Petro debe apoyar a Clara.

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Por: Fernando Dorado / Semanario Caja de Herramientas.

Hay que impedir que el triunfalismo autista que portan una serie de burócratas que rodean a Petro lo lleven a asumir actitudes arrogantes y sectarias que mucha gente le adjudica. La Bogotá Humana tiene en Clara López una buena continuadora. Así lo ha afirmado la dirigente polista, con la precisión de que rectificará en aquello que considere inconveniente para la ciudad y sus habitantes.

En los próximos días Gustavo Petro tomará una decisión vital. Tiene que ver con la candidatura a la Alcaldía de Bogotá. Apoya a Clara López o se va con candidato propio. Será algo determinante frente a su aspiración presidencial para 2018. Si se equivoca una vez más –como ocurrió en la primera vuelta de las pasadas elecciones–, sus posibilidades de ser Presidente de Colombia serán muy remotas.

Todo indica que la lucha por la primera magistratura en el próximo período va a estar completamente abierta. La mayoría de partidos saldrá con candidato propio. Ya lo anunció el Partido de la U. Cambio Radical prepara a Germán Vargas Lleras. El liberalismo tiene varios prospectos. El Centro Democrático de Uribe estará en primera fila. Sergio Fajardo buscará el aval de la ASI y Petro será el candidato de la Alianza Verde. El Polo ya tiene a Robledo como pre-candidato. Todos buscarán conformar amplias coaliciones. Esa será la apuesta ganadora.

Los candidatos que ya marcan el paso para esa elección son Sergio Fajardo y Germán Vargas Lleras. El actual Gobernador de Antioquia saldrá de esa administración con una opinión favorable, sin mucho desgaste y se presentará como el fiel de la balanza para continuar con el “post-conflicto”. Vargas Lleras, por su cuenta, tratará de recoger los frutos de la inversión del gobierno Santos en vivienda e infraestructura vial, aunque con la crisis en los precios del petróleo –que son determinantes en las cuentas fiscales del Estado– no va a tener una ruta cierta ni pavimentada. Su raigambre de derecha puede darle ciertas posibilidades de recoger fuerzas uribistas, pero su horizonte no se ve despejado.

En el caso de Petro su situación es dramática. Viene sufriendo un sostenido desgaste después de haber derrotado el complot para derrocarlo. El deterioro de la imagen de su gestión es resultado de un acumulado de errores político-administrativos y de problemas estructurales de la ciudad. Lo arbitrario de la destitución y la solidaridad generada, los habían mantenido ocultos. Pero a medida que pasa el tiempo han salido a flote una serie de dificultades que al final del mandato serán cobrados con virulencia por sus enemigos y contradictores.

Se podrían enumerar las siguientes complicaciones: la inestabilidad y poca continuidad en la gestión administrativa basada en el pobre perfil técnico de sus funcionarios; la falta de claridad en la prórroga de los contratos de Transmilenio; las denuncias de corrupción –no comprobadas pero sí muy publicitadas– relacionadas con la familia Alcocer, cuñados del Alcalde; los distanciamientos de personajes importantes como Antonio Navarro y el concejal Carlos Vicente de Roux; y la acumulación de problemas de movilidad e inseguridad que han sido explotados por los medios de comunicación en contra de la imagen del alcalde capitalino.

Es por ello que Petro debe apoyar a Clara López en su aspiración a la Alcaldía de Bogotá para el período 2016 – 2019. Empezará –con ese gesto– a construir una gran coalición democrática para 2018, a la cual tendrá que sumar a liberales independientes y social-demócratas, y al resto de fuerzas alternativas y de izquierda que se la jugaron por la Paz en las elecciones de 2014. Clara –así haya sido parte del gobierno de Samuel Moreno– tiene todas las condiciones para derrotar al uribismo. Dejó una buena imagen en su gestión y ha mostrado ser inteligente y preparada para ejercer ese cargo.

Si por falta de visión política, soberbia, mala asesoría, o todo junto, Petro decide en contrario y apoya a otro candidato, lo más seguro es que la Alcaldía de Bogotá caerá en manos del uribismo o de la clase política tradicional. Si ello se da, los ciudadanos independientes de la capital –en su mayoría tirados al progresismo y a la izquierda– no se la perdonarían nunca. Allí Petro cavaría su propia tumba política.

Hay que impedir que el triunfalismo autista que portan una serie de burócratas que rodean a Petro lo lleven a asumir actitudes arrogantes y sectarias que mucha gente le adjudica. La Bogotá Humana tiene en Clara López una buena continuadora. Así lo ha afirmado la dirigente polista, con la precisión de que rectificará en aquello que considere inconveniente para la ciudad y sus habitantes.

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