La Sin Salida del Voto en Blanco en Colombia.

corrupcion

Por: Felipe Pineda / Democracia en la Red.

El desencanto hacia la política en Colombia parece oficializarse cada vez más entre amplias capas de ciudadanos. Según encuestas recientes (Cifras y Conceptos, Ipso-Napoleón Franco, Gallup) el porcentaje de personas que votarán en blanco fluctúa entre el 22 y el 24% de la intención total de voto para las elecciones a Congreso de la República que tendrán lugar este domingo 9 de marzo.

Mientras se hace notorio el clientelismo y el hambre conspira con este sucio juego de necesidades producto del voto preferente, el electorado de opinión ha caído redondo ante la sinsalida de sufragar en blanco siguiendo el llamado tendencioso de los medios de comunicación que bajo las consignas de “Todos son iguales”, “Todos son corruptos”, han inducido a este conglomerado a sumirse en el desencanto votando en blanco o desistiendo de salir a las urnas. La estrategia de los mass media tiene como consigna desacreditar a toda la clase política en general en lugar de un grupo de políticos en específico.

La línea de estos medios naufraga en un mar de sospechas al incluir en su imaginario editorial en una misma bolsa a quienes consiguen electores mediante el dinero de la “Mermelada Santista”, a quienes compran votos con la chequera de dineros ilícitos, a candidatos que logran votantes mediante la coerción armada de sus socios paramilitares y a los grandes afectados de esta táctica no del todo limpia: Los candidatos que le apuestan al voto libre, aquellos que enfocan su campaña en sectores que deciden a quien escoger sin prebendas, mayoritariamente situados en grandes lugares urbanos y que, en su mayoría, votan por postulantes pertenecientes a los sectores independientes. Incluir en un mismo paquete a Roberto Gerlein (Conservador corrupto consumado) y a Jorge Robledo, a Claudia López, Carlos Lozano con el camaleónico Roy Barreras no sólo es un despropósito sino un claro indicador de que la actual campaña empezó, desde el partido, abocada a una guerra sucia no solo a nivel presupuestal (En donde de entrada se requiere mínimo dos mil millones de pesos (un millón de dólares) para aceitar una “Maquinaria” levemente efectiva sino también desde el plano mediático.

No es cándido señalar que a la mayoría de candidatos de la Unidad Nacional les tiene sin cuidado que los índices de abstención vayan en ascenso, pero sí empieza a desvelarles que mediante la acción libre del voto de opinión aparezcan en su amarrado congreso algunas piedras de más en el zapato que pongan en aprietos su rentable “tapen-tapen”.  Sería deseable para esta logia “Non-Sancta” más bien la elección de congresistas opositores de bolsillo, de esos que se hacen elegir con votos de grupos de interés cuyo corte clientelista y actuar silencioso no dista demasiado del modus operandi oficialista.

Hay que recordar que el voto en blanco, gracias al Artículo 258 de la Constitución, adquirió una validez real que incide de manera directa en el curso de las elecciones ya que no solo cuenta para el umbral de cuerpos colegiados sino que, de acuerdo a lo estipulado en esta última modificación,  las elecciones deben ser repetidas en caso que esta tendencia logre la mitad más uno del total de votos, es decir la mayoría absoluta en la circunscripción donde se presente. El atenuante principal corre por cuenta de que dicha repetición se realizaría por una única vez y en ella participarían aquellos partidos que en primera instancia lograron superar el umbral fijado para esta coyuntura que se sitúa en el 3%, es decir, borra de tajo a los partidos independientes y minoritarios, en su mayoría los grandes canalizadores de votos de opinión y quienes sufren los efectos directos de luchar contra la cifra mínima para mantener la personería jurídica.

Aunque las estadísticas en torno al voto en blanco para cuerpos colegiados han sido históricamente bajas -en el último periodo electoral se situaron en un 4,2% para Parlamento- esta campaña trae consigo la intención tácita de sacar del ajedrez político a partidos como Alianza Verde, Polo Democrático o el mismo MIRA. Este último partido aunque tiene un lugar a la derecha del espectro político no siempre está sujeto a las directrices del comando reeleccionista.

A lo largo de nuestro devenir democrático el voto en blanco siempre condensó la indignación ciudadana y claramente logró encarnarse como una declaración de principios ante la falta de espacios políticos en coyunturas específicas como el Frente Nacional cuya inspiración totalitaria, absolutista expulsó del escenario a otros polos políticos mientras que en este proceso actual esta postura obedece más bien a una ola  de indiferencia inducida que castiga a quienes podrían darle un giro al régimen político imperante.

Detrás de aquel sospechoso desencanto existe sin lugar a dudas un conciliábulo millonario de contratistas, lobistas, empresas, agencias de comunicación y conglomerados económicos que patrocinan a los candidatos del establecimiento con sus “generosos” aportes para mantener mayorías parlamentarias fieles a la continuidad de leyes blandas que cierran muy bien en sus libros contables, aportantes en un creciente porcentaje procedentes del nicho financiero y bancario, paradójicamente el sector que más ha crecido en términos de utilidades en la última década en Colombia. La ecuación es sencilla: entre más abstención y voto en blanco haya menos sufragios se necesitarán para elegir a los candidatos que acuden al voto de maquinaria, mayoritariamente en sincronía con las variables enumeradas anteriormente.

Y si alguien duda de la mano negra que se cierne sobre la repentina campaña a favor del voto en blanco, no sobraría recordar que de los 4 comités promotores de esta iniciativa a nivel nacional uno de ellos está íntimamente ligado a personas recién vinculadas a las “Chuzadas” realizadas en el restaurante fachada “Andrómeda” por parte de miembros de inteligencia del ejército colombiano. Según lo reseñó el periódico El Tiempo en su edición del 4 de Febrero en su artículo “Las Pistas de la Fiscalía para destapar entramado por Chuzadas”(http://alturl.com/yb7rx) “En el lugar había cinco personas, entre ellas un sargento que se identificó como José Mejía”. En otro aparte del mismo artículo se cita lo siguiente: “El representante de la empresa es Juan Carlos Mejía Durán, un hombre de 33 años y líder del llamado Partido Movimiento Pirata Colombiano, que promueve el voto en blanco y está en contra de los TLC y los derechos de autor”.

Para acabar de redondear este panorama brumoso cabe señalar que las elecciones del próximo domingo parten de entrada con un tinte fraudulento coincidente con los hallazgos recientes de la MOE (Misión de Observación Electoral) que denuncia en su investigación más reciente un aumento del número de municipios con alto riesgo de que exista compra y venta de votos e irregularidades en puestos de votación al pasar entre 2010 y 2014 de 291 a 410 centros urbanos.

No todo está perdido, a pesar que el 90% de los postulantes a las próximas elecciones al Congreso de la República pertenecen a esa camarilla de traficantes electorales, entre tantas centenas de malas opciones, existen otras que se destacan por sus posiciones férreas, inquebrantables, por su ejecutoria a nivel social o desde el mismo Congreso y que necesitarán del voto de los nuevos y antiguos “Indignados” para llegar al Congreso y brillar con luz propia en medio de la oscura caverna reeleccionista en que se ha convertido el Parlamento.

Twitter: pineda0ruiz

pinedaruiz@hotmail.com

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