Elecciones regionales: lo que dicen las encuestas

votos
Siguen apareciendo encuestas sobre las elecciones del próximo octubre. Aquí, un análisis esclarecedor y divertido sobre lo que significan los datos de la última de ellas, aunque todavía quede mucho trecho por recorrer.

Por: Efraín Sanchez / Razón Pública

En sus marcas, listos..

El próximo 25 de octubre se llevarán a cabo las elecciones de autoridades locales en Colombia. Ese día se elegirán gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles o miembros de las Juntas Administradoras Locales. Hoy, a casi siete meses de los comicios, ya van en plena marcha los preparativos.

Las instituciones se preparan, especialmente la Registraduría Nacional de Estado Civil y las registradurías especiales, municipales y auxiliares. También se preparan los ciudadanos que se creen aptos para ocupar los cargos en juego, aunque por ahora no puedan ser otra cosa que precandidatos, pues el período de inscripción apenas se inicia el 25 de junio. Sin embargo ya se mueven las barajas.

También se hacen esfuerzos para preparar a los protagonistas centrales del evento: los votantes, que son mucho más parsimoniosos y para quienes podría parecer que las elecciones están lejos, por ahora, de sus preocupaciones cotidianas.

La encuesta

Las encuestas de intención de voto sin duda ayudan a crear este ambiente que, a decir verdad, todavía no podría llamarse ni siquiera preelectoral.

La semana pasada se publicaron los resultados de una de estas encuestas, aplicada en la tercera semana de marzo en las principales ciudades del país por la firma Cifras y Conceptos S.A.

Para empezar debe tenerse en cuenta que una encuesta de este tipo, tan lejos del día de las elecciones, quizás ilustra más el estado de las fuerzas políticas que se mueven en el país, incluso el estado de nuestra cultura política, que la intención de voto propiamente dicha.

La mejor prueba de esto es la supuesta intención de votar en blanco. Según la encuesta en cuestión, en Bogotá esta intención es del 22 por ciento, en Medellín del 33, en Cali del 29, en Barranquilla del 18 y en Bucaramanga del 22. Sin embargo, la historia electoral colombiana demuestra que el voto en blanco jamás ha logrado hacer carrera.

Al menos en las últimas elecciones locales realizadas en 2011 el voto en blanco solo logró 3,4 por ciento en Bogotá, 4,9 por ciento en Medellín, 9 por ciento en Cali, 7,2 por ciento en Barranquilla y 7,8 por ciento en Bucaramanga. Esto indica que la verdadera intención no es votar en blanco, sino que la gente ni siquiera ha pensado por quién va a votar.

Un resultado más cercano a la realidad se obtendría sumando las opciones “voto en blanco” y “no sabe/no responde” como el panorama de los indecisos, en los cuales cifran sus esperanzas los precandidatos, especialmente los menos favorecidos. En este caso el cuadro sería así:

  • Bogotá: 26 por ciento,
  • Medellín: 48 por ciento,
  • Cali: 41 por ciento,
  • Barranquilla: 24 por ciento,
  • Bucaramanga: 47 por ciento.

Por otro lado, es curioso que la encuesta no incluya una opción que parece obvia: “no voy a votar”. Ningún análisis electoral ni de intención de voto puede soslayar el peso abrumador de la abstención, que ha sido la verdadera ganadora en las elecciones locales recientes.

Las encuestas de intención de voto (y la que aquí analizo no es la excepción) se refieren más a nombres que a partidos o a programas, y esto tal vez refleja el hecho que tradicionalmente los colombianos hemos mostrado la tendencia a votar más por nombres que por partidos o programas.

¿Cuántos de quienes votaron por Álvaro Uribe en el pasado, o por Juan Manuel Santos o por Gustavo Petro más recientemente, tenían siquiera una idea de sus proyectos de gobierno? ¿Cuántos de los más de 30 millones de potenciales sufragantes del país conocen la diferencia entre el Partido de la U y Cambio Radical?

¿Cómo va Bogotá?

En Bogotá puntea Clara López, presidenta del Polo Democrático, con 22 por ciento de la intención de voto. En un segundo escenario, sin el candidato Enrique Peñalosa, López alcanza el 28 por ciento, lo que muestra su ligera recuperación después de haber descendido de 35 por ciento en octubre del año pasado a 28 por ciento en enero de este año.

El segundo contendiente con mayor opción es el liberal Rafael Pardo (15 y 21 por ciento en el primero y segundo escenario respectivamente). Pardo ha seguido una tendencia ascendente en los últimos seis meses después de haber comenzado con 13 por ciento en octubre de 2014.

El tercero es Francisco Santos, la carta del uribismo, disputando su lugar con Enrique Peñalosa, de la Alianza Verde, en el primer escenario (11 por ciento cada uno), y una posición un poco más desahogada en el segundo escenario sin Peñalosa (16 por ciento). Esto quiere decir que Peñalosa ciertamente tiene en sus manos la balanza, pero del tercer puesto, en las próximas elecciones locales en Bogotá.

Pero para quedar siquiera en el tercer lugar, tanto Santos como Peñalosa tienen que vencer al fantasma de la intención de no votar jamás por ellos que muestra el 27 por ciento de los encuestados en el caso de Santos, y el 20 por ciento en el de Peñalosa.

Estos resultados, desde luego, están relacionados con la imagen que tienen los precandidatos entre los bogotanos. La imagen desfavorable de Santos es del 56 por ciento y la de Peñalosa del 54 por ciento, en comparación con el 38 por ciento de Clara López y el 33 por ciento de Pardo. Obviamente, el gran reto para Santos y Peñalosa será mejorar su imagen, y tal vez lo puedan hacer presentando ideas coherentes, aunque, como vimos, las ideas no parecen ser lo decisivo en nuestra cultura política.

Los demás precandidatos de la baraja bogotana prácticamente son invisibles. Aquellos a quienes se ha denominado “herederos” de Petro apenas superan el margen de error de la encuesta (1,8 por ciento). Hollman Morris, antiguo director de Canal Capital tiene el 2 por ciento, seguido por María Mercedes Maldonado con el 1 por ciento.

En este mismo nivel están dos figuras que fueron aliados de Petro en el pasado: Carlos Vicente de Roux y Antonio Sanguino, ambos de la Alianza Verde. En el caso de presentarse consultas partidistas para designar candidato, el del Movimiento Progresista sería Morris y el de la Alianza Verde, Sanguino. Pero tal vez eso les serviría de poco, pues el 81 por ciento de los encuestados dice que no participaría en ninguna consulta, el 9 por ciento no sabe/no responde, el 7 por ciento participaría en la del Partido Verde y solo el 3 por ciento en la del Movimiento Progresista.

Otras ciudades

En Medellín el panorama es un poco distinto, aunque no por eso sea más claro. En el primer lugar aparece Alonso Salazar, proclamado por la Alianza Verde y la Alianza Social Independiente, con el 17 por ciento, frente al 48 por ciento de “voto en blanco” y “no sabe/no responde. Le sigue una serie de aspirantes encabezados por Eugenio Prieto, del liberalismo (8 por ciento), Gabriel Rico, por ahora independiente (7 por ciento), Bernardo Alejandro Guerra, liberal (6 por ciento) y Juan Carlos Vélez Uribe, del Centro Democrático.

En una situación similar se encuentra Bucaramanga, donde el liberal Honorio Galvis (con el 15 por ciento) le lleva la delantera a René Garzón (quien no ha decidido a qué partido pedirle el aval), con el 8 por ciento, y Rodolfo Hernández, EMPRESARIO liberal (tal vez más lo primero que lo segundo) con el 7 por ciento, y a otros políticos de la región.

La ciudad donde las cosas son menos claras es Cali, y ello se debe a que el ex vicepresidente Angelino Garzón aún no ha decidido si quiere ser alcalde de Cali o de Bogotá, de ninguna o de ambas. Si se decide por Cali, siempre y cuando obtenga el aval de algún partido, tendría la posibilidad de lograr el triunfo, o por lo menos, con su 15 por ciento de intención de voto tendría una mayor posibilidad que la de Roberto Ortiz, liberal con el 8 por ciento, y Clara Luz Roldán, con probable apoyo de los liberales (6 por ciento). En todo caso, nada podremos saber hasta el 14 de mayo, cuando Angelino Garzón anunciará públicamente su decisión.

La antípoda de Cali es Barranquilla. Allí, al parecer, si las elecciones para la Alcaldía fueran mañana o pasado mañana, o en diciembre, el ganador sería el exalcalde Alex Char (Cambio Radical), quien con el 63 por ciento de la intención de voto no parece tener rival ni siquiera en el voto en blanco sumado al no sabe/no responde.

Sin partidos ni certezas

Lo que refleja la encuesta en cuanto a los partidos y movimientos políticos es mucho más complejo. Para no ir muy lejos, en los reportes de la Registraduría los ganadores por amplísimo margen en las elecciones locales de 2011 fueron los “grupos significativos de ciudadanos” (4.661.096 votos), seguidos por el Partido Liberal y el Partido de la U, con dos millones de votos menos cada uno. Pero por número de alcaldes elegidos el triunfador fue el Partido de la U (258), seguido por el Partido Conservador (194), mientras que los grupos significativos obtuvieron 163 alcaldes.

Como dijo un periodista y físico español, en política sucede algo parecido a lo que sucede en la física: según el principio de la incertidumbre de Heinsenbetg, el acto de observar cambia lo que se está observando. Probablemente, el hecho de mostrarle al encuestado la lista de los candidatos de su ciudad y pedirle que decida por cuál se inclina le horrorizará de tal forma que dirá: “voto en blanco”.

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