Las lecciones de la consulta en la Universidad Nacional

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La medida de la opinión pública de tres estamentos en la Universidad Nacional de Colombia, es a las claras la diferencia que existe para estudiantes docentes y egresados entre una verdadera participación política, y un simulacro de esta, esto es, la representación que es el pariente pobre de la participación.

Por: Miguel Ángel herrera Zgaib / Semanario Caja de Herramientas

Una prueba elocuente

La medida de la opinión pública de tres estamentos en la Universidad Nacional de Colombia, es a las claras la diferencia que existe para estudiantes docentes y egresados entre una verdadera participación política, y un simulacro de esta, esto es, la representación que es el pariente pobre de la participación.

Lo ya dicho de ninguna manera demerita los resultados obtenidos, y mucho menos la opción de análisis que ellos nos abren y entrañan para propios y extraños. Estos  presentan, una vez más, al estudiantado como catalizador principal de la reforma a la educación superior, en un sentido claramente democrático, y un paso en la búsqueda de su gratuidad, y expansión en términos de cobertura y calidad, que responda con eficacia, dándole cabida a los 100.000 y más aspirantes que quedan fuera.

Lo que dictan las votaciones

Los cinco candidatos que considerará el CSU, instancia que conviene recordarlo, los únicos miembros elegidos son los representantes profesoral y estudiantil, porque los demás son escogidos a dedo, son los más votados, incluyendo en ese número al aspirante que obtuvo el favor mayoritario del estudiantado de la Universidad Nacional de Colombia en las ocho sedes con que cuenta. La lista es como sigue.

 

Docentes

Estudiantes

Egresados

Total

1. Mario Hernández

478

9.411

1.980

11.866

2. Ignacio Mantilla

599

1.092

747

2.438

3. Fabián Sanabria

145

1.633

509

2.287

4. Jorge Cárdenas

384

986

500

1.870

5. Oscar Almario

114

637

208

959

De otra parte, conviene destacar lo siguiente:

 

Docentes

Estudiantes

Egresados

Total

Voto en blanco

153

1.430

223

1.806

En seguida se presenta la relación entre votos efectivos  y potencial disponible de votantes para esta consulta del año 2015:

 

Docentes

Estudiantes

Egresados

Total

Potencial

2.795

55.604

94.642

153.041

Efectivo

1.912

17.014

4.367

23.293

%

68,4

30,59

4,6

15,22

Teniendo en cuenta la población escrutada, que es una parte de la ciudadanía cualificada por la formación superior recibida, está claro que el mecanismo de la representación, y la elección a dedo solo lo convalidan efectivamente el 15.22 % de los votantes. El 84.78 % se abstiene.

Por supuesto que subsiste la pregunta de qué tan expurgado está el censo electoral, donde algunos denuncian que hay, por ejemplo, entrecruzamiento de calidades en una misma persona. En resumen, hoy más que nunca, existe la urgencia de depurar el censo, o probar de modo fehaciente que el existente es confiable del todo.

Pero, esta operación de “descreme” no cambia los resultados obtenidos en materia de preferencias de los tres estamentos consultados el pasado 18 de marzo de 2015, que marca, a no dudarlo, un punto de giro real, más allá de quien resulte designado por el Consejo Superior Universitario.

Análisis de la situación en perspectiva

Volviendo sobre los guarismos, estos hacen claridad, en relación con la recurrente crisis de representación que afecta al régimen político colombiano, a partir de 1958, donde la abstención en términos de voto efectivo es recurrente, y supera siempre a la mitad más uno de los votantes habilitados.

Hay, por supuesto, ejemplos en el mismo sentido en democracias liberales con similar frecuencia, y está el caso más notorio, la democracia representativa estadounidense donde por lo demás, no hay topes para el recaudo de fondos, pero sí para los aportantes individuales, como es sabido.

Para el caso de la consulta en la Universidad Nacional, los resultados generales prueban la afirmación que en términos de medición de la legitimidad, el régimen político, y el régimen de gobierno universitario, fundados en la representación sigue rajándose frente al fenómeno de la abstención. En el caso de la fórmula impuesta a la Universidad Nacional, la “totazón” es abrumadora: 84.78 %.

La diferencia y el peso específico

Sin embargo, esta vez ha habido una significativa presencia de los estudiantes en la votación universitaria. Ellos subieron su participación notablemente, en proporción al tradicional voto profesoral, que no creció en las mismas proporciones, comparando los resultados actuales con los de la anterior consulta.

A pesar de todo lo dicho, esta vez se pronunciaron 17.014, con votos en blanco incluidos (1430). Ello da un porcentaje del 30.59 % del total de estudiantes habilitados para votar: 55604. No hay duda que hay una perspectiva y una expectativa, cuando menos, de cambio, en relación a quién gobierne a la institución de educación pública superior más importante de Colombia.

Es, igualmente indiscutible la distancia entre el voto por el más favorecido por la percepción estudiantil, Mario Hernández, con 9.411 sufragios, el rector que quiere reelegirse, Ignacio Mantilla, 1092 votos, y el segundo en preferencias, Fabián Sanabria, ex decano de Ciencias Humanas, quien obtuvo 1.633 votos. La relación en términos de votos emitidos es de 5,7 si se compara lo obtenido por Mario y los dos que lo siguen, Fabián Sanabria e Ignacio Mantilla.

El mensaje es claro, y la preferencia manifiesta. Esta también tiene expresión en cuanto al voto de egresados. El aspirante puntero duplica en la consulta a los votantes en favor de Ignacio, y triplica a los que lo hicieron por Fabián. En el único caso en que el primero en la opinión universitaria expresada no lo favorece es el voto profesoral. Mario Hernández consiguió 478 votos, mientras que el actual rector y aspirante recibió 599 votos, con una diferencia de 121 a su favor, que de ninguna manera se aproxima a los resultados y las diferencias conseguidas a su favor de parte de los demás estamentos.

Por último, es significativo, en materia de percepción es el grado de escepticismo frente a candidaturas y/o sistema de consulta revelado por el voto en blanco de los docentes: 153, de un total de 1.912 votantes, se compara en porcentajes con el voto en blanco estudiantil, 1.430 frente a 17.014.

Lo que quiere decir que el escepticismo de la población universitaria más activa tiene coincidencias frente a los reparos al mecanismo de la consulta y la representación que implica. La proporción entre los egresados es superior: 223 votaron en blanco, de 4.367 sufragantes.

¿Quién ganó en la consulta pública?

Discriminado el voto estudiantil, cuyo incremento es la gran novedad, con respecto a la anterior elección, el triunfador es Mario Hernández, quien sin embargo, obtuvo menos votos de los docentes, con respecto al segundo en votaciones, Ignacio Mantilla, quien consiguió: 599, y Mario Hernández: 478. Esto es una diferencia de 121 votos.

Pero, la distancia de Mario frente a Mantilla es abrumadora cuando lo que se comparan son los resultados del voto estudiantil y de egresados.

Tomados en consideración los guarismos indicados, el ganador en una consulta democrática sui géneris es Mario Hernández, inclusive, al hacerse la ponderación del voto de los tres “estamentos” consultados, porque Mario obtuvo el 30.7, mientras que Ignacio el 26.7.

Así están las cosas en la Universidad Nacional, desfinanciada, con una crisis inocultable de infra-estructura por físico abandono de las obras civiles en la Ciudad Blanca, a lo largo de los últimos cuarenta años, que habla bien de lo entonces construido, que ha aguantado sin desgracias personales que lamentar, a la desidia gubernamental y estatal.

Pero, la paciencia universitaria no aguanta más. Si se repite el estilo monarco-presidencial en la instancia máxima del gobierno universitario, el Consejo Superior Universitario, lo cual no sorprendería, porque tal fue el proceder en las últimas rectorías, con la excepción de la que eligió como rector al docente Víctor Manuel Moncayo, quien sea escogido no contará con el favor mayoritario de dos de tres estamentos.

Adicional a lo ya dicho, conviene contar con una diferencia no significativa de ventaja entre el profesorado que votó, pues aquí Ignacio Mantilla superó en 121 votos a Mario Hernández. Pero esta diferencia a su favor es contrastada por los 153 votos en blanco de los docentes, que señalaría una diferencia de 32 votos. Por lo que es fácil concluir, que en la “oficialidad docente” hay una división entre dos eventuales conductores de la gobernabilidad al interior de la Universidad en los cuerpos colegiados.

La punta de lanza de la reforma democrática

El escepticismo de los tres estamentos es explicable, pero visto la historia de las consultas, lo indudable es el ascenso incuestionable del optimismo inteligente de los estudiantes, que son el factor más notable en materia de reforma y transformaciones.

Ell@s, como en el año 2011, vuelven a ser en el 2015, ahora no en términos de participación solamente, sino de representación política, protagonistas en el reclamo de autonomía efectiva para la Universidad Pública, que haga posible una reforma democrática, y que impida que se cuele la contra-reforma, de modo descarado, por los entresijos del Plan Nacional de Desarrollo, que ya recibió una primera aprobación.

Este estudiantado reclama un congreso universitario para hacer efectiva la reforma intelectual y moral. El congreso, su convocatoria, es una promesa hecha por Mario Hernández, el candidato más votado; y por hacerlo explícito, su rival principal, el actual rector lo llama públicamente politiquero. Al decirlo, no queda duda que Ignacio Mantilla en el mejor de los casos es un liberal a la manera colombiana, que desea de “todo corazón” que todo cambie para que todo siga igual.

Pero, la Universidad Nacional, como todas las instituciones colombianas no resiste más dosis de gatopardismo. La revolución democrática se respira por todos los poros, y los estudiantes son uno de sus pulmones principales, por segunda vez. La Mane tiene que ampliarse y reformarse si quiere ser efectivamente plural, y estar en capacidad de garantizar que el triunfo en la consulta sea convalidado por la institución neo-feudal del Consejo Superior Universitario, CSU, sin atenuantes.

Porque no hay duda que se requiere la movilización, la acción autónoma en las calles y plazas de Colombia de todos los universitarios conscientes de lo que se juega y decide en los “vetustos” claustros y las derruidas colegiaturas.

Soplan vientos de reforma, pero nada está garantizado, que no tenga el respaldo de la movilización multitudinaria de todos los que entienden el valor estratégico de la Universidad Nacional en conseguir tanto la mayoría edad intelectual como política, que garantice el paso del orangután de la guerra alhomo sapiens autonomus.

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