. O sea, el crecimiento del PT y su llegada a la presidencia de la República ocurren y fueron posibles exactamente en el mayor período –hasta ahora– de vida democrática del país, ya rebasados los límites impuestos por el oligopolio de las comunicaciones, por la influencia del poder económico y por una legislación electoral conservadora. Aun así, por primera vez un partido de izquierda, con origen y base en el mundo del Trabajo, llega al cargo máximo del gobierno brasileño. La cuestión, obviamente, es si se trata de una excepción, un hiato en la historia brasileña; o si es el punto de partida para un cambio más profundo.


-CRM: Bajo el gobierno del PT el Itamaraty (Ministerio de Relaciones Exteriores) ha hecho sentir la presencia brasileña en el mundo entero, en especial África, América Latina y Asia, en lo diplomático, económico y geopolítico estratégico. ¿Cómo ve usted el lugar de Brasil en el escenario político mundial actual? ¿Ve que los valores del PT se reflejan en la política exterior brasileña?

-VP: Desde el punto de vista geopolítico, Brasil es una potencia mediana. Tenemos territorios, población y riquezas relevantes, tenemos una situación política interna muy favorable. Pero nuestra capacidad industrial y tecnológica está por debajo de nuestras posibilidades y necesidades. Y no tenemos capacidad militar defensiva, en un mundo cada vez más peligroso. Esto que acabo de decir ya era así cuando el PT llegó al gobierno. Lo que cambió fue la decisión, adoptada por nosotros, de desacoplar los destinos del país de los deseos de los Estados Unidos y sus aliados. Desde el punto de vista teórico, esta decisión es fruto de la convergencia entre el pensamiento estratégico del PT y sus aliados de izquierda con una vertiente nacionalista existente en el Itamaraty. El problema es que desacoplar no alcanza: mientras exista el imperialismo, en particular el de los Estados Unidos, tendremos que adoptar una actitud más activa en el área internacional. Y en este punto hay diferencias de opinión, tanto en el gobierno como en el PT, acerca de cómo ir y hasta dónde ir. Esta fue una de mis preocupaciones, durante mi periodo como secretario de relaciones internacionales del PT.


-CRM: ¿Qué función usted desempeña actualmente en el PT? Durante los años de su militancia en el PT, ¿qué cargos o posiciones ha tenido anteriormente?

-VP: Hoy soy miembro del Directorio Nacional del PT, una instancia que reúne 84 dirigentes y se elige a través del voto directo de los afiliados del Partido, que actualmente son algo como 1 millón 723 mil, de los cuales aproximadamente 806 mil participaran de las próximas elecciones internas, que ocurren cada 4 años. Mi mandato en la Dirección Nacional termina el 10 de noviembre de 2013 y la nueva dirección debe asumir hasta el 15 diciembre de 2013. Yo ingresé al Directorio Nacional del PT en 1997, por lo que hace 16 años que estoy allí, habiendo sido tercer vicepresidente nacional y también secretario de relaciones internacionales, función que acumulé con la de secretario ejecutivo del Foro de São Paulo, siendo que esta última actividad la cumplo hasta hoy. Antes de ser del Directorio Nacional del PT, fui militante de base, integrante de un núcleo partidario, actué en un directorio zonal, fui miembro de un directorio municipal y también secretario de comunicación del directorio regional del PT de São Paulo, que es el principal estado (provincia) del país. Mis áreas básicas de actuación en el Partido fueron comunicación y formación política. Nunca he asumido ningún cargo electivo y en los gobiernos lo máximo que hice fue ser asesor de comunicación del alcalde David Capistrano (en la ciudad de Santos, SP) y secretario municipal de cultura, deportes y turismo (en la ciudad de Campinas, SP).


-CRM: Se aproximan las elecciones internas del PT, donde usted es candidato a la presidencia del partido. ¿Cómo funciona ese proceso electoral? ¿Hay algún organismo gubernamental que supervisa elecciones internas partidistas? 

-VP: Las elecciones internas del Partido son supervisadas por el propio Partido. No aceptamos injerencia estatal. Las elecciones partidarias antes se hacían en congresos, que llamábamos también encuentros nacionales. Desde 2001 pasamos a hacer las elecciones a través del voto directo de los afiliados. Ya tuvimos elecciones directas en 2001, 2005, 2007 y 2009. Ésta es la quinta elección directa. En un mismo día, en todo el país, los afiliados eligen sus direcciones para los niveles zonal, municipal, estadual y nacional. Además, eligen los presidentes en todos estos niveles. Por ende, en las ciudades donde hay zonales, el afiliado vota 8 veces. Para votar y ser votado, es necesario tener por lo menos 1 año de afiliación y estar al día con sus contribuciones financieras para con el Partido. Para ser electo, en el caso de los presidentes, es necesario inscribirse en la fecha definida en nuestro reglamento, siendo que sólo puede ser candidato aquel que tenga el apoyo mínimo del 0,1% de los afiliados en el ámbito respectivo (nacional, estadual, municipal o zonal). Para la dirección nacional, es necesario presentar una lista de nombres, con algunas características: presencia en por lo menos 9 estados del país, paridad entre hombres y mujeres, 20% de jóvenes y de cupo étnico, acompañada de un texto que presente las bases políticas de esa respectiva lista. A nivel nacional, tenemos 8 listas (que nosotros llamamos chapas) y 6 candidaturas a presidencia nacional. Yo soy candidato a la presidencia nacional del PT (ya disputé este mismo cargo en 2005 y 2007) y formo parte de una lista llamada “La esperanza es roja”.


-CRM: ¿Cuántas tendencias hay compitiendo por el liderato del partido en esas elecciones internas? ¿Cómo se diferencian ideológicamente? ¿Cuál de éstas es actualmente la más fuerte dentro del PT?

-VP: Como decía, hay 8 listas (o chapas) nacionales. De éstas, cinco son impulsadas, cada una de ellas, básicamente por una única tendencia (“El Trabajo”, “Izquierda Marxista”, “Militancia Socialista”, “Articulación de Izquierda”, “Mensaje al Partido”); hay una lista impulsada por una agrupación regional; y hay dos listas basadas en alianzas entre tendencias (una basada en las tendencias “Movimiento PT” + “Izquierda Popular Socialista”; otra basada en las tendencias “Construyendo un Nuevo Brasil” + “Partido de Lucha y Masas” + “Nuevo Rumbo”). O sea, a nivel nacional hay por lo menos diez tendencias actuantes. Pero algunas tendencias (es el caso de “Construyendo un Nuevo Brasil”, “Movimiento PT” y “Mensaje al Partido”) son en sí mismas federaciones de tendencias menores, grupos regionales y mandatos parlamentarios. Así, lo más correcto es decir que tenemos más de 10 tendencias en el Partido hoy.

Desde el punto de vista ideológico, empero, la cosa es distinta. Existen hoy, en el Partido, por lo menos cuatro grandes corrientes: los sociales-liberales, bastante minoritarios pero todavía muy influyentes, básicamente debido a sus lazos con sectores del empresariado; los desarrollistas; los socialdemócratas clásicos; y los socialistas clásicos. La principal corriente interna, hoy, es desarrollista, lo cual es positivo si pensamos que nuestro principal enemigo todavía es el neoliberalismo; pero es por lo menos insuficiente si pensamos que nuestro objetivo principal no es el desarrollo capitalista sino el socialismo.

Cada una de estas cuatro grandes corrientes ideológicas tiene representantes en varias de las tendencias partidarias. Algunas (como “El Trabajo” e “Izquierda Marxista”) son muy pequeñas y homogéneas desde el punto de vista ideológico. Pero otras tienen una pluralidad mayor y podemos encontrar dirigentes con posiciones ideológicas conflictivas entre sí, conviviendo y disputando en la misma tendencia. Esto se explica, en parte, porque en los últimos años varias tendencias internas del PT dejaron de ser principalmente corrientes de opinión y se convirtieron, al menos parcialmente, en estructuras más o menos permanentes de disputa de “espacios de poder” en las estructuras partidarias.

Desde el punto de vista numérico, y considerando además la influencia que poseen en los debates internos, la principal corriente o tendencia es “Construyendo un Nuevo Brasil”, que, junto con sus aliados, obtuvo más del 50% de los votos en las elecciones internas de 2009. Después vienen “Movimiento PT” y “Mensaje al Partido”. Luego está la “Articulación de Izquierda”, tendencia de la que formo parte, y a continuación las demás. Pero esto puede cambiar en las elecciones de 2013.


-CRM: Díganos un poco sobre la Articulación de Izquierda. ¿Qué es? ¿Cuándo y por qué se formó?

-VP: La “Articulación de Izquierda” surgió en 1993, tenemos entonces 20 años de existencia. Nuestra historia, nuestra interpretación acerca del socialismo, del mundo, de la región y de Brasil, así como nuestras posiciones programáticas, estratégicas y organizativas, están disponibles en cientos de documentos, resoluciones, libros y ejemplares de nuestro periódico Página 13. Y todo ello puede ser consultado en la página electrónica www.pagina13.org.br .

La “Articulación de Izquierda”, como el nombre sugiere, surgió de una escisión de la tendencia “Articulación”, que fue mayoritaria y hegemónica en el PT entre 1983 y 1993. La escisión se debió básicamente a lo siguiente: entendimos que un sector de la que era entonces mi tendencia, la “Articulación”, estaba haciendo un giro hacia la derecha y nos organizamos para derrotar esa inflexión y mantener las posiciones tradicionales del petismo. Ganamos el primer round de esta disputa, dirigimos el PT entre 1993 y 1995. En 1995, el otro sector de la “Articulación” ganó la disputa, eligió a José Dirceu como presidente del PT y, desde entonces, formamos parte de la minoría de izquierda. Algunas veces más influyentes, a veces menos influyentes, pero minoría, oscilando de más de 30% a menos de 10% del Partido desde 1993 hasta ahora. La novedad, en estas elecciones internas de 2013, es que no está descartado que la “Articulación de Izquierda” quede afuera de la comisión ejecutiva nacional del PT, de la cual formamos parte desde 1993. La ejecutiva nacional es compuesta por 22 personas, escogidas de entre las 84 del Directorio Nacional. Quedar afuera de la ejecutiva tendría un efecto dañoso para la pluralidad y la acción del PT y especialmente para la propia tendencia, motivo por lo cual estamos trabajando duro para que esto no ocurra. Trabajar duro significa fiscalizar el cumplimiento de los procedimientos reglamentarios del Partido, pero significa principalmente difundir nuestras opiniones y buscar el voto de la base del Partido, especialmente de la militancia “clásica” petista, que está con nosotros no por estar en el gobierno, que está con nosotros por concordar con el programa del Partido. En general, el mismo esfuerzo está siendo realizado por las demás tendencias de la izquierda petista. Pero debido a nuestra historia, a nuestra presencia nacional y también debido a nuestras formulaciones, la “Articulación de Izquierda”, la lista de la cual formamos parte (“La Esperanza es Roja”) y nuestras candidaturas tienen, comparativamente a otros grupos de la izquierda petista, más chances de éxito en esta lucha por mantener la representación en la ejecutiva nacional del Partido. Por esto esperamos que el afiliado simpático a la “izquierda petista”, pero sin tendencia interna definida, pueda ser proclive a votar con nosotros.

 

-CRM: ¿Siente usted y sus compañeros de la Articulación que están compitiendo en condiciones de igualdad? ¿Ha llegado su mensaje a todos los cuadros del PT en Brasil?

-VP: Nosotros defendemos que las direcciones partidarias sean elegidas en los congresos partidarios, por los delegados y delegadas. Creemos que el método de la elección directa, en un partido donde los organismos de base no existen o funcionan mal, es inadecuado, pues convierte al militante en elector: uno es convocado a votar cada 4 años. Además, la elección directa termina atrayendo el mismo tipo de problema que enfrentamos en las elecciones burguesas: desigualdades materiales, desigualdades comunicacionales, distorsiones variadas tales como transporte de afiliados y fallas en la fiscalización etc.

Para dar un ejemplo, tenemos algo como 806 mil afiliados aptos para votar. Parte de éstos pagó su propia cotización partidaria. Los demás, quizás más de la mitad, tuvieron su cotización pagada por tendencias, mandatos legislativos, etc. O sea, no son propiamente militantes del PT, son afiliados-electores, muy propensos a votar en las candidaturas que parezcan ser las oficiales del Partido, sin preocuparse por entender las diferencias internas.

Para agravar el cuadro, los debates entre las candidaturas presidenciales nacionales, hasta ahora fueron 5, reunieron menos de mil personas presencialmente y cerca de 20 mil miraron por la Internet. Es decir, hasta ahora, apenas una minoría está siguiendo las discusiones.

De no alterarse este cuadro, de ahora hasta el 10 y 24 de noviembre, la elección resultará en una dirección nacional en la que una única tendencia tendrá la mayoría absoluta y varias tendencias internas podrán ser excluidas de la dirección.

Por supuesto que está el otro lado de la moneda: la llamada izquierda petista se presenta a estas elecciones dividida en 5 listas nacionales. Este tipo de táctica electoral amplía el efecto negativo de las reglas electorales internas. Los errores de la minoría de izquierda, por lo tanto, también pesan mucho en el resultado final: en otras elecciones internas la izquierda tuvo más votos que los que probablemente tendrá ahora.


-CRM: El PT llegó al poder y lo ha mantenido mediante una política de alianzas con diversos sectores. ¿Cree usted que al Partido le conviene aliarse con partidos no izquierdistas como el PMDB y el PP? ¿Hasta qué punto es viable ampliar el arco de alianzas, sin que se pierda la orientación programática del PT?

-VP: Nosotros no hemos llegado al poder, hemos llegado al gobierno. En Brasil, el poder está en manos de la clase dominante y esto no ha cambiado desde 2003. Ellos controlan amplios sectores de la economía, hegemonizan la prensa, gran parte de los aparatos culturales, educativos y religiosos, al igual que los gobiernos municipales (4500 de los 5500, por lo menos), de los gobiernos de los estados (22 de los 27) y tienen gran presencia en la burocracia estatal, en el poder judicial, y en las fuerzas armadas y de seguridad.

Para cambiar este escenario es necesario combinar acción partidaria, lucha social, lucha institucional y disputa de ideas. Y necesitamos alianzas, estratégicas y tácticas. El problema es que en los últimos años hemos hecho muchas alianzas tácticas y dejado de lado la cohesión de nuestro campo de alianzas estratégicas. Esto, que es un problema en sí, se volvió un problema más grave desde 2011 hasta ahora, básicamente porque ya hicimos todo lo que se podía hacer, sin lanzar mano de cambios más profundos, para mejorar la vida del pueblo, ampliar la democracia, la soberanía y la integración. Diciéndolo mejor: básicamente todo lo que se podía hacer en los marcos dados, sin hacer cambios estructurales en el país, ya lo hicimos. De ahora en adelante, tendremos que hacer cambios profundos, tales como la reforma impositiva, la reforma política, la aprobación de una ley de medios democrática, la reforma agraria, la reforma urbana, la reducción de la jornada de trabajo a 40 horas, el fortalecimiento de las políticas estructurales de salud y educación etc. Sin estas reformas estructurales, no seguiremos avanzando como antes y, peor, podemos tener retrocesos en las condiciones de vida de la población. Para hacer tales reformas, necesitamos aliados que las defiendan, cosa que los aliados tácticos, de centro-derecha, no hacen. El PT tendrá que rumbear hacia la izquierda o perderemos, paulatinamente, capacidad de transformar el país. Este es el nudo que debemos enfrentar, cuando debatamos la política de alianzas.


-CRM: ¿Cómo ve el panorama político nacional de cara a las elecciones de 2014? ¿Cree usted que algunos aliados actuales del PT vayan a sumarse a la oposición en una primera o segunda vuelta?

-VP: Algunos aliados ya se han ido y otros más se irán. Esto tiene relación con lo que he dicho antes: hemos cambiado el país, el pueblo vive mejor hoy que antes. De aquí en adelante, para seguir cambiando, necesitamos reformas estructurales. Ni el gran capital, ni el imperialismo aceptan eso. Por ello, los sectores de centro-derecha de nuestro arco de alianzas empiezan a alejarse de nosotros: ellos representan, en nuestro arco de alianzas, exactamente facciones empresariales que dicen “hasta aquí llegamos, más allá no vamos”. En verdad, hay sectores empresariales y de la derecha que defienden abiertamente retrocesos en términos de empleo, salarios y políticas sociales. A pesar de ello, a pesar de estos ex-aliados, venceremos, desde que empecemos dejando claro al pueblo qué es lo que está en juego.


-CRM: ¿Cómo ha cambiado el PT desde que era partido de oposición hasta hoy, que lleva una década en el poder? Tras una década en el poder, ¿ve algún riesgo de que pierda su coherencia ideológica?

-VP: En cierto sentido, estamos mejor hoy que antes. Es mejor ser gobierno que ser oposición, entre otros motivos porque al estar nosotros en el gobierno, podemos transformar nuestro programa en realidad y, objetivamente, esto ha ayudado a mejorar la vida de la gente. No obstante, el camino que hemos elegido desde 1995 para mejorar la vida de la gente – vía cambios sin reformas profundas, a través de alianzas con sectores de la derecha y del gran empresariado – tiene un costo organizativo, electoral, político e ideológico. Si el Partido no adopta inmediatamente medidas correctivas, en el largo plazo podemos convertirnos en, como decimos medio en broma, “un partido que tiene un gran pasado por delante”.

Por supuesto que 2014 será una elección muy difícil y disputada en dos vueltas. En la segunda vuelta, nuestra victoria será más fácil si el adversario es Aécio Neves, del Partido de la Socialdemocracia (PSDB). Y será una victoria más difícil si el adversario es, por ejemplo, Eduardo Campos, del Partido Socialista (PSB). Pero, en cualquier caso, la segunda vuelta será una disputa entre dos proyectos antagónicos, como viene ocurriendo en todas las elecciones presidenciales desde 1989.


-CRM: De usted obtener la presidencia del partido, ¿Qué cambios instituiría en el PT?

-VP: En el caso de que yo gane la elección presidencial, eso sería una señal de que hay una mayoría en el Partido dispuesta a cambiar de estrategia, adoptando una estrategia democrático-popular y socialista, o sea, cambiar para mejor la vida del pueblo a través de reformas en las estructuras de poder y riqueza en el país. Dispuesta a cambiar de táctica, adoptando para las elecciones de 2014 el objetivo de reelegir a Dilma, creando condiciones para que ella haga un segundo mandato presidencial mejor que el actual, lo cual se traduciría en un compromiso efectivo, tanto del Partido como del gobierno a favor de la reforma política, impositiva, Ley de la Prensa Democrática, reformas agraria y urbana, 40 horas de jornada laboral sin reducción de salario, más recursos y calidad en las políticas públicas universales, como salud, educación, cultura y transportes etc. Y dispuesta a cambiar organizativamente el Partido, viabilizando nuestra autonomía financiera (hoy, gran parte de nuestros recursos provienen del Estado o de donaciones empresariales); masificando la formación política; creando medios de comunicación de masas y reanudando lazos con los movimientos sociales, en especial con las juventudes trabajadoras.


-CRM: ¿Cuantos años hace que usted milita en el PT, y viniendo de una tradición comunista, ¿por qué escoge el PT en vez del PC do Brasil u otro partido?

-VP: No “vengo de una tradición comunista”, yo soy comunista en el sentido de que defiendo una sociedad sin opresión ni exploración, sin clases sociales y sin Estado, una sociedad basada en la propiedad común de los medios de producción y de las riquezas creadas colectivamente por la humanidad. Esto aclarado, yo milito de hecho en el PT desde las elecciones de 1982. Antes de eso, formé parte de una disidencia del Partido Comunista do Brasil (PCdoB), disidencia cuyos integrantes en su gran mayoría han ingresado al PT, como es el caso de José Genoíno (ex-presidente del PT) y Tarso Genro (actual gobernador del estado del Rio Grande do Sul, cercano al Uruguay). El motivo central de nuestra entonces disidencia, estamos hablando de hechos ocurridos más o menos entre 1978 y 1982, era nuestra crítica al denominado etapismo: la idea de que primero debíamos hacer la revolución democrático-burguesa, para después poder hacer la revolución socialista. El “etapismo” creaba así una “muralla china” entre las tareas democráticas y las tareas socialistas. Las resoluciones congresuales del PT, especialmente en el año 1987, hacían una dura crítica al “etapismo” y en particular a uno de sus efectos prácticos, la subordinación táctica de la izquierda a las fuerzas liberal-burguesas. Por una de esas ironías de la historia, treinta años después, la actual mayoría del PT ha reciclado algunas tesis etapistas, tesis que en mi opinión también son de hecho compartidas por la actual mayoría del PCdoB. Pero lo fundamental, en mi opinión, es lo siguiente: los profundos vínculos del PT con la clase trabajadora. Son esos vínculos que, en lo fundamental, justifican que personas de izquierda, sean revolucionarios, comunistas o socialistas, sean petistas, integrantes del Partido dos Trabalhadores de Brasil. Pienso que esto está claro para los amigos del PT en el mundo, especialmente en el Foro de São Paulo.

-CRM: ¿Desde cuándo está involucrado con el Foro de Sao Paulo? ¿Nos puede explicar la importancia del FSP en la izquierda latinoamericana?

-VP: Tuve la fortuna de estar presente en la fundación del Foro de São Paulo, representando el Instituto Cajamar, que era de hecho la escuela de cuadros del PT. Pero fue solamente en 2005 que me integré a las actividades de la secretaría de relaciones internacionales del PT y desde entonces estoy al frente de la secretaría ejecutiva del Foro de São Paulo. Creo que la importancia del Foro reside en algo muy sencillo: nosotros hemos contribuido mucho para que en América Latina y el Caribe seamos hoy lo que somos, un conjunto de experiencias políticas y sociales que despiertan la expectativa y la esperanza de grandes sectores de la humanidad.


-CRM: Si llega a ganar la presidencia del PT, ¿sería incompatible con su puesto actual de secretario ejecutivo del FSP? ¿Podría desempeñar ambas funciones?

-VP: De ser electo presidente del PT, no seguiré como secretario ejecutivo del Foro de São Paulo. De no ser electo para la comisión ejecutiva nacional del PT, tampoco estaré actuando en el Foro. E incluso si soy electo para la ejecutiva de mi Partido, no es automático que yo siga en la secretaría ejecutiva del Foro. Por una parte, cabe a la dirección del PT indicar quién quedará al frente de la secretaría de relaciones internacionales; no hay nada decidido al respecto. Por otra parte, cabe al Grupo de Trabajo del Foro decir si está de acuerdo con que el PT siga al frente de la secretaría ejecutiva del Foro; no hay nada de automático. Sea como fuere, de mi parte estoy muy satisfecho con la experiencia que he tenido desde 2005: en lo personal he aprendido mucho y creo que contribuí en lo que pude para el fortalecimiento del Foro y también para la labor internacional del PT.

-CRM: A finales del 2011 estuvo unos breves días de trabajo en Puerto Rico invitado por el Frente Socialista y las organizaciones de Puerto Rico en el Grupo de Trabajo del FSP. ¿Qué le llamó más la atención en su visita?

-VP: Que Puerto Rico es latinoamericano y caribeño. Es un absurdo que Puerto Rico esté sometido a dominación colonial. Un absurdo revelador, sin embargo, de lo que son en realidad los Estados Unidos.

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